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Fronteras


¿Quién puede entrar en Suiza sin visado?




En un futuro próximo, los ciudadanos turcos podrán viajar libremente por Europa sin visado. Eso es al menos lo que ha prometido Bruselas en el marco del controvertido pacto migratorio sellado con Ankara. Berna tendrá que adaptar, pues, su política en materia de visados que se alinea (aunque no solo) con la de la UE. Suiza divide el mundo en dos.

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Cartografía de Philippe Rekacewicz y Luma Pillet, publicada por primera vez en Visionscarto y Vivre Ensemble.


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Pasar unas vacaciones en Suiza, asistir a un congreso o a un festival, visitar a un amigo o pariente puede resultar más o menos complicado dependiendo del país del que uno provenga. Al igual que la mayoría de los Estados, Suiza selecciona de modo meticuloso qué extranjeros entran en su territorio. Y de esa selección resulta un mundo dividido en dos: por una parte, están los ciudadanos de la serie A que pueden circular libremente durante un periodo inferior a tres meses (sin ejercer una actividad lucrativa); por otra, los que necesitan un visado, que no siempre es fácil obtener.

Suiza, de hecho, puede pedir garantías económicas a los solicitantes y en algunos casos, por ejemplo los bolivianos, la simple solicitud de un visado implica un viaje a la embajada suiza más cercana… en Perú.

Influencia de la UE en la política suiza

En 2015, Suiza recibió 517 179 solicitudes de visado Schengen y rechazó el 5,3% (27 371). La mayor parte de los visados (48%) se concedieron con fines turísticos.

Con cerca de 130 000 solicitudes, los indios encabezan la clasificación por nacionalidades, delante de los chinos (84 000), rusos (29 000), tailandeses (27 000) y turcos (16 000).

Las solicitudes de visado por parte de los indios aumentaron un 20,5% el año pasado. El dato no sorprende, ya que uno de cada cuatro visados a escala mundial fue concedido a ciudadanos de la India.

Desde la posguerra, la política helvética en materia de visados se basa en un difícil equilibrio entre los intereses geopolíticos, económicos y de seguridad, explica Raoul Kaenzig, investigador de la Universidad de Neuchâtel y autor de una tesina sobre el tema. Pero con la adhesión al espacio Schengen en 2008, el margen de maniobra de Suiza se ha reducido en lo que se refiere a los visados de breve duración. El caso de Turquía es emblemático.

Si el pacto migratorio entre Bruselas y Ankara llegara a buen puerto, probablemente Berna tendría que dejar entrar a los turcos en el país sin visado. Las cosas aún no están claras. Aunque hasta el momento nunca ha ocurrido, Suiza podría oponerse a esta liberalización y dejar que sea el pueblo quien tenga la última palabra, como precisa la portavoz de la Secretaría de Estado de Migración, Céline Kohlprath. Hay mucho en juego –de hecho, el acuerdo pretende bloquear la ruta de los Balcanes– y Suiza corre el riesgo de verse sometida a una mayor presión por parte de la UE.

Atraer a los turistas, espantar a los inmigrantes

La obligatoriedad de solicitar un visado para algunos ciudadanos extranjeros depende, sin embargo, también de factores internos, como la demanda del sector económico y criterios de seguridad. “Algunos sectores, como el turismo, no ven con buenos ojos las restricciones impuestas a algunos países y en reiteradas ocasiones han abogado por una mayor apertura”, afirma Raoul Kaenzig.

No es casual, por ejemplo, que en 2004 el diputado Christophe Darbellay –originario de un cantón turístico como el Valais– solicitara al Gobierno que se facilitara el acceso a los chinos con el argumento de que estos gastan una media de 450 francos al día. Una moción que se tradujo en facilidades para los viajes organizados en grupo.

Si los turistas son bienvenidos, la política helvética, en cambio, busca reducir a un mínimo el riesgo de inmigración ilegal. Este criterio tuvo un peso determinante en el caso de los países magrebíes, explica Kaenzig. Ante la creciente inmigración tunecina, argelina y marroquí, en 1990 Suiza decidió restablecer la obligatoriedad de solicitar un visado, tras casi treinta años de ‘libre circulación’. Lo mismo ocurrió con diferentes países de América Latina, como Ecuador y Bolivia.

Varios investigadores destacan, además, que la política de visados se utiliza también como un instrumento para endurecer el asilo. Un vínculo que no resulta fácil de demostrar, según Kaenzig, pese a que los principales países de donde provienen los solicitantes de asilo en Suiza –desde Eritrea hasta Siria, pasando por Sri Lanka– necesitan obligatoriamente un visado.

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Cartografía de Philippe Rekacewicz y Luma Pillet, publicada por primera vez en Visionscarto y Vivre Ensemble.


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El pasaporte suizo abre muchas puertas

¿Y pueden los suizos circular libremente por el mundo? Según el estudio que publicó en febrero Henley & Partners, los suizos pueden entrar en 172 países sin visado o con un simple visado en la aduana. En la clasificación de pasaportes que más puertas abren, el rojo con la cruz blanca figura en sexta posición de la lista, que encabezan el alemán (175 países) y el sueco (174).

Cabe señalar que la libertad de movimiento no siempre es recíproca: los suizos, por ejemplo, pueden viajar a Perú, Bolivia, Marruecos y Egipto sin visado, pero el país alpino no aplica las mismas normas a los ciudadanos de estos países. Además, en algunos países obtener un visado es una mera formalidad burocrática –que se puede tramitar directamente en el aeropuerto. Nada que ver con el recorrido de obstáculos que Suiza impone a algunos ciudadanos extranjeros.

Contacte a los autores vía Twitter: @stesummi e @duc_qn 

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Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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