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Migración dramática


“Cuando la desesperación es total, los riesgos no cuentan”




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Desde el inicio del año, han desembarcado en Italia 16 900 migrantes, incluido buen número de mujeres y niños. (Keystone)

Desde el inicio del año, han desembarcado en Italia 16 900 migrantes, incluido buen número de mujeres y niños.

(Keystone)

El enfoque de Europa ante la tragedia de los refugiados es erróneo. En lugar de cerrar las puertas, tendría que ofrecer más protección a las personas que huyen y buscar soluciones en los países de origen. El sacerdote Mussie Zerai, candidato al Premio Nobel de la Paz 2015, es categórico.

Conocido por su compromiso en favor de los migrantes y los refugiados, el sacerdote eritreo Mussie Zerai se dice “exhausto”. Es demasiado con los muertos en el Mediterráneo, los traficantes de seres humanos y la actitud “hipócrita” de la comunidad internacional.

Nos encontramos con él en la parroquia católica de Erlinsbach, en el cantón de Solothurn, donde reside. Su teléfono suena constantemente. “Es un grupo de 200 refugiados eritreos. Ahora se encuentran en Libia y tienen previsto embarcarse en los próximos días. Temen un naufragio. Lamentablemente, no puedo hacer otra cosa que reconfortarlos”, dice.

swissinfo.ch: Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) han decidido triplicar los recursos para la ‘Operación Tritón’ en el Mediterráneo. ¿Será suficiente más dinero para poner fin a las tragedias en el mar?

Las operaciones en el Mediterráneo

‘Mare Nostrum’: la operación, conducida por Italia tenía por objeto garantizar el rescate marítimo y detener a los contrabandistas. Los barcos podían llegar hasta cerca de la costas libias para prestar ayuda. Inició en octubre de 2013 y concluyó un año después. Su costo: 120 millones de euros.

‘Triton’: el mandato de la operación, conducida por la agencia europea Frontex, es vigilar las fronteras y luchar contra el tráfico de seres humanos, en una zona de 30 millas desde la costa italiana. Participan 15 países, incluida Suiza. Iniciada en noviembre de 2014, cuenta con un presupuesto mensual de 2,9 millones de euros (aumentado a 9 millones tras la cumbre de la UE de 23 de abril de 2015).

Mussie Zerai: No, porque no se modificaron ni la naturaleza ni el mandato de ‘Tritón’, que es un programa de vigilancia de fronteras. No se va a proceder a buscar y salvar a la gente, como lo hizo ‘Mare Nostrum’. Podemos seguir con la militarización del Mediterráneo, pero la gente seguirá muriendo.

swissinfo.ch: ¿’Mare Nostrum’ podría haber evitado la tragedia del domingo 20 de abril, en la que murieron unas 800 personas?

M.Z:. Creo que sí. Aquellos que proporcionaban auxilio con ‘Mare Nostrum’ sabían cómo actuar. Ahora los navíos mercantes son dirigidos a los lugares de los naufragios, pero sus tripulaciones no están entrenadas para este tipo de intervenciones. Basta con comparar estos primeros meses de 2015 con el mismo período de 2014: este año han muerto más de 1 700 personas, el año pasado 54, y no puede decirse que el flujo migratorio fuera inferior.

swissinfo.ch: La UE presentó un plan de diez puntos. ¿Qué le parece?

M.Z.: El punto de partida es erróneo: se reflexiona sobre cómo cerrar las puertas, no sobre la forma de proteger a las personas en fuga. La UE dice que quiere tratar de manera conjunta las solicitudes de asilo en Grecia e Italia. Pero al mismo tiempo, Gran Bretaña anuncia que no acogerá a nadie. ¿Si todos actuaran así, a dónde llevaríamos a las personas salvadas?

El plan de la UE tendrá sentido solamente si cada país asume sus responsabilidades. Cada uno debe hacer su parte. No solamente en el salvamento, sino también en la recepción de refugiados. Por ejemplo, cada país debe recibir un determinado número de personas rescatadas.

swissinfo.ch: Algunos sugieren actuar contra los traficantes destruyendo sus embarcaciones antes de que zarpen, incluso en las costas libias. ¿Sería una medida adecuada?

M. Z:. Buena idea, pero ¿cómo lograrlo? El proyecto requiere la cooperación de los Estado concernidos. En el caso de Libia, el Gobierno reconocido por la comunidad internacional no ejerce ningún control sobre el país. La alternativa sería declarar la guerra.

Sin embargo, incluso si se destruyeran los barcos en Libia, habría otros en Túnez, en Argelia. Serían intervenciones cosméticas que no abordan las causas del éxodo. Podemos construir todos los muros que queramos, los traficantes sabrán como horadarlos.

swissinfo.ch: ¿La creación de corredores humanitarios hacia Europa y los campamentos de refugiados en el norte de África son parte de la solución?

M. Z:. Ya hay campos de refugiados en África. Están mal gestionados y se han convertido en bases de reclutamiento para los traficantes de seres humanos. Estructuras semejantes no sirven de nada. En lugar de protegerlas, ponemos en peligro a las personas. Tampoco podemos “vaciar”  el continente africano organizando ‘ferries’. Tenemos que ir a la raíz del problema.

swissinfo.ch: ¿De qué manera?

M.Z.: Con el uso de todos los medios posibles para poner fin a los regímenes dictatoriales en África. Soy un sacerdote y, por lo tanto, me opongo a las intervenciones militares. Pero se puede ejercer presión a otros niveles -político, diplomático, económico- y ayudar a los movimientos opositores que quieran instaurar un sistema democrático.

swissinfo.ch: El naufragio reciente en el Canal de Sicilia conmocionó a la opinión pública. Pero, ¿cuántas personas mueren incluso antes de embarcar?

M.Z:. No hay cifras. Muchos mueren en el desierto, en las cárceles. El otro día me llamaron de Misrata para decirme que las milicias locales se disputaban a un grupo de 60 personas y luchaban entre ellas para apoderarse de la “mercancía”. En los enfrentamientos murieron tres muchachos eritreos. Y el día anterior, 50 mujeres fueron secuestradas por hombres armados. Nadie sabe nada de ellas.  No existen estadísticas, como sucede con las tragedias en el mar. Imposible saber cuántas pequeñas embarcaciones se hunden sin que nadie lo advierta.

swissinfo.ch: ¿Cómo se resiente este tipo de dramas en los países de origen de los refugiados?

Mussie Zerai

Mussie Zerai nace en 1975 en Asmara, Eritrea. A los 16 años presenta una solicitud de asilo en Italia.

En Roma estudia Teología y Filosofía antes de empezar a ayudar a los migrantes del Cuerno de África que llegan a Italia.

Junto con algunos amigos funda en 2006 la agencia Habeshia, cuyo objetivo es apoyar a los migrantes y refugiados y promover su integración en el territorio de acogida.

Ordenado sacerdote en 2010, se convierte en la voz de miles de personas que huyen de sus países y denuncia ante autoridades y organizaciones internacionales, las violaciones de que son víctimas.

El Instituto de Investigaciones Internacionales para la Paz, de Oslo, lo nomina al Premio Nobel en 2015.

Mussie Zerai vive desde hace tres años en Suiza, primero en Friburgo y ahora en Erlinsbach, cantón de Solothurn, donde efectúa su misión pastoral entre la diáspora eritrea y etíope.

M.Z.: Cuando la desesperación es total, especialmente entre los jóvenes privados de futuro, la única esperanza es llegar a Europa. Los riesgos del viaje no cuentan, en comparación con aquellos que enfrentan a diario en sus países.

swissinfo.ch: Usted está en Suiza desde 2011. ¿Qué espera de la Confederación?

M.Z.: Que haga su parte, acogiendo a un determinado número de esas personas y participando en la búsqueda de soluciones en los países de origen. El año pasado aplicó rigurosamente el acuerdo de Dublín y regresó a 2 000 eritreos a Italia. Pero la acogida en el propio territorio es una forma de solidaridad, no solo respecto de los solicitantes, sino también de Italia.

swissinfo.ch: Este martes 28 de abril, ante el Parlamento Europeo, ¿cuál será su mensaje?

M.Z.: En primer lugar, que hay que cambiar de mentalidad cuando se toman decisiones. Los migrantes y los refugiados no son ni aventureros ni turistas. Son personas que huyen porque no tienen futuro en sus países, porque tratan de salvar su propio pellejo.

Tenemos que ir a esos países y buscar ahí la solución. Claro que tomará tiempo. Se requiere un proyecto intermedio para proteger a las personas en los países de tránsito y crear condiciones de vida dignas -estudio y trabajo-, en los países limítrofes.

También hay que cambiar los instrumentos con los que se afronta el drama de estas personas, comenzando con el Reglamento de Dublín. Usted no puede retener a las personas en países como Italia o Grecia, que no cuentan con la capacidad necesaria para proporcionar una acogida digna. Si una persona tiene un familiar en Suiza o en Suecia, deben poder  reunirse con él. No es sorprendente ver a tantas mujeres embarazadas y con niños en los botes. Para ellas se ha vuelto difícil obtener un visado de reagrupación familiar.

swissinfo.ch: ¿No le parece extraño que un sacerdote tenga que ir a hablar de los migrantes y los refugiados al Parlamento Europeo?

M.Z.: No, dado que el Parlamento debe ser la casa de todos, un espacio para la búsqueda de soluciones. Pero me resulta extraño que un sacerdote tenga que  actuar de esta manera, quizá un diputado tendría que hacerlo…


Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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