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Yves Leterme


“Nunca hubo una demanda de democracia tan fuerte como hoy”



Por Renat Künzi y Olivier Pauchard




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Hay que preservar las libertades individuales pese a la amenaza terrorista, sostiene Yves Leterme, exprimer ministro belga y actual secretario general de la organización intergubernamental IDEA Internacional. A su juicio, los procesos democráticos en países como Túnez, Myanmar o Nepal generan optimismo.

Después de su carrera política, Yves Leterme fue secretario general adjunto de la OCDE y desde el 1 de junio de 2014 es secretario general de IDEA Internacional. (Reuters)

Después de su carrera política, Yves Leterme fue secretario general adjunto de la OCDE y desde el 1 de junio de 2014 es secretario general de IDEA Internacional.

(Reuters)

swissinfo.ch: IDEA Internacional fue fundada hace 20 años como organización intergubernamental para respaldar la democracia en el mundo. ¿En qué consiste exactamente su labor?

Yves Leterme: Realizamos investigaciones científicas para ayudar a nuestros Estados miembros a llevar a la práctica medidas para fomentar la democracia. De este trabajo se ocupan entre 60 y 70 personas en nuestra sede central en Estocolmo.

Tenemos cuatro campos de acción que ofrecemos como marco a los 20 a 25 países que están en crisis o salen de una crisis y comienzan a adoptar procesos democráticos. En estos casos, nuestra misión no es la investigación científica, sino apoyar, por ejemplo en Bolivia, Yemen, Nepal o Myanmar (antigua Birmania), la instauración de la democracia, con los procesos electorales, la elaboración de una constitución, la organización y la financiación de los partidos políticos o el desarrollo económico y social.

Reunión en Berna

El Instituto Internacional de la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) es una agencia intergubernamental que tiene como objetivo fomentar la democracia en el mundo.

Fundada hace 20 años, la organización cuenta con 28 Estados miembros. Este año estuvo presidida por primera vez por Suiza, por lo que su foro anual se celebró en Berna. Más de 150 expertos de los ámbitos de la política, la economía y la ciencia se reunieron durante dos días en la capital suiza.

Durante su presidencia anual, Suiza ha insistido en “la obligación de rendir cuentas en calidad de pilar de la democracia”, según un comunicado del Ministerio helvético de Asuntos Exteriores.

swissinfo.ch: En los últimos años hemos observado un retroceso de la democracia en muchos lugares del mundo: en Oriente Medio, el norte de África y Asia. ¿Han fracasado los esfuerzos internacionales para reforzar el poder de los ciudadanos?

Y.L.: No, no lo creo. Las que usted menciona son regiones donde no se había instaurado la democracia. Por tanto, no se trata de un retroceso desde el punto de vista democrático.

Pero es verdad que en países como Irak, Siria, Libia, entre otros, no hemos logrado establecer instituciones efectivas ni procesos para que el pueblo designe a los responsables políticos. Queda mucho por hacer.

Sin embargo, yo diría que, de forma general, hay señales esperanzadoras en esas regiones, por ejemplo, en Túnez, Myanmar o Nepal.

swissinfo.ch: IDEA no actúa a un nivel normativo, sino más bien descriptivo: publica, por ejemplo, folletos sobre problemas importantes u ofrece módulos de formación destinados a legisladores o las autoridades electorales. ¿Qué lecciones han aprendido de ese empeño internacional?  

Y.L.: Cuando hablamos de democracia y de construir una democracia, debemos ser conscientes de que la democracia no es extrapolable, por ejemplo, de Suiza o Suecia a otros países.

Lo que tratamos de hacer es ayudar a los países a instaurar procesos democráticos duraderos, pero para ello siempre debe existir una voluntad real. Nunca vamos a imponer algo ni a ejercer presión. Es imprescindible que la opinión pública y los dirigentes del país, todos los que quieren cambiar las cosas, apuesten claramente por la democracia. Solo en ese momento nosotros facilitamos y apoyamos su trabajo.

swissinfo.ch: Suiza, que es miembro de IDEA desde hace diez años y la ha presidido en 2015, cuenta con instrumentos de participación muy completos en su sistema de democracia representativa. ¿Cuáles son las principales enseñanzas que Suiza puede aportar al mundo en materia de democracia directa?

Y.L.: En muchos aspectos, Suiza es un país modelo y un ejemplo que suscita admiración en todas las partes del mundo. Por ejemplo, lo que hemos estudiado aquí en Berna es cómo rendir cuentas y cómo ese proceso está organizado a escala federal, cantonal y comunal.

En muchos países, la democracia se organiza cada cuatro o cinco años a través de las elecciones, pero no hay realmente un proceso que permita la rendición de cuentas entre las citas electorales. El enfoque helvético se basa en la convocatoria regular de votaciones y en la idea de que el poder se ejerce sobre todo a escala local y es una fuente de inspiración.

Pero, repito, no se puede copiar íntegramente el modelo suizo. Hay que aprender de él y tratar de retomar algunas ideas y adaptarlas a las necesidades y al contexto específico de cada país.

swissinfo.ch: Las perspectivas para ampliar y mejorar la democracia parecen ambivalentes. ¿Dónde ve usted actualmente los desarrollos más prometedores?

Y.L.: Vemos problemas en democracias tradicionales. Por ejemplo, en algunos países el índice de participación en las elecciones europeas no supera el 20%, lo que cuestiona la legitimidad de las instituciones correspondientes. Los problemas de la democracia o relacionados con la práctica democrática no se limitan a los países en desarrollo.

Pero la evolución más positiva que observamos hoy es que jamás hubo una demanda tan fuerte de democracia. Más que nunca, los ciudadanos piden tener una influencia en las decisiones que se adoptan; es un elemento positivo. Aun así, establecer una democracia duradera sigue siendo un desafío.

swissinfo.ch: Sobre Bélgica, su país, pesa la amenaza terrorista. ¿Cómo viven sus conciudadanos esta situación en la que se han limitado derechos fundamentales?

Y.L.: La gente ha entendido y entiende que hay que recurrir a medios excepcionales para luchar contra esta forma de terrorismo que también es excepcional en términos de brutalidad y crueldad. Por otra parte, con algunos días de distancia, uno se percata de que es mejor utilizar los instrumentos que tenemos para luchar contra la criminalidad y de que la fuente de muchos problemas reside también en que hemos descuidado regiones y partes de las zonas urbanas, donde el seguimiento por parte de las fuerzas policiales y las autoridades políticas ha sido insuficiente. Tenemos que recuperar el tiempo perdido.

De forma general, hay una gran comprensión en la población. Por otra parte, nos damos cuenta de que hemos sido demasiados permisivos en términos de tolerancia, que hemos aflojado las riendas y ahora sufrimos las nefastas consecuencias.

swissinfo.ch: ¿Cree que los terroristas del Estado Islámico constituyen una amenaza duradera para los derechos fundamentales y las libertades de los ciudadanos en Europa Occidental?

Y.L.: Creo que la globalización y la facilidad con la que podemos movernos hoy –por ejemplo, con la disminución de los controles fronterizos en el espacio Schengen– tienen muchos aspectos positivos para la gente que quiere hacer cosas buenas. Esto facilita el comercio, los viajes, los intercambios, pero son facilidades que aprovechan también mecanismos que a veces son criminales.

Por tanto, hay que preservar, por una parte, los derechos y las libertades para la gente con buenas intenciones –e intentar conservar esta movilidad–, pero por otra, tenemos que reforzar los controles para reducir al mínimos los riesgos.

Por ejemplo, hace tiempo se entablaron negociaciones con Estados Unidos y en el seno de la Unión Europea sobre un sistema de intercambio de datos acerca de los pasajeros del transporte aéreo. Se podría mejorar el intercambio de estas informaciones. Es un buen ejemplo de cómo podemos incrementar la seguridad sin poner en peligro la movilidad de la que hemos gozado en las últimas décadas.


Traducción del francés: Belén Couceiro

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