Hasta 1848, Suiza no era un Estado en el sentido moderno del término, sino una confederación o alianza de cantones independientes.

La Constitución de 1848 convirtió al país en un Estado federal dotado de una autoridad central que contrapesa y limita el poder individual de los cantones. Algunos ámbitos, como la política exterior, son competencia única del gobierno central.

Para más información consulte la web de Presencia Suiza o descargue la  documentación sobre la forma de gobierno de Suiza en la web de la Cancillería Federal.

Gobierno

El Gobierno suizo consta de siete miembros. Cada uno de ellos ocupa rotativamente la presidencia durante un año. En realidad, este cargo no le confiere poderes especiales o privilegios, ya que el presidente de turno sigue desempeñando las tareas de su ministerio.

Es tradicional que los cuatro principales partidos del país tengan representación en el gobierno colegiado, el Consejo Federal.

Parlamento

El Parlamento consta de dos cámaras: el Consejo Nacional (cámara baja), que representa al pueblo, y el Consejo de los Estados (cámara alta), que representa a los cantones.

La composición de la Asamblea Federal refleja el deseo de equilibrar los intereses de los cantones y evitar que los más pequeños sean dominados por los más grandes. 

Los 200 escaños del Consejo Nacional se distribuyen entre los cantones de acuerdo al volumen de su población. El Consejo de los Estados suma un total de 46 miembros: dos representantes por cada cantón y uno por cada semicantón. No obstante, las dos cámaras tienen el mismo peso.

El papel de las dos cámaras es aprobar las leyes federales y supervisar el Gobierno. El Consejo Nacional se elige por sistema proporcional; el Consejo de los Estados, por sistema mayoritario.

La elección del Consejo Nacional se lleva a cabo cada cuatro años. Los cuatro grandes partidos que integran el gobierno colegiado ocupan la mayoría de los escaños de esta cámara. Sin embargo, un examen atento de las votaciones en el Parlamento muestra que sus miembros siguen, con mucha frecuencia, sus convicciones personales y no las del partido al que están afiliado cuando se trata de asuntos específicos.

Para más información consulte la web del Parlamento suizo.

Legislación

Cuando un ministro del gobierno propone una nueva ley a sus colegas de gabinete comienza un largo proceso de discusión previo a la aprobación de la norma en sí misma. En primer lugar, y una vez convencidos los otros miembros del gobierno, se consulta a los principales grupos y agentes implicados antes de redactar el anteproyecto de ley. Ese borrador pasa luego a la consideración de una de las dos cámaras del Parlamento.

Esa cámara lo examina primero en su comisión respectiva y luego en conjunto. Después de que la propuesta supera el obstáculo inicial es enviada a la otra cámara, donde se repite el procedimiento. Los presidentes de las cámaras determinan el orden en el que debatirán la propuesta en cuestión. Ninguna proposición puede convertirse en ley si no es aceptada por ambas cámaras legislativas.

El rechazo de una propuesta gubernamental por el Parlamento (o por el pueblo – ver más abajo) forma parte del funcionamiento normal de la democracia suiza y no da lugar a crisis de gobierno, ni provoca votos de confianza o dimisiones.

Democracia directa

Suiza ofrece a sus ciudadanos la posibilidad de participar directamente en la toma de decisiones políticas. Aunque la democracia directa no es, ni mucho menos, única de Suiza, está probablemente más desarrollada en este país que en cualquier otro lugar del mundo. Los ciudadanos suizos pueden proponer leyes o rechazar una ley ya aprobada por el Parlamento.

Cualquier ciudadano suizo tiene derecho a proponer una nueva proposición de ley lanzando una iniciativa, aunque estas suelen surgir de grupos de presión más que de personas. Si se logra recolectar un mínimo de 100.000 firmas de apoyo a la propuesta esta será sometida a votación nacional.

El referéndum es una votación popular convocada para oponerse a una ley ya aprobada por el Parlamento. Si una persona o un grupo opuesto a la nueva ley consigue al menos 50.000 firmas en el plazo de 100 días posteriores a la publicación de la ley, serán los electores del país quienes decidan finalmente mediante una votación nacional. Esta consulta nacional es obligatoria cuando se trata de una ley que implica una enmienda a la Constitución o cuando el gobierno propone la adhesión de Suiza a determinados acuerdos internacionales.

En el caso de una iniciativa o de un referéndum obligatorio hace falta la “doble mayoría” para su aprobación; es decir, mayoría del pueblo y mayoría de los cantones.

La participación de los electores en este tipo de consultas ronda usualmente el 40 por ciento. Para elevar esa tasa de participación se están estudiando diversas alternativas, como el voto electrónico.

Dos de los 26 cantones de Suiza, Appenzell Rodas Interiores y Glarus, siguen celebrando su asamblea anual al aire libre, una reunión donde sus ciudadanos votan alzando la mano.

Si desea una explicación más amplia sobre el funcionamiento de la democracia directa en el contexto del sistema político suizo, consulte la siguiente animación en swissworld.org.

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