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“Energías limpias, potencial que Chile debe cultivar”


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En Chile existen 16 clubes y asociaciones vinculadas con Suiza. Con ellas tuvo contacto el embajador suizo Edgar Doerig durante sus cuatro años de gestión en ese país.

(swissinfo.ch)

El embajador suizo Edgar Doerig tras 4 años de actividades en Chile se despidió de los 5 500 miembros de la comunidad helvética residente en este país. En entrevista habla de inmigración, economía y colaboración suiza-chilena. Su próximo destino será Qatar.

swissinfo: Al llegar a Chile ¿Cuál fue su primera impresión y cómo fue cambiando?

Edgar Doerig:  Lo que me ha sorprendido en estos cuatro años es el desarrollo de las energías renovables, un concepto cada vez más importante y necesario. Hoy en día, Chile es una potencia en energía solar. El gobierno de Michelle Bachelet avanzó bastante en ese sentido y veo que el nuevo Gobierno seguirá esa senda. También se ha avanzado en reducir las emisiones de CO2 y aunque en varias ciudades aún está presente el uso del carbón, se están aplicando varias medidas para lograr el cambio de la energía hacia aquellas más limpias.

swissinfo: En 2015 la ministra de Medio Ambiente Doris Leuthard viajó a Chile para firmar dos convenios de cooperación energética, además de un acuerdo entre Berna y tres comunas chilenas para promover el concepto ‘ciudad energética’ ¿Considera que fue un buen impulso?

E.D: Efectivamente. A partir de eso se desarrollaron proyectos muy concretos como el de refacción de la escuela Baquedano de Coyhaique, en el extremo sur del país. Con el apoyo del Ministerio de Energía y de la empresa suiza EBP se mejoró la aislación del edificio, se reemplazó la antigua caldera por una de origen suizo con calefacción a base a astillas secas (chips) para reducir la polución, aumentar el bienestar de los estudiantes y ahorrar costos. Mi gran alegría fue cuando inauguramos este proyecto, con más de 500 alumnos de familias vulnerables.

swissinfo: El año pasado, Renca -una comuna más vulnerable- se integró al convenio de cooperación “ciudad energética” con Berna.

E.D: Esa fue una iniciativa de Berna con el alcalde de Renca, Claudio Castro, un joven político que ha sido muy activo en promover mejoras en su comuna. Nosotros comenzamos trabajando el concepto de ciudad energética en tres lugares: Vitacura, una comuna rica y muy progresista, que se puede permitir inversiones en el ámbito medio ambiental; Coyhaique, una comuna austral con grandes problemas de contaminación y Temuco, un centro tradicional de los suizos, también con problemas ambientales. El proyecto de Renca me impresionó. Fue el mismo alcalde quien aprendió de esa experiencia y se acercó a nosotros para formar parte de esta alianza.

Así fue como tomamos parte en el programa ‘Superando la vulnerabilidad energética en Renca’, una idea muy concreta, que consistió en enseñar a 18 familias vulnerables cómo ahorrar energía. Se evaluó el estado de sus viviendas, la conexión eléctrica y el uso de combustibles para calefacción. Luego se implementaron medidas como el reemplazo de luminarias convencionales por ampolletas led, arreglos del cableado eléctrico, instalación de refrigeradores eficientes, sellado de puertas y ventanas, orientadas a mejorar la eficiencia energética de los hogares para reducir su gasto y mejorar su calidad de vida. Espero que este proyecto se múltiple en otras áreas del país.

swissinfo: A fines del 2017, la OCDE eliminó a Chile de la lista de países receptores de ayuda internacional, debido que a su ingreso per cápita superó los 12 500 dólares. ¿Puede esto afectar los proyectos sociales que realiza la Embajada Suiza en el país?

E.D: La consecuencia de esa medida para nosotros, como embajada, es que desde enero 2018 ya no recibimos más fondos para nuestros pequeños proyectos.

A mi juicio, ese era un instrumento muy valioso, con el que pudimos financiar unos cinco proyectos por año, por unos 20 mil dólares. Eso no existe más, lamentablemente. Ya no podremos financiar proyectos como el de la Escuela Baquedano. Lo que sí va a continuar son los proyectos más grandes, como SuizAgua, que busca reducir la huella hídrica de las empresas, porque son temas multilaterales donde Chile todavía puede presentar proyectos.

swissinfo: La inmigración desde países como Venezuela, Colombia y Haití es un fenómeno que Chile ha experimentado intensamente en los últimos años, ¿Cree que Suiza y Chile pueden compartir experiencias?

E.D: Efectivamente, en estos cuatro años el número de inmigrantes aumentó de manera impresionante, pero veo que ya se han tomado medidas para regularizar la situación, algo que a mi juicio es necesario, porque así uno sabe quién está aquí. No es un tema fácil de manejar.

En Suiza, por ejemplo, tenemos un sistema bastante sofisticado como parte de nuestra participación en el mercado europeo. Aunque no somos miembros de la Unión Europea, tenemos un convenio que permite la libre circulación de personas. De modo que si una persona de la Unión Europea encuentra empleo en Suiza, puede emigrar. Y nosotros, en tanto, podemos exportar nuestros servicios, productos e incluso trabajadores a Francia o Alemania, por ejemplo.

Un tema más difícil hoy en día es la emigración de países lejanos, de otras culturas y en eso Suiza (como los demás países de Europa) busca soluciones, para -por un lado- estar abierto a quienes son refugiados políticos, pero también distinguir a quienes salen del país por otros motivos. La capacidad de Europa de recibir inmigrantes es un gran tema de discusión, lograr encontrar dónde está el equilibrio es un tema muy político.

swissinfo: Actualmente viven 5 500 suizos en Chile ¿Le sorprendió esa cifra para un país pequeño y tan lejano de Suiza? 

E.D: La cifra es más o menos exacta y además hay unos 350 candidatos a obtener la nacionalidad suiza. Así es que en unos dos años más creo que vamos a aumentar la población residente a unas 6 000 personas, la tercera mayor comunidad suiza en América Latina, después de Brasil y Argentina.

Más que la cantidad de suizos, lo que me sorprendió fue la intensidad de los vínculos, esencialmente a nivel personal. Los lazos que tienen las familias con los migrantes del siglo XIX. Durante los años difíciles de Chile (’70 y ’80) también hubo una migración importante no sólo hacia Suiza, sino hacia toda Europa. Todos esos lazos son muy fuertes a nivel personal, familiar y cultural. Eso me sorprendió. Por ejemplo, ver a cuántos grupos suizos les gusta presentarse aquí. Gracias al apoyo que tuvimos del Fondo Cultural Focus, financiado por empresas suizas, pudimos apoyar muchos de estos eventos culturales, de todo tipo.


Economía

-Desde 2004, hay un Tratado de Libre Comercio entre Chile y Suiza a través de la EFTA (Islandia, Noruega, Suiza y el Principado de Liechtenstein)

-Desde 2013, Suiza es observador de la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México)

-En 2016, Suiza importó productos desde Chile por un valor de CHF 517 millones, principalmente metales y productos agrícolas.

En el mismo período, las exportaciones ascendieron a 288 millones de CHF, que consisten principalmente en productos farmacéuticos, maquinaria e instrumentos de precisión.


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