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¿Moda o necesidad? Aumentan partos por cesárea

(Reuters)

Suiza tiene una de las tasas de cesáreas más altas del mundo: cada tercer bebé nace a través de esa operación. Quienes se someten a esas intervenciones son, sobre todo, mujeres de zonas urbanas con gran densidad de clínicas privadas.

La tasa más baja de este tipo de intervenciones quirúrgicas, 19%, se registra en el cantón rural del Jura, el segundo más pobre del país y donde no hay clínicas privadas. Allí las autoridades hospitalarias cantonales promueven los partos naturales.

En el otro extremo de la lista se encuentra Zug, con 43% de cesáreas del total de los nacimientos registrados. Se trata del cantón con el mayor ingreso per cápita helvético.

Las estadísticas sugieren que no todos los partos por cesárea se justifican por razones médicas, indica Doris Güttinger, al frente de la Asociación Suiza de Parteras.

Cesárea

La etimología de este nombre es incierta. Se dice que el emperador romano Julio César nació con este tipo de intervención. Pero más bien parece que el nombre obedece a una ley dictada por Julio César, la cual obligaba a los médicos a abrir el vientre de la madre si esta fallecía pasados los siete meses de gestación, a fin de salvar la vida de la criatura.

Otra fuente señala que la palabra cesárea proviene del apelativo Caeso (caedo: yo corto) que se usaba frecuentemente para denominar a los niños nacidos por tal operación y del sufijo –rion (pequeño).

Alrededor del 1500, Jakob Nufener, un castrador de cerdos en el territorio del actual cantón suizo de Turgovia, realizó la primera cesaría exitosa de la que se tenga registro: su esposa y su hijo sobrevivieron a la intervención. La primera cesárea moderna tuvo lugar en Alemania, en 1881.

 

Las indicaciones médicas fundamentales para realizar este corte quirúrgico son el riesgo de sobrevivencia del pequeño o de su madre. La placenta previa y las posiciones fetales inadecuadas se incluyen en la lista de eventuales peligros.

En años recientes también se han incluido otras razones “relativas” para decidir realizar una cesárea, como la dimensión de la cabeza del bebé, con relación a la pelvis materna, los nacimientos múltiples o traumatismos. Se evalúa la posibilidad de efectuar una cesáreas sin justificación médica si la mujer concernida lo solicita.

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Güttinger considera la tasa helvética de cesáreas, 33%, muy alta, aunque no está en contra de las mujeres que optan por esta cirugía, incluso sin alegar razones médicas. Sin embargo, espera que las personas concernidas comprendan que este procedimiento conlleva riesgos de salud para la mujer y el bebé.

En Suiza, la madre decide cómo parir a su hijo, aunque frecuentemente su médico influye en su decisión. Diversos estudios muestran que solo 2% de las mujeres previeron una cesárea al inicio de su embarazo. Un 60% dice que sus médicos se la sugirieron, comenta la partera.

“Esto plantea la cuestión de eventuales incentivos financieros en juego, pues se puede ganar más dinero con una cesárea”, subraya Güttinger. De acuerdo con la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP), en 2010 una cesárea costaba en promedio poco menos de 10.000 francos suizos, mientras que un parto natural, 6.000 francos.

Christian Westerhoff, responsable de los servicios clínicos del grupo hospitalario Hirslanden, uno de los principales del país, no considera que Suiza tenga una alta tasa de cesáreas, ni cree que el número de estas intervenciones se derive de un asunto de ganancias. “Si bien cerca de la mitad de los mil nacimientos al año en nuestras clínicas se producen a través de estas intervenciones, representan apenas el 5% de todas las operaciones quirúrgicas que realizamos. Además, aunque signifiquen más ingresos, también conllevan gastos adicionales por nuestra parte”.

Las estadísticas muestran, además, que las mujeres que se someten a una cesárea cuentan, con frecuencia, con un seguro médico privado –obligatorio en Suiza- de cobertura amplia, lo que les da derecho a ser atendidas en una clínica privada.

Cesáreas en el mundo

Suiza: tasa actual: 33,3% (En 1998: 23% y en 2010: 32.6%

Las cifras helvéticas son semejantes a las registradas en Alemania y en EE.UU., el doble del  límite de 10% a 15 % recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Suiza figura entre los países con el mayor número de estas intervenciones entre los miembros de la Organización de Cooperación y de Desarrollo Económico (OCDE).

En Italia y en Portugal, la tasa supera el 40%, mientras que en los países de Europa del Norte, el promedio es del 15%.

A escala global, China, México y Turquía se encuentran entre los países que más cesáreas realizan con tasas que giran en torno al 50%.

En muchos sitios del mundo las clínicas privadas solo ofrecen atención de parto con cesárea. En Sudáfrica, por ejemplo, la tasa de estos gestos quirúrgicos ocupa el 80% de los partos, mientras que en los hospitales públicos es del 20%. Uno de los argumentos es que la cesárea se considera la opción más segura en caso de mujeres infectadas con el virus de inmunodeficiencia (VIH).

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Autonomía femenina

Westerhoff dice que una mujer tiene nueve meses para abordar el tema del parto con su ginecólogo. “Por eso no queremos tratar de disuadirla. Respetamos su decisión, sus miedos de estar a merced de alguien o su rechazo a someterse a una experiencia dolorosa”, sostiene.

La tasa de cesáreas en las ocho unidades de partos del grupo hospitalario Hirslanden es superior al 55%. En el Inselspital de Berna -el hospital universitario helvético con el mayor número de nacimientos de alto riesgo-, es de 38%, o de 25%, sin contar los partos riesgosos, explica Daniel Surbek, jefe de Obstetricia. Allí, apenas llega a 2% el número de cesáreas realizadas sin argumentación médica.

Para Güttinger, esta discrepancia es sorprendente. En especial, le preocupa el hecho de que las concernidas aceptan la intervención bajo el argumento de proteger al bebé, pero se les advierte poco de los riesgos. “Se dice con frecuencia que la cesárea es más segura que el parto natural, lo que es erróneo”.

La partera indica que estudios al respecto enumeran entre las consecuencias a largo plazo para el niño nacido por cesárea, problemas respiratorios, diabetes o asma, y en el caso de la madre, hemorragias, infecciones y complicaciones en partos subsecuentes.

Llamado de la partera A favor de los partos naturales

En el hospital cantonal de Nidwald, en Stans, el 29% de los partos se realiza a través de cesárea, lo que corresponde a la media suiza. No ...

No es una enfermedad

El Gobierno Federal solicitó a la Oficina Federal de Salud Pública analizar las razones de la elevada tasa de cesáreas en Suiza, pero el informe final no arroja conclusiones definitivas.

Dos investigadoras de la Escuela Superior de Ciencias Aplicadas de Zúrich, que contribuyeron a crear la base de datos de dicho documento, indican que se requiere más voluntad política para reducir la cuota nacional de cesáreas. La socióloga Claudia König y la partera Jessica Pehlke-Milde sostienen que los partos deben quedar solo en manos de las matronas.

Además, los ginecólogos deben tener líneas directrices claras en casos delicados y, si uno de ellos sugiere la cesárea, la mujer concernida debe solicitar una segunda opinión, subraya König.

“Los médicos deben conservar su nivel de experiencia en nacimientos vaginales, de lo contrario, perderán los conocimientos requeridos para actuar en casos complejos”, explica Jessica Pehlke-Milde. “Nuestro objetivo debe ser que la mujer sienta que el parto es natural y no una enfermedad que requiere ser medicada”.


Adaptación del inglés: P. Islas, swissinfo.ch

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