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Óptica suiza


Desafíos cruciales de una América Latina en movimiento


Por Sergio Ferrari


Manifestantes argentinos dibujaron la silueta de un cadaver con la inscripción "tu sueldo" frente a la sede del Congreso, durante una protesta contra las medidas económicas del presidente Mauricio Macri el 17.12.15. (Keystone)

Manifestantes argentinos dibujaron la silueta de un cadaver con la inscripción "tu sueldo" frente a la sede del Congreso, durante una protesta contra las medidas económicas del presidente Mauricio Macri el 17.12.15.

(Keystone)

En las postrimerías del 2015 soplaron aires de cambio en la dinámica política de un continente hegemonizado en la última década por gobiernos progresistas. La alternancia electoral tiene preponderancia en esta nueva etapa de una América Latina que en menos de 30 años viró radicalmente de dictaduras brutales a democracias consolidadas. Análisis desde el Cono Sur y desde Suiza.  

“Se percibe un proceso de regresión política; cierto agotamiento de algunas formas tradicionales de lucha social; y el comienzo del fin del ciclo que denominábamos como primavera latinoamericana”, señala Beat Wehrle, teólogo suizo radicado desde hace años en Sao Paulo y coordinador de Tierra de Hombres /Alemania para el Cono Sur.

La victoria opositora en Argentina el 10 de diciembre; la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas de Venezuela del 6 de diciembre con la correspondiente pérdida de la mayoría parlamentaria; el pedido de juicio político contra la presidenta brasilera Dilma Rousseff; constituyen los últimos hechos más notorios que marcan la nueva coyuntura regional en la cual, la resolución político-negociada del conflicto colombiano aparece como una posibilidad realista luego de medio siglo de guerra interna.

Gobernabilidad amenazada en Brasil

La solicitud de juicio política contra la presidenta Dilma Rousseff presentada en el Congreso la primera semana de diciembre, “constituye el termómetro de una crisis institucional significativa” en Brasil, indica Wehrle. Añade que el 2016 comienza marcado por la disputa política en torno a este juicio –pospuesto para principio de febrero- y con las tensiones legislativas producto de acusaciones contra dirigentes de la oposición por escándalos de corrupción.  

Aunque destaca que es muy difícil predecir cómo van a concluir estos procesos, anota que considerando el fracaso de las recientes movilizaciones convocadas contra Dilma y viendo la fuerte respuesta de los movimientos sociales en actos masivos en contra de un posible golpe “a la paraguaya”, es posible que la presidenta supere esta fase infernal de su Gobierno. Lo anterior, “a pesar de tener que consensuar con un Parlamento en el cual su partido es minoritario, y que es el más conservador que haya existido desde la última dictadura militar”.

Aun si el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) supera esta crisis, será un año “políticamente difícil ya que la oposición tratará de convertir las elecciones municipales de octubre de 2016 en un verdadero plebiscito contra el Gobierno en un momento de agotamiento económico” que sacude las bases mismas de la primera potencia latinoamericana y la séptima mundial.

Y ello, con el agravante de que dada la compleja situación económica del país “los avances sociales logrados por los sucesivos gobiernos del PT se están debilitando aceleradamente”. La crisis propició un fuerte ajuste presupuestario que redujo la capacidad de inversión del Estado en áreas sensibles como salud y educación. El desempleo volvió a crecer; la inflación supera el 10 % y los sectores beneficiados por los programas sociales se ven amenazados con caer de nuevo en la pobreza o incluso a la miseria, enfatiza el analista suizo.

Si observamos el marco de lo que se vive en Brasil y los cambios institucionales recientes en Argentina y Venezuela, reitera Wehrle, se percibe un “proceso de regresión política; cierto agotamiento de algunas formas tradicionales de lucha social; y el comienzo del fin del ciclo que denominábamos como primavera latinoamericana”.

Alternancia en Argentina

La nueva coyuntura argentina lacrada en las urnas el 22 de noviembre del año pasado e institucionalizada con la asunción del presidente Mauricio Macri, “aunque inesperada, puede darse en el marco de un sistema político basado en el recambio democrático”, explica el profesor en comunicación social, Eduardo Seminara.

Otrora vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y actual diputado nacional del ahora opositor Frente para la Victoria (FpV), Seminara considera que algunas de las primeras medidas tomadas por el nuevo gobierno “ponen en riesgo la legitimidad democrática al imponer decretos ejecutivos”.

A guisa de ejemplo, la “designación presidencial de dos nuevos miembros en la Corte Suprema de Justicia sin contar con el aval del Senado”, medida que causó tantas resistencias que fue finalmente pospuesta. O los ataques, también a través de decretos ejecutivos, contra leyes que habían sido debidamente aprobadas por el poder legislativo, como la Ley de Medios.

En el caso de mantenerse esta metodología de acción ejecutiva sin “respetar los instrumentos parlamentario-constitucionales…, es muy probable y casi inevitable que en 2016 se abra un ciclo de mucha conflictividad social”.  Especialmente si esas decisiones “afectan derechos y logros sociales, instalados durante los últimos 12 años de los gobiernos kirchneristas” (ndr: un periodo de Néstor Kichner y los dos últimos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner).

“La gente no va aceptar una vuelta al ajuste neoliberal al tipo de lo que se vivió en los años 90”, enfatiza. Evaluando que en los últimos 12 años se consolidó “un modelo de producción y crecimiento con inclusión y soberanía tanto en materia económica como en la ampliación de los derechos civiles y sociales”.

La dinámica futura argentina, “muy emparentada a la de Brasil y a la de otros países de la región dado el esfuerzo integrador regional que se dio en la última década, dependerá de la gobernabilidad”. Y para asegurarla es fundamental que el nuevo gobierno no cargue contra el andamiaje social existente. “Desmantelarlo provocaría resistencia social con métodos novedosos y con el aporte de las redes y medios sociales”, augura el diputado opositor. Insiste en el alto nivel de movilización ciudadana en su país, tal como se expresó en el mes de diciembre con múltiples manifestaciones de “aguante, es decir de resistencia contra medidas antipopulares”.

La paz en Colombia al alcance de la mano

Con una dinámica propia -en la cual no parecen incidir directamente los cambios políticos regionales- , las negociaciones de paz que se llevan a cabo en La Habana parecen anticipar que en 2016 podría darse la firma de los acuerdo de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), subraya Jean-Pierre Gontard, profesor universitario retirado y experto en Colombia.

Facilitador entre la primera guerrilla colombiana y Bogotá durante las negociaciones anteriores, realizadas en El Caguán (1999 a 2002), el especialista reconoce que quedan “puntos difíciles de resolver”. Entre ellos: qué va a pasar con las armas y municiones de la guerrilla; cuál va a ser la actitud del Gobierno en relación con la otra organización guerrillera (el Ejército de Liberación Nacional, ELN); qué va suceder con los grupos paramilitares y, también, cuál va a ser la reacción de otras bandas armadas implicadas en los diversos tráficos (cocaína, combustible, esmeraldas).

Sin embargo, subraya que este proceso “es ya ejemplar” y recuerda la magnitud que alcanzó el conflicto: 220 mil muertos, más de 6 millones y medio de desplazados y cerca de 7 millones y medio de víctimas de todo tipo.

Tanto los diplomáticos, los políticos, los militares y en el futuro los historiadores deberán estudiarlo de muy cerca, enfatiza el profesor suizo.

Entre las particularidades del proceso: negociaciones prolongadas y secretas de una agenda precisa antes del anuncio público; la inexistencia de una hoja de ruta rígida como quieren en general los diplomáticos extranjeros cuando se trata de un conflicto interno; facilitación discreta e inteligente de un pequeño número de gobiernos y organizaciones internacionales. Y equipos de negociadores que integran representantes de los actores del conflicto –combatientes, víctimas, policía, gobierno, iglesia, empresarios-, enumera el académico.

Gontard, quien se define como “un ser profundamente optimista”, descarta, por otra parte, que la nueva realidad regional, en particular los cambios internos en países como Venezuela o Argentina puedan incidir en el proceso de diálogo y negociación colombiana.

Lejos de eso, reivindica “la alternancia como un pilar fundamental de la democracia”. Y por lo tanto, “como un aporte al reforzamiento de la vida democrática en Latinoamérica”.

Principales elecciones latinoamericanas en 2016

Bolivia: referéndum constitucional, en febrero

Costa Rica: municipales, en febrero

Perú: presidenciales y parlamentarias, en abril

República Dominicana: presidenciales y parlamentarias, en mayo

México: locales, en junio.

Brasil: municipales, en octubre

Chile: locales, en octubre

Nicaragua: presidenciales y legislativas, en noviembre

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