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Entrevista y mirada a la prensa suiza


"La sátira, como la de Charlie Hebdo, debe llegar a los límites"




El caricaturista francés Charb, editor de ‘Charlie Hebdo’, una de las víctimas del atentado de este miércoles en París. (Reuters)

El caricaturista francés Charb, editor de ‘Charlie Hebdo’, una de las víctimas del atentado de este miércoles en París.

(Reuters)

El ataque a la redacción de ‘Charlie Hebdo’, en París, donde murieron doce personas, provoca gran consternación, en especial, en el círculo de los caricaturistas. Esta forma de humor gráfico no debe tener tabús, ni siquiera en temas delicados, opina Anette Gehrig, directora del Museo de la Caricatura en Basilea, uno de los pocos de su índole en Europa.

La caricatura (del italiano caricare: cargar, exagerar) es objeto del trabajo de Gehring, y en algunos causa risa, en otros, irritación o enojo.

swissinfo.ch: ¿Cuál ha sido su reacción tras la noticia del ataque?

Anette Gehrig: Estoy muy afectada, no solo porque conozco bien la revista, sino porque también conocía personalmente a los caricaturistas Cabu y Wolinski (dos de las víctimas del atentado).

swissinfo.ch: ‘Charlie Hebdo’ es conocido por sus caricaturas provocativas, que también se han mofado del islamismo extremo. ¿El Museo de la Caricatura de Basilea también ha expuesto este tipo de producciones?

A.G.: El museo se dedica a esos temas críticos. Tenemos exposiciones, como la del dibujante Ralf König, que abordan el conflicto de este tipo de humor gráfico.

Anette Gehrig, curadora y directora del Museo de la Caricatura en Basilea.

swissinfo.ch: Algunos musulmanes se sienten heridos en sus sentimientos religiosos por este tipo de caricaturas. ¿Comprende su reacción?

A.G.: La cuestión fundamental es dónde se publican las caricaturas, en qué medio. De las revistas satíricas uno espera justamente eso. ‘Charlie Hebdo’ tiene un fuerte arraigo en la cultura francesa. La revista tiene una larga historia. Su público espera encontrar en ella esos temas. Es un recipiente  totalmente distinto al de un museo.

swissinfo.ch: ¿Cuál es la diferencia?

A.G.: La sátira también es parte de nuestro programa, pero de un museo se espera también el contexto, un acabado. Cuando ciertos temas, por ejemplo, la religión, encienden el clima político, también resulta naturalmente muy delicado abordarlos  en una exposición. Como curadora tengo la exigencia de presentar esos temas con material de contexto.

swissinfo.ch: Considera que en la sátira también hay fronteras que no deben ser rebasadas?

A.G.: En un producto satírico como el de ‘Charlie Hebdo’ no debe haber esas fronteras, pero en el contexto museal, sí. El museo tiene una pretensión muy distinta. Aquí se elaboran acercamientos al tema para contextualizarlos, y poder hacerlos así digeribles.

swissinfo.ch: Si usted toma en consideración el estado de ánimo de un cierto público, no corre el riesgo con ello de autocensurarse o, al menos, de recortar en parte la libertad de expresión?

A.G.: No, no quise decir eso. La libertad de opinión debe conservarse a toda costa. En un museo se puede lograr establecer un entorno para que la gente que no tolera temas delicados, emocionales, tenga un enfoque más global.

swissinfo.ch: ¿Presentaría las caricaturas críticas con el islam, producidas por ‘Charlie Hebdo’?

A.G.: Aquí serían introducidas y trabajadas para presentarlas. Pero jamás serían simplemente colgadas en las paredes del museo, sin más.

swissinfo.ch: ¿Acaso una caricatura no debe ser, fundamentalmente, un poco irrespetuosa y debe sacudir, agitar los ánimos?

A.G.: Hay una diferencia entre el respeto y una sacudida. Un caricaturista se pone en una situación, pero también en el estado de ánimo de la gente. Se acerca mucho a esa persona. Pero quiere que su caricatura provoque algo. Ese es el gran arte de los caricaturistas, mantener ese equilibrio.

swissinfo.ch: ¿Será usted más cuidadosa tras el ataque en París, a la hora de elegir caricaturas para una exposición, o tocará los límites?

A.G.: Ahora ha ocurrido algo inimaginable, que primero debemos superar. Esto requerirá un análisis fundamental. Pero como museo nos movemos siempre dentro de las fronteras. Debemos cuestionarnos cuáles temas son importantes para la sociedad, y esto lo seguiremos haciendo. 

Editoriales de la prensa suiza

 ‘Guerra a la democracia en el corazón de Paris’ titula ‘Le Temps’, de Ginebra, en su editorial de hoy. “En pleno París, el asalto con armas de guerra en una redacción en reunión de trabajo tenía dos objetivos, además de la masacre planificada a los civiles: asesinar a la libertad de expresión y aniquilar los valores de la democracia. Los terrorista querían, este 7 de enero, no solo perpetrar un acto deshumano, sino también crear el caos”.

El diario ’24 Horas’ de Lausana dice que es necesario “derrotar el fascismo y el oscurantismo por la ley y por la consciencia”. Subraya: “Nuestras leyes son las mejores barreras, apliquémoslas, sin concesión”.

El ‚Neue Zürcher Zeitung“ (Zúrich) califica el acto de infame. “Debe ser expiado con los medios del Estado de derecho”.

El ‘Corriere del Ticino’ subraya: “La respuesta de Occidente debe ser firme”.


Traducido del alemán por Patricia Islas, swissinfo.ch

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