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Cargos directivos


Suiza, un imán para ejecutivos extranjeros







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Cada vez más extranjeros dirigen empresas helvéticas. Algunos lo aplauden, al considerar que son fundamentales para el desarrollo económico del país. Otros dicen que socavan los valores tradicionales de los corporativos suizos.

Dentro de tres años, uno de cada dos directivos de las empresas suizas será de origen extranjero; una situación que despierta una creciente inconformidad con respecto a la influencia que gozan dichos ejecutivos llegados del exterior.

Según un informe que firma la empresa de reclutamiento Guido Schilling, actualmente el 45% de los ejecutivos de las empresas suizas vienen de otros países y esa proporción alcanzará el 50% en 2015.

La tradición de contratar talentos foráneos no es nueva en el país alpino. En la lista de nombres ilustres figuran el alemán Henri Nestlé o el libanés Nicolas Hayek, fundador de Swatch, ambas personalidades ampliamente reconocidas por sus aportaciones a la economía helvética.

En el presente, los argumentos económicos para conceder cargos estratégicas a los extranjeros también son interesantes.

Con un mercado pequeño como el suizo, muchas empresas se ven obligadas a buscar nuevos ingresos en el extranjero si quieren seguir siendo competitivas. Y la incursión en nuevos mercados requiere necesariamente conocimientos y experiencia plurinacionales.

Por otra parte, esta expansión en el extranjero genera nuevos puestos en Suiza. Y muchos industriales helvéticos se quejan de que la mano de obra local no es capaz de responder con holgura al nivel de cualificación que exigen estas nuevas plazas.

Inconformidad

La apertura de fronteras a trabajadores de la Unión Europea (UE) a principios de 2002 y la llegada de extranjeros ayudaron a paliar el déficit citado. Fueron sobre todo los alemanes los que llegaron por millares a ocupar los empleos altamente cualificados, incluidos muchos cargos directivos.

“Los negocios suizos son muy abiertos, si uno ofrece las habilidades correctas y realiza un pequeño esfuerzo por adaptarse al sitio en el que trabaja, será ampliamente aceptado”, dice a swissinfo.ch Jim Pulcrano, director ejecutivo del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD) de Lausana.

“Dado que el grueso del crecimiento económico tiene lugar fuera de Europa, colocar talentos multinacionales en puestos directivos va a posicionar bien a Suiza en la nueva era de negocios”, añade.

Pero una creciente reacción negativa contra la influencia de los extranjeros en Suiza demuestra que no todo el mundo está satisfecho con que ejecutivos alemanes, franceses o británicos asuman el poder en las cimas corporativas.

La denuncia, enarbolada sobre todo por la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora), surge de una inconformidad general sobre el enorme número de extranjeros que viven en Suiza. Actualmente, 22% de la población –un dato que sigue en aumento- carece de pasaporte suizo y esta creciente inmigración ha sido culpada de generar presiones sobre el transporte y, en general, sobre las infraestructuras.

Pero las quejas recientes se centran, ante todo, en  la nueva generación de inmigrantes con elevada formación; la mayoría son alemanes, que asumen responsabilidades de primer nivel en el ámbito médico, legal y de la ingeniería.

Extranjeros culpados

Justo antes de que estallara la más reciente crisis financiera, habían aumentado los temores de que las compañías suizas de primer nivel fueran devoradas por oportunistas extranjeros. A la venta de la aerolínea Swiss a la alemana Lufthansa se sumó, por ejemplo, la compra de Sulzer y Oerlikon por parte del multimillonario ruso Viktor Vekselberg.

Y los problemas que atravesaron UBS y Credit Suisse durante la crisis se atribuyeron también a la invasión de la cultura anglosajona que tuvo lugar previamente en ambos bancos suizos.

Asimismo se señaló con dedo flamígero a aquellos directivos extranjeros insensibles que estaban al frente de Novartis cuando la farmacéutica suiza anunció, a finales de 2011, un recorte de 1.000 empleos –que fue revertido posteriormente-; y a los propietarios alemanes de Serono que han comunicado que la biotecnológica cesará su producción en Suiza.

“Existe el riesgo de que los ejecutivos foráneos tengan una visión demasiado internacional y que, como resultado, pierdan el contacto con la cultura local de las compañías helvéticas”, explica a swissinfo.ch Ewald Ackermann, portavoz de la Unión Sindical Suiza (USS).

“Hemos observado diversos ejemplos de los problemas que pueden infligir a Suiza los programas de racionalización que (los extranjeros) han traído”, agrega.

Para Jim Pulcrano, del IMD, sin embargo, los directivos llegados del exterior no necesariamente socavan los valores tradicionales de las empresas suizas y tampoco pasan por encima de la mano de obra local.

Las PYME también

Los ejecutivos forasteros no tienen por qué llevar a las empresas suizas a dar un giro de 180 grados”, señala Pulcrano a swissinfo.ch. “A menudo se contratará a un extranjero solo porque está más abierto a hacer negocios en regiones de crecimiento como Asia o Sudamérica”.

“Y aunque las compañías están abiertas, tampoco están dispuestas a contratar a cualquier persona. Los ejecutivos que se incorporan a las compañías suizas deben reunir las características correctas para poder integrarse”, agrega.

Los extranjeros se concentran sobre todo en las multinacionales basadas en Suiza. De hecho, representan el 66% de los directivos de las principales empresas suizas que cotizan en bolsa, según el informe Guido Schilling.

No obstante, Schilling afirma que también son muchas las pequeñas y medianas empresas (PYME) suizas con vocación exportadora que buscan talentos internacionales.

Thierry Volery, jefe del Instituto para Pequeñas y Medianas Empresas de  la Universidad de San Gallen, coincide en que cada vez hay más PYME interesadas en contratar elementos extranjeros.

“Suelen ser empresas muy pragmáticas, innovadoras y capaces de aprovechar las oportunidades. Por ello, cuando se expanden más allá de sus fronteras, se encuentran con la necesidad de contar en sus filas con ejecutivos que tengan el know-how y las aptitudes de negociación adecuadas”, cita.

“Algunas PYME pueden contratar ejecutivos foráneos, pero sus sueldos no son bajos”, añade Volery. “Para otras firmas, una alternativa más eficaz en términos de costos es subcontratar su producción en el extranjero”.

Informe Schilling

Los ejecutivos extranjeros se sienten cada vez más atraídos hacia Suiza por su elevado nivel de vida y por la reputación internacional de sus marcas corporativas.

Las compañías helvéticas orientadas a las exportaciones también buscan a los mejores talentos internacionales para crecer en los nuevos mercados y para compensar la falta de personal local altamente cualificado.

La firma de reclutamiento Guido Schilling publica anualmente un informe sobre los hábitos de contratación de las empresas suizas, que se base en una encuesta a una muestra representativa de las 116 mayores empresas del país.

Según la edición 2012, el 45% de los ejecutivos de alto nivel de las firmas suizas son extranjeros, un dato que se ha mantenido sin cambios durante los últimos tres años. En 2006 -cuando se elaboró por primera vez el informe – representaban el 36%.

El documento concluye que la presencia de extranjeros en cargos directivos aumenta conforme lo hace el tamaño de las compañías. En los grupos que cotizan en bolsa, el 66% de los ejecutivos son foráneos.

Forasteros son también el 34% de los miembros de los consejos directivos de las empresas helvéticas; un dato que aumenta al 57% cuando se trata de firmas listadas en el mercado de valores.

Los alemanes son, con diferencia, el grupo extranjero que más cargos directivos ocupa en los corporativos suizos. Le siguen los estadounidenses y los británicos.


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch



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