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Adolf Ogi, exministro suizo


“Hay una tendencia al radicalismo, sobre todo en la derecha”



Por Renat Kuenzi, Fraubrunnen




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Adolf Ogi nunca se retiró completamente de la política. A sus 72 años sigue siendo uno de los exmiembros del Gobierno más populares en Suiza. (Thomas Kern/swissinfo.ch)

Adolf Ogi nunca se retiró completamente de la política. A sus 72 años sigue siendo uno de los exmiembros del Gobierno más populares en Suiza.

(Thomas Kern/swissinfo.ch)

Quince años después de su salida del Gobierno suizo, Adolf Ogi está cada vez más convencido de los aspectos positivos de la democracia de consenso. Escuchar, buscar juntos soluciones que beneficien los intereses del país. Este es su credo político. A sus 72 años, el todavía popular hombre de Estado se ve solo en su partido, la Unión Democrática del Centro (UDC), que en este año electoral quiere cosechar éxitos con iniciativas conservadoras de difícil aplicación.

swissinfo.ch: Su padre fue durante muchos años alcalde de Kandersteg, un pueblo en el Oberland Bernés al pie de los Alpes. ¿Cuál fue su primera percepción de la democracia directa?

Adolf Ogi: Mi padre estuvo al servicio del municipio, primero como miembro de la comisión de educación escolar y luego, como alcalde. Además ejercía de tesorero municipal como segundo oficio. Las finanzas de Kandersteg se hallaban en el salón de casa. Luego fue presidente del Concejo Municipal (Legislativo) y alcalde.

De niño veía cómo preparaba en el salón las sesiones de las asambleas vecinales, que como poder soberano decidía si quería aprobar o no las mociones del Concejo y del alcalde. Al día siguiente, mientras desayunábamos, mi padre me comentaba lo que había sucedido en la asamblea.

swissinfo.ch: ¿Qué atribuye usted en su forma de entender la política a sus orígenes alpinos?

A.O.: Me permito contarle una anécdota. Cuando accedí en el año 2000 por segunda vez a la presidencia de Suiza, el Gobierno decidió presentar la candidatura de la región de Jungfrau/Aletsch a la lista del patrimonio natural universal de la Unesco. Cuando presenté la solicitud el mismo año en la Asamblea General de la Unesco en Nueva York, su entonces director general, un japonés, hizo oídos sordos. Cambié la táctica y le ofrecí sobrevolar durante un día entero la magnífica región alpina en un helicóptero del Ejército suizo. En aquella época yo era ministro de Defensa. Entonces le comenzaron a brillar los ojos.

Tras el vuelo en un helicóptero Alouette estaba tan entusiasmado que ya solo era una cuestión de tiempo que se concediera a esta región el ‘premio Nobel a monumentos naturales’. El éxito se consiguió aplicando el método ‘ven a verlo’. Fue mi padre quien me inspiró esta ‘enseñanza práctica’ cuando me mostró las construcciones que él había dirigido y que se habían levantado en lo alto de la aldea para prevenir riesgos naturales. Son experiencias que me han marcado.

swissinfo.ch: ¿Hay en su municipio todavía suficientes personas dispuestas a ejercer un mandato público?

A.O.: Esto ha cambiado para mal. En la última asamblea municipal dimitió un concejal, y no se encontró sustituto. Los partidos y los grupos hubiesen tenido que ponerse de acuerdo y presentar a otra persona capacitada para suplir la vacante.

En los años cincuenta, cuando nació mi conciencia política, las cosas eran diferentes. Entonces no había en Kandersteg partidos políticos, pero existía la obligación política de ofrecerse al ayuntamiento, a los vecinos y al pueblo.

swissinfo.ch: Hasta hace una veintena de años el consenso y el acuerdo eran máximas de la política suiza. ¿Cómo funcionaba la política de consenso?

A.O.: En mi época gobernar en Berna era más fácil. También fue así en la dirección de la UDC, que yo presidía. Buscábamos el consenso y fraguábamos compromisos. En el Parlamento nos solíamos reunir los presidentes de los partidos para buscar soluciones conjuntas por el interés del país. Esto era posible porque estábamos dispuestos a escucharnos y a relegar a un segundo plano los intereses de partido.

Adolf Ogi

Nació en 1942 en Kandersteg, en el Oberland Bernés y obtuvo un diploma comercial. En 1992 recibió el título de hijo predilecto de Kandersteg.

De 1987 a 2000 formó parte del Gobierno suizo y ocupó en 1993 y 2000 la presidencia rotativa de la Confederación.

Posteriormente fue nombrado “embajador del deporte al servicio del desarrollo y la paz” por la ONU (de 2001 a 2007).

En 1979 fue elegido diputado de la Unión Democrática del Centro (UDC) y en 1984, presidente de la UDC.

Antes de dedicarse a la política, Ogi fue director general de la empresa Intersport Schweiz Holding AG (comercio especializado en deporte).

De 1969 a 1981 fue director técnico y director general de la Federación Suiza de Esquí.

Ganó notoriedad en 1972 como director de los atletas suizos que ganaron 10 medallas en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sapporo.

swissinfo.ch: ¿Es necesario reforzar los mecanismos del equilibrio de poderes entre gobierno, parlamento, partidos, economía, asociaciones y tribunales para fomentar el proceso de toma de decisiones, el sentido común, la estabilidad y la continuidad?

A.O.: Constato una tendencia al radicalismo, hacia la izquierda, pero sobre todo hacia la derecha. Me opongo con determinación a cualquier tipo de radicalismo. En estos momentos nos estamos olvidando un poco del bien común, de la unión y de la búsqueda de soluciones. Necesitamos en la dirección de los partidos y en los grupos parlamentarios personalidades capaces de invertir esta tendencia.

swissinfo.ch: Pero la aprobación reiterada del electorado de iniciativas populares que polarizan y que son difíciles de realizar son un síntoma de la desconfianza hacia la política tradicional. ¿Cómo se puede recuperar esa confianza?

A.O.: No es posible contestar a esta pregunta, solo podemos esperar que lo consigamos. Es necesario conseguirlo si observamos las inminentes negociaciones con la UE. Si no logramos ponernos de acuerdo para defender una posición común orientada a la solución, lo tendremos difícil.

Las elecciones federales de otoño de 2015 proyectan ya su sombra; la campaña electoral alcanza ya al Parlamento e incluso al Consejo Federal. Después, el Gobierno dispondrá de  solo un año para negociar con Bruselas la puesta en práctica de la iniciativa del 9 de febrero. Es un plazo muy, muy breve.

swissinfo.ch: El Consejo Federal deberá mantener la calma en estos tiempos agitados. ¿Qué importancia tiene en política la serenidad, sobre todo después de una decisión como la del 9 de febrero?

A.O.: La serenidad, también podríamos hablar de la parsimonia, siempre nos ha caracterizado y nos ha proporcionado buenas soluciones. Las decisiones precipitadas no son buenas en una democracia directa. Quienes avanzan a pasos enérgicos no suelen tener las mejores experiencias, como demuestran las comparaciones.

En relación con nuestra posición frente a Europa se podría incluso decir que nuestra lentitud es un factor positivo. No estamos en la UE ni en la zona euro, pero hemos superado bien la crisis de los últimos años. Desde 1848 nuestro bienestar y progreso se lo debemos en buena parte a la lentitud de la democracia directa. Somos cuatro culturas, cuatro lenguas, 26 cantones, alrededor de 3 000 municipios, un pueblo, que vive desde 1848 en paz y libertad. Esto es un récord mundial y un logro increíble que nos convierte en un ejemplo para Europa.

Antítesis de Blocher

Adolf Ogi, defensor convencido de la democracia de consenso, es dentro de la Unión Democrática del Centro el adversario más importante del estratega jefe y mecenas Christoph Blocher.

Como presidente de la sección cantonal de Zúrich entre 1977 y 2003, Blocher fue el artífice de la dirección ultraconservadora y aislacionista la UDC.

Cuando Blocher anunció la iniciativa popular ‘Primacía al derecho nacional sobre el derecho internacional’, de la UDC, Ogi hizo un llamamiento a los miembros “sensatos” de la UDC para que “frenaran a Blocher”.

Antes de la votación sobre la iniciativa Ecopop del 30 de noviembre de 2014, Ogi reiteró su acerada crítica a la directiva de la UDC por no llamar al orden a aquellas secciones cantonales del partido que se habían decantado por el ‘sí’, en oposición a la consigna oficial de la UDC. “Ahora Christoph Blocher se parece a un cochero que ya no controla sus caballos”, dijo Ogi en la Televisión Suiza.

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