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Democracia local


Severo plan de asilo rompe con idilio suburbano



Por Urs Geiser y Ester Unterfinger, Oberwil-Lieli




Lieli y Oberwil forman parte de un poblado en las afueras de Zúrich. Han atraído a muchas personas acomodadas, pero el Gobierno local no quiere recibir a solicitantes de asilo. (Ester Unterfinger/swissinfo.ch)

Lieli y Oberwil forman parte de un poblado en las afueras de Zúrich. Han atraído a muchas personas acomodadas, pero el Gobierno local no quiere recibir a solicitantes de asilo.

(Ester Unterfinger/swissinfo.ch)

La asamblea de la comuna de Oberwil-Lieli de noviembre pasado podría hacer historia en esta localidad de Argovia ubicada cerca de Zúrich. Un grupo de parroquianos logró imponerse para acoger a solicitantes de asilo pese a la fuerte oposición del Gobierno local. Esta es una historia sobre la participación ciudadana en la política, la división de opiniones y la disputa por una votación.

Al bajar del autobús en Lieli, desde las concurridas calles de la metrópoli zuriquesa, un lunes de enero, la cálida luz del sol y la relativa tranquilidad son sorprendentes. Apenas unos pocos autos y camiones circulan por la calle principal, aquí y allá algún peatón, y como fondo, el zumbido de los motores de las grúas de la construcción. El graznido de los cuervos rompe de cuando en cuando el silencio del mediodía.

En sentido estricto, el tira y afloja sobre los solicitantes de asilo en Oberwil-Leili es una controversia meramente local. Pero la actitud de la comuna frente al problema global de la migración le ha ganado una considerable importancia política y social y ha atraído la atención de los medios.

La situación llegó a un punto crítico la tarde del 27 de noviembre de 2015, cuando un comité ciudadano, convocado para rechazar la propuesta del gobierno local, propuso declinar 290 000 francos del presupuesto de este año. El dinero estaba destinado a eximir al pueblo de los solicitantes de asilo en el marco de un plan de las autoridades cantonales.

La medida tenía sus antecedentes, pero una polémica entrevista televisiva con el alcalde de Oberwil-Liel, dos meses antes, alimentó las tensiones.

Inquirido por la reportera sobre lo que aconsejaría a una madre con dos niños pequeños en busca de refugio en Europa, Andreas Glarner no se mordió la lengua.

“Deberían regresar. Porque son potenciales beneficiarios de asistencia social y nos estarán gorroneando por siempre y para siempre”. 

Esas declaraciones en un canal de la televisión pública de Alemania marcaron el inicio de la activa participación de Johanna Gündel en la política local.

La experta en el lenguaje reunió a un comité de unos 50 ciudadanos para expresar su oposición al alcalde. Actuó como vocera en las protestas públicas y habló en la asamblea ciudadana de noviembre.

“Fue una negociación tediosa y se prolongó hasta las 23.30”, recuerda.

La memorable velada concluyó con una sorpresa para las autoridades locales, toda vez que la ciudadanía se pronunció por acoger a los solicitantes de asilo, y provocó reacciones en diferentes niveles.

Referéndum, quejas, cartas

Días más tarde, otro grupo comenzó a recoger firmas, desafiando el resultado del voto popular durante la asamblea del ayuntamiento. Al mismo tiempo, un ciudadano vinculado a ese grupo presentó una demanda legal sobre la supuesta infracción de las normas de procedimiento y pidió una nueva asamblea.

En medio de la creciente atención de los medios durante las semanas previas a la Navidad, la historia comenzó a magnificarse, con mutuas acusaciones y sospechas entre partidarios y detractores de la política oficial sobre el asilo.

“El pueblo está dividido, no puedo dejar de advertirlo”, dice Gündel, de 25 años, quien creció en esta antigua aldea agrícola, ubicada unos 15 km al oeste de Zúrich.

A pesar de su relativa juventud, Gündel se muestra abierta con los medios. Parece imperturbable ante la polémica pública, pero elige cuidadosamente sus palabras.

Forma una pila imaginaria de cartas con la mano derecha, mientras explica que ha recibido un montón de misivas de aliento a su campaña en favor de una política de asilo más humanitaria. “Algunas incluso procedían de Estados Unidos y de Francia”.

Lejos de sobrevalorar el impacto del resultado de la asamblea ciudadana, aboga por una política en línea con las de otras comunas, en particular, porque Oberwil-Lieli tiene la tasa impositiva más baja de Argovia. 

Línea dura contra la inmigración

Por su parte, el alcalde Glarner, un político local con experiencia, también ha sido elogiado por sus partidarios. Su postura de línea dura respecto a la inmigración le ganó incluso una curul, de la Unión Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora), en la Cámara baja del Parlamento nacional en octubre pasado.

Glarner culpa a los medios de comunicación de pintar a Oberwil-Lieli como un pueblo dividido.

“No es para nada el caso. Como cualquiera otra comuna de Suiza, tenemos personas con opiniones políticas diferentes. Normalmente no es un gran problema porque no es tan visible”, explica este inteligente político (54) de tiempo parcial y propietario de una empresa de productos médicos.

Como alcalde y miembro del ejecutivo local, integrado por cinco miembros, Glarner no ve ninguna razón para mediar entre los dos grupos.

“Estoy claramente en favor de dar el ejemplo y rechazar a los solicitantes de asilo. Aceptarlos significa luchar meramente contra los síntomas. Cada comuna que acepta a los solicitantes de asilo genera falsas esperanzas y alienta a más personas a venir”.

Según él, también incita a los traficantes de personas a hacer dinero fácil y será más difícil enviar a los solicitantes de asilo a su país una vez que la situación haya mejorado en ellos.

Dice que más de 100 comunas del cantón no han aceptado solicitantes de asilo. Sin embargo, las autoridades cantonales desestiman esa cifra y precisan que algo más de 70 de las 213 comunas no han cumplido con la cuota fijada el año pasado. La mayoría porque simplemente carecen de las instalaciones necesarias.

En el pasado, Glarner no ha sido ajeno a las provocaciones políticas como lo muestra su campaña para las elecciones federales. Se enorgullece de “hablar claro” y “no andarse por las ramas”. Algunos de sus críticos, incluso lo perciben como autoritario.

Democracia directa

La historia de Oberwil-Lieli, con sus 2 200 habitantes, fue aclamada como un “momento de gloria para la democracia” por el editor en jefe del dominical ‘Schweiz am Sonntag’.

El alcalde Glarner coincide ampliamente. “Esta es la democracia al estilo suizo. La gente tiene la última palabra. Los suizos pueden votar con más frecuencia cada año que los ciudadanos de otros países a lo largo de toda su vida”.

“Y si la mayoría de los ciudadanos decide finalmente albergar a solicitantes de asilo, el consejo local hará lo mismo y respetará el resultado con todas sus consecuencias”.

La situación es más compleja para Gündel.

Propaganda

“Por supuesto que es positivo que los ciudadanos pueden expresar su opinión sobre cuestiones políticas, ya sea en una asamblea local o en consultas locales o nacionales”, señala la joven.

Sin embargo, se pregunta si la democracia directa no es explotada cada vez más por grupos de interés que lanzan iniciativas sobre asuntos incompatibles con la Constitución y que sirven principalmente como herramienta de mercadotecnia para un partido político.

Gündel duda también de que el ciudadano medio se tome el tiempo necesario para formarse una opinión y de que pueda apoyarse en información sólida sin caer en la manipulación por parte de quienes distorsionan los hechos y siembran el miedo.

“La situación en Oberwil-Lieli es un ejemplo”, dice, refiriéndose a la demanda legal y al referéndum contra el veredicto de los ciudadanos durante la asamblea comunal, así como a los obstáculos burocráticos. “Esta no es la idea de la democracia directa”, enfatiza.

De hecho, una consulta popular, prevista inicialmente para finales de febrero, ha sido retrasada. El gobierno local arguye que no hubo tiempo suficiente para preparar las papeletas y proporcionar la información necesaria a los votantes.

Gündel lamenta el aplazamiento. “La situación legal se mantiene incierta y los solicitantes de asilo tendrán que esperar”.

Transformación

Oberwil-Lieli, con vistas a la llanura de Reuss, ofrece un espléndido panorama de los Alpes suizos centrales y ha experimentado una profunda transformación demográfica.

Al igual que muchas otras comunas ubicadas no lejos de los centros urbanos, Oberwil-Lieli ha visto aumentar su población con el traslado de familias acomodadas. Residencias exuberantes han cambiado no solamente el rostro de la colina hacia el oeste, sino que también marcan la política local.

“La UDC ha ganado una posición fuerte en esas regiones tradicionalmente rurales que han sido alcanzadas por la expansión urbana”, dice Michael Hermann, politólogo del Instituto de Investigación Sotomo.

“Muchos ciudadanos de clase media resienten la presión. Como resultado, rechazan a menudo firmemente todo lo extranjero”, añade. 

Reforma del asilo

Los ciudadanos decidirán sobre un proyecto de reforma de la ley federal sobre el asilo el 5 de junio.

La revisión, que fue aprobado por el Parlamento el año pasado, permite al Gobierno establecer centros de asilo y conceder a los solicitantes asistencia jurídica gratuita.

La UDC reunió las firmas necesarias para forzar una votación en todo el país.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch



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