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Renta básica incondicional


Vivir con mil dólares gracias al micromecenazgo







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Scott Santens vive en Nueva Orleans y recibe mil dólares mensuales gracias a los donativos que aportan otros ciudadanos a través de una web micromecenazgo. (Scott Santens)

Scott Santens vive en Nueva Orleans y recibe mil dólares mensuales gracias a los donativos que aportan otros ciudadanos a través de una web micromecenazgo.

(Scott Santens)

En junio, los suizos deciden en las urnas si toda la población tiene derecho a una renta básica incondicional. El estadounidense Scott Santens lo ha logrado para sí gracias a la financiación colectiva (crowdfunding). A su juicio, es una alternativa perfectamente viable para todo el mundo, no solo para las democracias directas.

En la actual era en la que las máquinas reemplazan a los seres humanos en el trabajo, un ingreso básico dotaría de liberad a los ciudadanos para decidir qué quieren hacer realmente en el ámbito laboral, en vez de aceptar con resignación un empleo solo porque así lo exigen sus carteras, sostiene Scott Santens, de 38 años.

Una duda es qué pasaría con los empleos que nadie quiere desempeñar. Santens opina que podrían realizarlos los robots, con lo que ganarían todas las partes.

¿Qué es la renta básica incondicional?

Los suizos serán los primeros en el mundo en votar una iniciativa para decidir si el gobierno debe pagar una renta básica incondicional (RBI) a sus ciudadanos.

El objetivo es que todos los suizos, sin importar su edad ni si ejercen o no un trabajo remunerado, vivan de forma digna.

Los promotores de la iniciativa afirman que, en un mundo digital, cada vez desaparecerán más empleos y hay que tomar medidas en favor de la población.

Así, todo ciudadano que no ejerza una actividad lucrativa recibiría la RBI. Aquellos que trabajen, pero ganen un monto igual o inferior a la RBI, verían sustituido su salario por la renta citada.

La población con ingresos superiores a la RBI, no perderían ingresos, pero serían objeto de una retención mensual que sería transferida a la caja de financiación de la RBI y que les sería devuelta posteriormente vía el pago de esta renta.

¿Una visión realista?

Aunque a muy pequeña escala, Santens dice ser una prueba viviente de que la renta básica incondicional. En 2014 comenzó a utilizar la plataforma de micromecenazgo Patreon para conseguir personas dispuestas a aportar una pequeña cantidad mensual que le permitiera disponer de ingreso básico.

Actualmente, 180 patrocinadores aportan pues una suma mensual que se convierte para Santens en un ingreso equivalente a mil dólares (954 francos suizos). Si por azar, la cantidad que reúnen sus patrocinadores supera el umbral de los mil dólares, los fondos excedentes se destinan automáticamente a otras personas que han solicitado el mismo tipo de ayuda económica.

Santens se interesó en la idea de una renta básica tras leer un artículo sobre los camiones sin piloto y cómo están transformando la industria, ya que el oficio de conductor se está volviendo obsoleto. Continuó su búsqueda y descubrió que la consecuencia de esta automatización del trabajo podía ser una distopía (en la empeora la situación de la gente) o una real utopía si diversos actores se disponían a tomar decisiones conjuntas.

Se dio a la tarea de leer y escribir sobre la renta básica, primero como un pasatiempo; después, como un trabajo. Además de las percepciones mensuales que le reporta Patreon, actualmente Santens es autónomo y escribe documentos que promueven la renta básica. Durante el año que le tomó conseguir suficientes patrocinadores para conseguir un ingreso de mil dólares mensuales, aprendió cuán importante es que muchas personas aporten un pequeño monto en favor de una persona u objetivo.

“Incluso cuando solo recibía 300 dólares mensuales, tomé conciencia de que es una fuente de ingresos segura que puede servirte para pagar al menos la comida”, dice.

Santens considera que también es posible establecer rentas básicas a escala nacional, e incluso global, si se vinculan a un impuesto sobre el carbono, que él llama “cuota del carbono y sus dividendos”. Bajo este esquema, el dinero que ingresan los gobiernos del cobro de un gravamen sobre las emisiones carbónicas sería redistribuido entre la gente a través de una renta básica.

Y si dejamos todos de trabajar

No se trata de que todo el mundo abandone sus empleos, sino de que cada ser humano pueda elegir un trabajo "intrínsecamente motivador", dice Santens. Esto haría que la labor que desempeña fuera más productiva y los empleadores estarían obligados a pagar más por los empleos menos demandados, para motivar a la gente a desempeñarlos.

Santens admite, no obstante, que bajo esta lógica "los salarios de los trabajos muy demandados –que mucha gente quiere hacer– podrían estancarse o incluso reducirse".

El asunto relevante aquí, continúa, es que en muchos países occidentales la productividad ha aumentado, pero los salarios no crecen. Así que la existencia de una renta básica alinearía de nuevo la ecuación laboral en favor de los trabajadores.

La tónica que describe el estadounidense refleja la realidad de Suiza y la forma en la que los salarios y la productividad se han comportado durante las últimas décadas.

Países con renta básica

Algunas las naciones y varios estados de la Unión Americana han intentado aplicar una renta básica. En Alaska, por ejemplo, existe un ingreso básico que resulta de la repartición de los dividendos generados por el petróleo. El Estado arrienda la tierra a las compañías petroleras y luego distribuye las ganancias que obtiene entre los ciudadanos a través de un fondo de riqueza soberana.

Aunque admite que es un caso atípico, Santens enarbola a Alaska como una muestra de que una renta básica no repercutiría negativamente sobre el precio de los bienes de consumo, ya que la inflación alasqueña –que solía ser más alta que en el resto del país– justamente se redujo desde que se introdujo la distribución de los dividendos petroleros entre la población.

Namibia e India son países que también han realizado experimentos en este ámbito. Y según los análisis de Santens, los precios de algunos bienes de consumo cayeron como consecuencia del aumento del poder adquisitivo y una mayor demanda.

En Canadá, la provincia de Manitoba aplicó su propia versión de la renta básica y uno de los efectos fue una caída en la tasa de hospitalizaciones.

Digamos que operó una suerte de "vacuna social", dice Santens, quien explica que la población que vivía en pobreza pudo empezar a solventar algunos gastos de salud.

¿La iniciativa suiza está bien planteada?

El próximo 5 de junio, los suizos votarán una iniciativa que –de ser aprobada– obligaría al Gobierno a reunir los fondos necesarios para otorgar a cada habitante una renta mensual incondicional. La iniciativa no menciona ningún monto, pero sus partidarios estiman que la suma ideal tendría que ser unos 2 500 francos suizos (2 600 dólares) para los adultos y 625 francos para los niños. A su juicio, esto permitiría a la gente decidir libremente cómo quieren vivir, en vez de tomar decisiones exclusivamente en función de sus necesidades económicas.

En diciembre del 2015, el Parlamento votó en contra de esta propuesta. El Gobierno también recomendó rechazarla y el ministro del Interior, Alain Berset, detalló que la iniciativa supondría "una profunda transformación de la sociedad y del sistema de seguridad social helvético”.

Santens considera sensato dejar abierto el monto de la renta, pero piensa ue todo gobierno debería fijar la cuantía a partir de sus propias referencias de pobreza. En Estados Unidos, dice, 1 000 dólares mensuales es una suma razonable, ya que se considera que una persona vive en estado de pobreza cuando percibe menos de 11 770 dólares anuales.

"No creo que exista una cantidad perfecta, esto es algo subjetivo. Lo realmente importante es que todo el mundo perciba algo, que siempre será mejor que no percibir nada. Y en la actualidad, la renta mínima garantizada es igual a cero”, afirma.

¿Renta básica en otros países?

Además de la iniciativa en Suiza para una RBI, naciones como Canadá, Nueva Zelanda y Escocia se encuentran en distintas etapas de discusión sobre el abono de una posible renta básica obligatoria a su población.

"No es necesario vivir en una democracia occidental para que esto funcione”, sostiene Santens y considera que China debería analizar este tema. “Es evidente que no es una democracia directa, pero este país necesita asegurarse de que cada vez más ciudadanos puedan consumir productos nacionales, y una renta básica es una vía para fortalecer a la clase media”.

Lo que está por venir

Independientemente de lo que decidan los suizos en las urnas el 5 de junio, Santens considera que la iniciativa a favor de una RBI ha sido crucial para detonar una discusión global sobre este tema.

"Google Trends mostró cómo los debates sobre la renta básica crecieron sensiblemente cuando en Suiza se reunieron las firmas necesarias para someter el asunto a votación”, dice.

El estadounidense asegura que el tema es tan claro y simple como partir de los siguientes criterios: "Usted es una persona. Usted está vivo. Pues entonces aquí está su dinero en efectivo”.

Y puntualiza que siempre que se proponga una renta básica de carácter obligatorio, “la atención del mundo entero está más que asegurada".

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Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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