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Democracia participativa


“El buen ciudadano se forja en casa y en el aula”



Por Andrea Ornelas




"Todos tenemos derecho a participar en las decisiones que nos afectan", sostiene Daniel Schugurensky, experto en educación para la democracia. (Keystone)

"Todos tenemos derecho a participar en las decisiones que nos afectan", sostiene Daniel Schugurensky, experto en educación para la democracia.

(Keystone)

Daniel Schugurensky, codirector de la Iniciativa para la Gobernanza Participativa en la Universidad Estatal de Arizona (ASU), asegura que Suiza ha demostrado al mundo que los ciudadanos pueden tomar buenas decisiones cuando cuentan con información y tiempo para deliberar.

El profesor argentino es el coordinador del congreso ‘Por el pueblo: Democracia participativa, compromiso público y educación ciudadana’, que se celebra en Phoenix del 3 y el 5 de diciembre.

Democracia hecha por la gente

El congreso Por el pueblo: Democracia participativa, compromiso público y educación ciudadana del 3 al 5 de diciembre en Phoenix se sustenta en los tres temas que dan nombre a este encuentro. Es un foro de intercambio de investigaciones, proyectos, estrategias metodológicas e ideas para fortalecer la participación de la gente en la toma de decisiones.

Daniel Schugurensky, profesor de la Universidad Estatal de Arizona, preside y organiza el congreso.

Antes del de Phoenix, se celebraron tres encuentros parecidos en la Universidad de Toronto (2003 y 2008), Canadá, y en la Universidad de Rosario (2010), Argentina.

swissinfo.ch: ¿Quién asistirá a este congreso y cómo definiría el objetivo central de esta cita?

Daniel Schugurensky: La Universidad Estatal de Arizona acogerá a académicos, estudiantes, educadores, políticos, ONG, funcionarios públicos, organizaciones comunitarias y gente interesada en fortalecer la democracia a través de tres campos: la democracia participativa, el involucramiento ciudadano y la educación ciudadana.

Con frecuencia, los investigadores y las personas activas en estos tres campos no se comunican entre sí. Este foro busca que la teoría y la práctica confluyan, y que esta interacción sea valiosa para todas las partes.

swissinfo.ch: En Phoenix se conmemorarán los 800 años de la Carta Magna del Reino Unido, un documento que inspiró la Declaración de los Derechos Humanos y la Revolución Francesa. ¿Qué nos enseña este texto en el siglo XXI?

D.S.: Una enseñanza es que la democracia es un proceso que no surge solo de arriba hacia abajo. Frecuentemente es producto de la lucha de los sectores que se sienten excluidos o tratados injustamente. Los paralelismos entre la realidad que generó la Carta Magna y la actual son muchos: las decisiones políticas y económicas están concentradas en unas cuantas manos. Hoy, las 85 personas más ricas del mundo poseen el 50% de la riqueza global, y cuando las cosas son así, la gente reacciona y exige cambios.

swissinfo.ch: ¿Cómo define usted la democracia participativa y en qué países es una realidad fehaciente?

D.S.: Son procesos inclusivos de deliberación y toma de decisiones que se fundamentan en el principio básico de la justicia política. Todos tenemos derecho a participar en las decisiones que nos afectan. El interés crece porque hay cada vez más gente dispuesta a hacer algo más que acudir a las urnas cada cuatro años.

Uno de los países más activos es Brasil, con sus políticas participativas [presupuestos participativos]; Suiza, con sus referéndums y la participación de sus cantones en las decisiones del país; o Canadá, donde hay experiencias interesantes de jurados ciudadanos.

swissinfo.ch: ¿Qué tan sólido es el compromiso ciudadano en las sociedades actuales?

D.S.: Identificamos cuatro formas de compromiso ciudadano, todas ellas importantes. Primero, el involucramiento cívico, que consiste, por ejemplo, en participar en una asociación vecinal y en proyectos que permiten mejorar las condiciones de vida de una comunidad. Segundo, la participación electoral, que incluye el voto y actividades proselitistas, o incluso proponerse como candidato.

Tercero, la llamada voz política, que incluye participar en movimientos sociales o boicotear productos.

Y cuarto, la acción pública colaborativa, donde ciudadanos y gobernantes trabajan juntos para mejorar la vida de una comunidad.

swissinfo.ch: En sus investigaciones académicas usted cita a Eleanor Roosvelt, quien decía que el propósito de la educación no solo es formar ciudadanos, sino buenos ciudadanos. ¿Dónde se forjan estos? ¿En casa o en las aulas?

D.S.: En ambas y también en otros lugares. Muchos valores y actitudes importantes se aprenden en casa. Por ejemplo, pocas personas tienen una religión distinta a la de sus padres, lo que muestra que los principales valores se transmiten de una generación a otra. Pero las aulas también son relevantes.

Sin embargo, antes es importante definir qué entienden los educadores por ‘buen ciudadano’.

El académico canadiense Joel Westheimer, quien asistirá al congreso de Phoenix, considera que las escuelas promueven tres tipos de buenos ciudadanos: el “responsable”, que paga impuestos, acata las reglas o hace donaciones caritativas; el “participativo”, que vota y se involucra en asociaciones; y el “orientado hacia la justicia social”, que reúne el perfil de los anteriores y, además, pregunta por las causas de los problemas para formular soluciones.

Muchas escuelas promueven el primer tipo de buen ciudadano; algunas, el segundo. Pero muy pocas forman ciudadanos orientados hacia la justicia social.

swissinfo.ch: ¿Cuál es el papel de los gobiernos, federales y locales, en la creación de democracias participativas?

D.S.: La voluntad política es indispensable para abrir espacios para la participación ciudadana. Esta, sumada a la existencia de sociedades civiles organizadas y comprometidas, permite procesos participativos que se traducen en diálogos fructíferos y en intercambios valiosos entre los saberes técnico, popular y político.

Aunque el mundo apenas ‘gatea’ en este ámbito, hay algunos esfuerzos interesantes. En Túnez, por ejemplo, la nueva Constitución (2014) incluye un capítulo dedicado a la democracia participativa. En Colombia, hay una Ley de Participación Democrática con 111 artículos; uno de sus artífices, el exsenador John Sudarsky, acudirá al congreso de Phoenix.

Brasil tiene instancias municipales, provinciales y federales que promueven la participación, y el investigador Brian Wampler nos hablará sobre el impacto de estas políticas participativas.

Buen ciudadano, buen contribuyente

En Suiza, el cumplimiento tributario es mayor en los cantones donde la participación ciudadana es más sólida, y alcanza su cima en las regiones en las que los ciudadanos participan directamente en la toma de decisiones relacionadas con los presupuestos locales.

Así lo reflejan las investigaciones de los profesores Bruno Frey (Universidades de Basilea y Zúrich) y Lars Feld (Universidad de Friburgo en Brisgovia, Alemania), realizadas en 2002 y 2007.

swissinfo.ch: Suiza es un país con una larga tradición en democracia directa. ¿Le ha aportado algo al mundo?

D.S.: Por supuesto, Suiza es un referente internacional en materia de democracia directa; le ha mostrado al mundo que los ciudadanos comunes pueden tomar buenas decisiones si cuentan con la información y el tiempo para deliberar. Hay mucho que aprender de este país. 

Suiza también nos enseña, y varias investigaciones así lo demuestran, que en los cantones con mayor participación democrática hay menos evasión de impuestos. Esto tiene que ver con la confianza. La gente se siente parte del gobierno, se expresa y se compromete.

swissinfo.ch En esta toma compartida de responsabilidades, ¿cuál es el papel de los medios de comunicación?

D.S.: Los medios podrían informar más y mejor sobre las experiencias de democracia participativa que se registran en diversas partes del mundo.

Otra misión que tienen es cuestionar estas experiencias para que identifiquemos áreas problemáticas y podamos seguir mejorando.

swissinfo.ch ¿Cómo ayudan las redes sociales a empoderar al ciudadano?

D.S.: Las redes sociales poseen un gran potencial emancipador y facilitan la comunicación horizontal entre los ciudadanos en un mundo que ha monopolizado la información.

En 1983, el 90% de los medios en Estados Unidos estaban concentrados en 50 compañías. Hoy, ese mismo 90% está controlado por seis gigantescas corporaciones que dictan las agendas de debate público y deciden qué información circula, y cuál se silencia.

Las redes sociales ayudan a contrarrestar el carácter antidemocrático de esta concentración de información, y el periodismo ciudadano puede cumplir un papel fundamental en esta dinámica.

swissinfo.ch ¿Qué esfuerzos concretos se realizarán para que los intercambios de Phoenix se traduzcan en hechos?

D.S.: Las ponencias se difundirán en un documento accesible en línea. Asimismo, se buscará la consolidación de redes ciudadanas y gubernamentales promotoras de la democracia.

Como en congresos anteriores, también se generarán nuevas iniciativas, colaboraciones horizontales y proyectos de investigación.

Asistirá mucha gente interesada en intercambiar experiencias innovadoras sobre ciertos temas, como los presupuestos participativos, los jurados ciudadanos, los procesos deliberativos o la democracia escolar, para mejorar lo que están haciendo en sus lugares de origen.

Esperamos que todo esto tenga un efecto inspirador para quienes desean expandir y profundizar la democracia.

swissinfo.ch

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