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72° Festival de Cine Locarno 'Hogar' compite por un Leopardo de Oro

Grupo de personas posa en el photocall del Festival de Locarno

La directora de Hogar, Maura Delpero (centro) posa en el photocall del Festival de Locarno rodeada de la delegación de la película que la acompaña en Locarno.

(locarnofestival.ch)

La coproducción ítalo-argentina Hogar desata una polémica de pertenencia en la prensa especializada. Y es que es la única película italiana en el concurso internacional este año en el Festival de Locarno – históricamente muy nutrido por la cinematografía de ese país – y también la única cinta latinoamericana de habla española que aspira al máximo galardón, el Leopardo de Oro.

En América Latina se recalca su carácter argentino, así como el papel determinante de productoras independientes y del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales argentino (INCAA). para asegurar su existencia. La prensa italiana, en cambio, la considera como la obra de una compatriota nacida en Bolzano en 1975.

“Escapo a definiciones porque no me gustan. Soy un poco de todas partes. Nací en Italia, viajé mucho por distintas regiones, viví en Argentina donde me siento en casa. Encuentro mis hogares en el mundo”, dice a swissinfo.ch la realizadora Maura DelperoEnlace externo, quien se graduó en letras en Italia, y luego estudió dramaturgia y escritura de guiones en Buenos Aires.

Cine iberoamericano en Locarno

De las 17 películas que compiten por el Leopardo de Oro, cinco han sido producidas en Portugal, España o Latinoamérica.

Vitalina VarelaEnlace externo, del director portugués Pedro Costa – ganador de un Leopardo en Locarno en 2014 con Cavalo Dinheiro –y la coproducción luso-francesa Techno Boss, de su compatriota João Nicolau. 

De Galicia (España) llega Longa NoiteEnlace externo, de Eloy Enciso, conocido del festival por haber presentado Arraianos, en la sección Cineastas del Presente en 2012. 

A FebreEnlace externo, de Maya Da-Rin catapulta a Brasil en la carrera por la máxima presea. 

La directora Maura Delpero, nacida Italia, pero con una muy estrecha relación profesional y humana con Argentina, presenta HogarEnlace externo, su primera ficción.

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Comprendo que muchos “enfaticen la parte argentina del filme”, dado el guion, el escenario y una gran parte de las actrices y del equipo, subraya la joven cineasta. Sin embargo, ella insiste en la importancia actual del “milagro de la coproducción internacional”, que fue esencial para que su película viera la luz.

Y al mismo tiempo, “reivindico las cercanías extremadamente profundas entre los dos países. Argentina, es tierra de inmigración con fuerte presencia italiana”. Un aspecto que nutre también el guion de la película dado que las religiosas italianas juegan un rol principal.

HogarEnlace externo presenta la vida de dos madres solteras adolescentes, Luciana (Agustina Malale) y Fátima (Denise Carrizo), que residen en un centro religioso de Buenos Aires destinado a acoger mujeres en situaciones desesperantes. Ambas, de actuación deslumbrante, son actrices primerizas no profesionales.

Al grupo de religiosas que gestiona desde años la institución en Buenos Aires, se integra la joven Sor Paula –interpretada por la actriz ucrano-italiana Lidiya Liberman-, recién llegada de la península para concluir su formación, antes de celebrar los votos perpetuos.

Las tres mujeres y los pequeños hijos de las dos madres adolescentes construyen el universo principal de la cinta que, a pesar de su simpleza, aborda con particular fuerza narrativa la cotidianeidad de seres marginados enmarcados solo por la institución católica.

Confluencia-choque de perspectivas entre la maternidad carnal y los valores espirituales de las madres religiosas. Todo ello en un país donde, a pesar de multitudinarias movilizaciones sociales en los últimos años a favor del derecho al aborto, que sigue siendo ilegal, muchas madres solteras viven marginadas, como consecuencia de los constantes recortes de los programas sociales.

Largo camino

Entre el momento de la conceptualización y su presentación ahora en Locarno, pasaron más de cuatro años, con un rodaje de menos de cinco semanas, explica Maura Delpero. “Un proceso productivo tan largo que en algunos momentos se puede, incluso, correr el riesgo de perder el amor por la obra”.

Sin embargo, no fue el caso de, ya “que como mujer y directora necesitaba a cualquier precio hacer un filme sobre la maternidad. Es un tema que me interesa muchísimo, me emociona. Fue una elección que me enamoró pasionalmente y que pude mantener encendida a lo largo de este proceso, en el cual fueron cambiando cosas y en el que yo misma cambié existencialmente”.

¿Con la brújula siempre de un contenido central? “No. Más que recetar certezas, planteando interrogantes de fondo. Ese proceso me permitió abordarlos sin la pretensión de encontrar respuestas y ahondar más en ese tema fascinante. Un camino de profundidad”, insiste. Este se expresa, por ejemplo, en la decisiva escena final, en la que la Sor Paula debe decidir la futura suerte de la pequeña Nina, hija de Luciana.

En cuanto a la producción, “se trata de una película más cara de lo que puede permitirse una ópera prima, dada su complejidad”. Hubo que recortar presupuesto y contenido. Por ejemplo “me hubiera gustado extenderme más en el carácter inmigrante de las religiosas italianas… Siempre se dice que los límites son creativos y creo que lo fueron”.

Aborto, tema candente

La maternidad de adolescentes –en muchos casos producto de una violación – es un debate de actualidad en Argentina, donde el aborto sigue siendo ilegal a pesar de las multitudinarias movilizaciones a favor de la legalización y de la dignificación de la mujer en los últimos dos años.

Aunque la idea de la película fue anterior a este movimiento, Delpero considera primordial que hay un debate sobre estos temas esenciales. “Estoy convencida de que hay temáticas que están muy presentes porque la vida de las mujeres está claramente determinada por la política y por la falta de igualdad de derechos, como el de abortar”.

Pero “yo intento hacer arte. No me gustan las películas que se hacen para demostrar algo. Apunto esencialmente a la poesía”, dice. De hecho, su proyecto de guion fue seleccionado en 2015 en la Script Station de la Berlinale. Un año más tarde, obtuvo el premio internacional ARTE en el Foro de Coproducción Europa-América Latina en el Festival de San Sebastián.

Después de Locarno

Es una “enorme alegría estar hoy en Locarno, que conocí en otras ediciones como simple espectadora”, porque es un festival “con una clara personalidad, que defiende la cinematografía de calidad y promueve el coraje propositivo de los realizadores”, afirma.

¿Está sorprendida por integrar la selección oficial?  “No. Tenía mucha esperanza. Claro que me alegró particularmente participar en la competición internacional”.

De cara al futuro, las prioridades son “asegurar que Hogar sea distribuida en Italia y en Argentina. No veo la hora de estrenarla allá, para que el equipo que participó tenga la satisfacción de la devolución”. Y luego confía en que la película recorra otros festivales.

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