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Participación ciudadana


La abstención récord en Suiza, bajo la lupa



Por Ariane Gigon, Zúrich




Un grupo de estudiantes del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Zúrich analizó las razones de la débil participación ciudadana en Suiza. Sus resultados, a veces sorprendentes, pueden inspirar a los responsables de campañas políticas. 

 Un grupo de estudiantes del seminario ‘Desigualdad, democracia y participación’ del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Zúrich analizó las razones de la débil participación ciudadana en Suiza. Sus resultados, a veces sorprendentes, pueden inspirar a los responsables de campañas políticas.

“¿Por qué un país como Suiza, considerado un modelo en materia de democracia directa, conoce, y de lejos, una de las más bajas tasas de participación en las urnas? ¿Acaso los ciudadanos suizos están tan satisfechos que ya no votan? Es uno de los temas que hemos analizado este año”, explica la profesora Silja Häsermann.

Las investigaciones de sus estudiantes tuvieron como base los datos del Seguimiento Europeo Social 2012 y las estadísticas del voto en el país alpino.


Poder participar, más importante que hacerlo

Uno de los investigadores, Stefan Rey, se centró en la correlación entre los derechos democráticos a disposición en cada cantón helvético (referéndum financiero, derecho de iniciativa individual, etc.) y la tasa de satisfacción ciudadana. La hipótesis fue: “Aquellos ciudadanos que disponen de una vasta paleta de herramientas de la democracia directa muestran mayor satisfacción, lo que aumenta, cuanto mayor sea la diversidad de temas tratados”.

El estudio confirma su suposición. Los cantones de la parte francófona de Suiza, que votan menos que los cantones germanófonos, tienen una tasa de agrado más baja, aunque las diferencias no son radicalmente significativas. En opinión del estudiante, la posibilidad de un ciudadano de saber que tiene la posibilidad de poder participar en las decisiones a través de esas herramientas, le permite sentirse mejor en su comunidad.

Jóvenes impacientes

Otro de los temas de debate con respecto a la baja tasa de participación helvética en las urnas (43% en las votaciones de junio pasado) es la imposibilidad de voto para ciertas categorías de la población, como menores de 18 años y extranjeros, (cabe decir que en algunas comunas helvéticas, los inmigrantes tienen derecho a voto).    

¿Abrir más posibilidades de participación ciudadana generaría mayor satisfacción entre los habitantes de un país? La sociedad, pero también la economía, necesita habitantes que se sientan a gusto donde viven, subraya Jeffrey Stein. El estudiante comparó ese sentimiento de bienestar entre aquellos con derecho a voto y aquellos que no lo tienen o, simplemente, no lo emplean.

Sorpresa: las personas sin derecho a sufragio se muestran más positivas hacia el sistema que los ciudadanos con pleno derecho, activos o no en las urnas.

Por el contrario: los suizos menores de edad se muestran menos satisfechos de no poder participar activamente en las decisiones políticas, que los extranjeros.

Estabilidad del interés político de jóvenes

Otra estudiante, Blerta Salihi, observó el comportamiento de los extranjeros naturalizados y mayores de edad, es decir, aquellos que tienen derecho a voto por haber adquirido la nacionalidad helvética. Según sus resultados, los ciudadanos suizos (80%) están más dispuestos a participar en los escrutinios que las personas naturalizadas (70%).

En opinión de Salihi, “las personas naturalizadas se identifican durante más tiempo con su país de origen. El interés por los asuntos del lugar de adopción es, con frecuencia, menor”

Por su parte, el estudiante Ruedi Schneider observa que entre los jóvenes de 15 a 30 años de edad el interés en el voto, poco menos del 50%, se mantiene estable, de acuerdo a la tasa de participación analizada, entre 2002 y 2012. El promedio europeo, en ese mismo periodo, es de 32,4%.

El “voto incorrecto”, débil en Suiza

¿Y si los ciudadanos a veces votan en contra de sus preferencias o intereses? Denominado “voto incorrecto”, este fenómeno es estudiado con regularidad en EEUU sobre la relación del voto de personas poco instruidas y de escasos recursos que apoyan a candidatos del partido Republicano (conservador). La joven Arlena Frey estudió dos asuntos tratados en las votaciones del 30 de noviembre de 2008 (con una participación total de 47,5%) para analizar esta tendencia en Suiza: la iniciativa “por la flexibilización de la edad del retiro”, rechazada por 59% de votos; y la de “la imprescriptibilidad de delitos de pornografía infantil”, aceptada por 52% de los votos.

Según sus conclusiones, el “voto incorrecto” afectó al 7,5% de los votos sobre la iniciativa para flexibilizar la edad del retiro y al 10% de los dirigidos al asunto de la imprescriptibilidad.

“Entre más se interese el ciudadano en un tema, menos posibilidades hay de que intervenga el voto incorrecto. La proporción débil de los ‘votos incorrectos’ en Suiza es una buena señal para la legitimidad de la democracia directa”, estima Frey.

La profesora Silja Häusermann resume sobre los resultados de las diversas investigaciones: “Estos análisis muestran que el sentimiento de cada persona sobre sus capacidades y conocimientos en un tema son esenciales para su participación. Tal vez se deba trabajar más en educación cívica para aumentar el número de ciudadanos que acuden a los llamados a las urnas”. Un mensaje claro, a algunos meses de las elecciones federales.


Traducción del francés: Patricia Islas, swissinfo.ch

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