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Foro Global Túnez 2015


Viejos y sabios señores en Túnez, nuevos poderes en provincia



Por Renat Kuenzi, swissinfo.ch




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Andreas Gross ha visitado Túnez en numerosas ocasiones, entre otras, como miembro de la delegación de observadores del Consejo de Europa en las elecciones de 2011 y 2014.  (Keystone)

Andreas Gross ha visitado Túnez en numerosas ocasiones, entre otras, como miembro de la delegación de observadores del Consejo de Europa en las elecciones de 2011 y 2014. 

(Keystone)

La descentralización es uno de los desafíos a los que se enfrenta Túnez. Las estructuras que permiten a los ciudadanos participar en la toma de decisiones existen, pero aún se parecen a “cáscaras vacías”, afirma Andreas Gross, experto suizo democracia directa.

La descentralización es también un tema central en el Foro Global sobre Democracia Directa Moderna, que se celebra del 14 al 17 de mayo en Túnez y en el que Andreas Gross pronunciará uno de los discursos inaugurales.

swissinfo.ch: Túnez tiene grandes problemas económicos, la gente lo está pasando peor que antes de la Revolución de 2010/2011. ¿El Foro Mundial puede ser una señal de esperanza para los ciudadanos?

Andreas Gross: Al menos así es como parece que los tunecinos lo perciben. Hay mucha gente que tiene ganas de discutir porque está convencida de que eso les ayudará a seguir adelante. Además, cada visita del extranjero, desde donde procede la gran mayoría de los cerca de 400 participantes oficiales, significa para los tunecinos una señal de ánimo y apoyo. La revolución democrática tunecina es la única que tuvo éxito en el mundo árabe y merece nuestro apoyo.

swissinfo.ch: ‘Descentralización a través de la participación’ es el mandato de la Constitución tunecina y el título del Foro. ¿Cuáles son los problemas principales que deben sortearse en el camino hacia un mayor grado de autonomía en los municipios y las provincias?

Andreas Gross

El historiador y politólogo basilense, de 62 años de edad, es especialista en cuestiones de democracia directa. Desde hace 24 años, es diputado socialista por el cantón de Zúrich en el Parlamento federal. Desde hace ocho años preside el grupo socialista en el Consejo de Europa y en el ejercicio de esa función incorporó en la agenda el tema de Túnez.

Durante las elecciones de 2011 y 2014, Gross encabezó la delegación de observadores del Consejo de Europa. Desde la Revolución ha trabajado en total diez veces en Túnez y ha entrado en contacto con docenas de actores.

A. G.: La estructura extremadamente centralista del actual Estado y la falta de experiencia de autogobierno en los ámbitos local y regional. Aunque nunca fue una colonia de Francia, Túnez adoptó el sistema centralista y jerárquico galo. Las diferencias entre las regiones en cuanto a perspectivas de vida son enormes. Estas disparidades económicas entre regiones fueron una de las causas de la revolución. En algunas zonas del país nunca fue posible llevar una vida digna. Cambiar esto es una tarea de enorme magnitud. Pero es precisamente lo que se han propuesto el nuevo Gobierno y el nuevo Parlamento.

En este campo pueden ayudar dos conceptos hermanados como la democracia directa y el federalismo, cuyos principales atributos son la división del poder. La cultura de la subsidiariedad significa: cuánto más cerca del ciudadano se resuelva un problema, mejor será el resultado. Por eso es importante continuar con las reformas revolucionarias. Porque el ímpetu revolucionario todavía no se ha agotado y hay que aprovecharlo.

swissinfo.ch: Al parecer también existen tendencias contrarrevolucionarias.

A. G.: Sí, me consta. Pero Túnez posee una sociedad civil altamente desarrollada y bien organizada. Si el Gobierno o el Parlamento tomaran un rumbo equivocado, la gente saldría inmediatamente a la calle para llamar al orden a sus señorías, de la misma manera que lo ha hecho en varias ocasiones en los últimos cuatro años.

swissinfo.ch: ¿En qué punto se encuentra Túnez exactamente en el proceso de la separación de poderes? ¿Existen ya las municipalidades y las regiones en las que los ciudadanos pueden participar en las decisiones?

A. G.: Existen, pero aún se parecen a cáscaras vacías. Por tanto, estas estructuras todavía deben ser llenadas por completo. Con frecuencia, aquellas personas que poseen mucho poder no están dispuestas a compartirlo. Por eso es necesaria la presión de la gente. En las próximas elecciones regionales es importante que sean elegidas solamente personas capaces de trasladar la idea de la revolución hacia abajo y de llevar adelante la descentralización y llenarla de vida.

swissinfo.ch: Yadh Ben Achour, presidente de la Alta Instancia para la realización de los Objetivos de la Revolución, de la Reforma Política y de la Transición Democrática (AI), que junto con usted pronunciará un discurso de inauguración del Foro, ha calificado la modernización social bajo Bourguiba como fundamento para el éxito de la Revolución de los Jazmines. ¿Comparte usted esta interpretación?

A. G.: Es cierto que Bourguiba fue un autócrata, pero reconoció la igualdad de la mujer frente al hombre en el año 1956 y se adelantó mucho a la Suiza de la época. Estableció el libre acceso a la educación, lo cual contribuyó a la creación de organizaciones sociales fuertes que fueron una de las razones para el éxito de la Revolución en Túnez. Por cierto, esas organizaciones también demuestran ahora su utilidad para el proceso de la descentralización.

Nueva plataforma de democracia directa

El Foro Mundial sobre la Democracia Directa Moderna tiene lugar del 14 al 17 de mayo de 2015 en Túnez.

El tema es ‘Descentralización a través de la participación’. El hashtag en Twitter es #globfor15.

En ese marco, swissinfo.ch lanzará su nuevo portal consagrado a la democracia directa con el hashtag #citizenpower.

Esta plataforma periodística, disponible en diez idiomas, presenta los debates, procesos y desafíos actuales en torno al tema de los derechos populares, la participación activa de los ciudadanos y la democracia participativa.

De esta iniciativa forma parte también la plataforma en inglés ‘People2Power’, albergada por swissinfo.ch., y cuyo redactor jefe es Bruno Kaufmann, experto suizo en democracia directa.

swissinfo.ch: Muchos puestos importantes en el Gobierno y el Parlamento están ocupados por políticos veteranos. ¿Tienen realmente la voluntad de compartir el poder?

A. G.: Su pregunta es injusta con estos señores mayores. La Revolución les debe mucho a algunos de ellos, por ejemplo, el hecho de que no llegaran a producirse enfrentamientos violentos o mayores reveses. El problema principal sigue siendo la relación entre la religión y el Estado. El dictador derrocado prohibió o marginalizó la religión. Ahora, con la vuelta a la legalidad, la religión domina donde antes estaba prohibida. Encontrar el justo equilibrio entre la religión y el Estado es un proceso social de aprendizaje que solo es posible si existe la libertad de expresar críticas.

Estos señores mayores, en parte, ya estaban presentes bajo el régimen de Bourguiba, pero en los últimos quince años se distanciaron progresivamente de Ben Ali. Yadh Ben Achour es uno de ellos. La Alta Instancia que presidió contribuyó decisivamente a tender un puente entre la Revolución y la Asamblea Constituyente, integró a las distintas fracciones revolucionarias y sentó las bases para la celebración de dos comicios libres. Es ya muy mayor, pero es una persona prudente y sabia. Al igual que el nuevo presidente Beji Caid Essebsi. Quieren realmente llevar a la práctica los valores de la Revolución, pero no tienen grandes ambiciones personales. Túnez es un ejemplo de que las personas sabias con raíces en la sociedad antigua pueden constituir un puente importante hacia la nueva sociedad revolucionaria.

swissinfo.ch: El ataque terrorista contra el Museo Nacional en pasado marzo ha demostrado la vulnerabilidad del país, que cuenta con el mayor número de combatientes en las filas del Estado Islámico (IE). ¿Qué peligro representan los combatientes que regresan de Siria?

A. G.: La pregunta es por qué miles de jóvenes tunecinos dejan el país para unirse a los extremistas violentos. Tiene que ver con la falta de perspectivas de vida y la inmensa miseria de muchos jóvenes. La situación económica es difícil para mucha gente, porque -injustamente- llegan menos turistas, el sector industrial más importante de Túnez.  

También juega un papel la vecindad con Libia, donde reinan el caos y la violencia. Se trata de un Estado fracasado, sin ningún tipo de orden, desde el que llegaron un millón de refugiados a Túnez. A ellos se suma otro millón en las zonas en guerra al sur del Sahara. Para un país con diez millones de habitantes, tener entre el 10 y el 20% de refugiados crea enormes problemas.

La mayor dificultad consiste en salir de esta miseria económica. A los jóvenes, que por esta miseria y la falta de perspectivas han desatado la revolución, hay que ofrecerles rápidamente perspectivas vitales mejores. Es el mejor remedio contra la instrumentalización de la miseria por los fundamentalistas islámicos.


swissinfo.ch: Volvamos al Foro: ¿Qué es lo que más le ilusiona cuando piensa en los cuatro días del foro?

A. G.: En primer lugar, que como suizo y, por tanto, como hijo de la única Revolución exitosa de la ‘Primavera de las naciones’ de 1848, pueda apoyar la única Revolución exitosa de la Primavera Árabe de 2011. En segundo lugar, tengo mucha curiosidad por saber por qué han establecido una excelente Constitución tras la Revolución sin someterla a referéndum, al pueblo, como se debería hacer después de una revolución democrática. Me gustaría saber por qué. 


Traducción del alemán: Antonio Suárez

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