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Colegio Suizo de México


“Somos embajadores de la perseverancia suiza”


Por Andrea Ornelas, Ciudad de México


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El Colegio Suizo de México cuenta con 1 400 alumnos distribuidos en tres centros: Ciudad de México (en la foto), Cuernavaca y Querétaro. (csm.edu.mx)

El Colegio Suizo de México cuenta con 1 400 alumnos distribuidos en tres centros: Ciudad de México (en la foto), Cuernavaca y Querétaro.

(csm.edu.mx)

El Colegio Suizo más grande en el extranjero es el de México: cuenta con 1 400 alumnos y en el ciclo 2015-2016 sopla 50 velas. El centro cultiva un modelo que enseña al alumno a razonar y a ser autónomo, destaca su director general, Jörg Wiedenbach.

swissinfo.ch: México es el único país que tiene tres colegios suizos. ¿Qué explica esta expansión mexicana en cinco décadas?

Colegio Suizo en México

La primera comunidad suiza se estableció en México antes de la Revolución Mexicana (1920). En el año 1927, fundó el Club Deportivo Suizo en la Ciudad de México con unos 250 socios.

En 1964, un profesor conocido como el Sr. Mollet, que entonces trabajaba para el Colegio Alemán, convocó a otros connacionales para fundar un Colegio Suizo en México. Su iniciativa recibió una buena acogida (los anteriores intentos fracasaron).

En el ciclo 2015-2016, el Colegio Suizo de México celebra su primer medio siglo de vida. Actualmente, es el colegio suizo más grande en el extranjero, con 1 400 alumnos distribuidos en tres centros: Ciudad de México, Cuernavaca (estado de Morelos) y Querétaro (capital del estado homónimo).

Cada colegio suizo en el extranjero tiene un cantón patrocinador, el de México es Zúrich.

Jörg Wiedenbach: Pienso que el éxito del Colegio Suizo de México (CMS) radica en la calidad de su enseñanza y de su profesorado.

Cuando comenzó a funcionar, el 30% de los alumnos eran suizos, un porcentaje que se redujo con el paso de los años y se estabilizó durante mucho tiempo en el 25%. Sin embargo, el hecho de que las grandes empresas helvéticas tengan cada vez menos expatriados y la visión que tuvieron antiguos equipos directivos de inaugurar los centros de Cuernavaca y Querétaro [en las últimas dos décadas] explican su crecimiento.

Hoy, solo el 12% de nuestros alumnos son de origen suizo, otro 10% proviene de países como Francia o Alemania. El resto son mexicanos.

Los colegios suizos son embajadores de un producto llamado ‘educación’, pero también de la cultura suiza, una misión que está contemplada en la Ley para la Presencia de la Educación Suiza en el Extranjero.

swissinfo.ch: México cuenta con muchos colegios extranjeros que gozan de una buena reputación. ¿Cuál es la unicidad del Colegio Suizo?

J.W.: El Colegio Suizo no es el mejor de todos, hay más escuelas buenas. Pero para algunas familias es la alternativa más interesante y la que mejor les funciona. Su principal fortaleza es la plantilla docente y su profesionalidad. Actualmente, el 50% de nuestros profesores son suizos o de otras nacionalidades y el otro 50%, mexicanos. Creo que es una buena mezcla.

También nos distingue la visión de enseñar a los niños a razonar, no a recitar textos de memoria. Los animamos a emplear la deducción lógica. Formamos alumnos capaces de trabajar de forma autónoma y que sean independientes.

Otro rasgo que ha funcionado bien es que, durante los últimos años del bachillerato, el alumno debe desarrollar sus capacidades de investigación. En esta etapa, el alumno realiza una ‘Monografía’, una especie de tesis. Durante dos semestres debe investigar y escribir, cuenta con un asesor y al final tiene que defender su trabajo en público.

Y las lenguas siempre están presentes. Los niños llevan alemán desde el kínder [jardín de infancia]; en 1º de primaria se integra el español y en 5º el inglés; en secundaria, el francés (que es optativo); y más tarde, en la preparatoria [bachillerato], están contempladas clases de mandarín.

Creo que todo esto conforma el ‘swissness’ [marca suiza] que otorga herramientas al alumno.

Creo que todo esto conforma el ‘swissness’ [marca suiza] que otorga herramientas al alumno.

swissinfo.ch: La formación dual -que conecta al alumno con el sector productivo desde el aprendizaje- es el pilar del sistema educativo suizo y una de las razones que explica la baja tasa de desempleo. México avanza en la tarea de replicar este tipo de formación. ¿Qué implicación tendrá el Colegio Suizo?

J.W.: Nosotros no estamos involucrados en la formación dual por el momento. Pero, efectivamente, hay un proyecto de la embajada suiza y de empresas helvéticas con la Secretaría de Educación Pública (SEP) de México. Iniciaría básicamente después de la educación secundaria. Y México es, por ahora, el único país de América Latina que posee desde 2015 una ley educativa que está adaptada para que la formación dual sea reconocida como formación superior.

Se quiere aprovechar, sobre todo, la experiencia y el conocimiento de las empresas en la formación, pero el Colegio Suizo no descarta participar en el futuro con la impartición de cursos, aunque en horarios distintos a los de las clases regulares. Tendrían que ser en horario vespertino.

swissinfo.ch El sistema de educación profesional en México es totalmente diferente del suizo…

J.W.: Sí. En México, el gran reto que yo veo es que la sociedad considera que todo mundo debe obtener un título universitario para valer. Y traspasar esta barrera va a costar mucho.

Se requiere un cambio de ideología, un cambio cultural dentro de la sociedad. Se considera que quien no tiene una licenciatura no es nadie. Y en Suiza hay muy buenos profesionales que no la poseen.

Yo recibí una formación en materia bancaria que me permitió trabajar tres años en un banco suizo. Me gradué y obtuve un título. Después estudié Economía y Administración en una escuela superior y obtuve otro título. En aquel momento no era posible seguir más adelante, hasta el doctorado, pero ahora existe esta opción. Los tres años que recibí educación bancaria se inscriben en el esquema de la formación dual.

En México, empresas como las armadoras de coches ya aplican esquemas concretos en los que forman a la gente para que sepan armar sus coches en particular.

Lo bueno del esquema suizo es que uno entra a trabajar y aprender en una empresa, pero el título obtenido es válido para cualquiera otra, incluida la competencia. Y hay más de 200 profesiones en Suiza relacionadas con este esquema.

En el proceso habrá alumnos que se irán a otras empresas tras obtener su diploma. Otros que se quedarán. De las empresas depende, según la oferta que les hagan, que los mejores se queden en sus filas.

swissinfo.ch: ¿Cuántos años lleva usted viviendo en México?

J.W.: Tengo 21 años aquí.

swissinfo.ch: Los suizos y los mexicanos son completamente distintos. ¿Cómo vivió usted la adaptación?

J.W.: Yo siempre he trabajado para empresas suizas y creo que por ello no me fue difícil esta adaptación. Pero sí he conocido gente que tras seis meses en México decidió partir porque no conseguía acoplarse.

En mi caso, siempre me he topado con gente leal y capaz en las empresas en las que he trabajado [Schindler entre ellas]. Pero sé que habría sido más difícil si hubiera emprendido algo solo o si hubiera trabajado para una empresa exclusivamente mexicana.

Conservar valores como la puntualidad, la perseverancia, la exactitud y el amor al detalle, característicos de las empresas suizas, es algo que tratamos de cultivar en los alumnos a través de los profesores helvéticos.

swissnfo.ch: Los países latinoamericanos son menos estructurados que Suiza. Pero siempre hay algo que puede aprenderse. ¿Qué existe en el sistema educativo mexicano que sería útil en el suizo?

J.W.: La cultura mexicana tiene un talento natural para improvisar, algo que en Suiza nos hace falta. La sociedad helvética es rígida y le cuesta adaptarse, o se siente descontenta cuando algo cambia en su entorno. La capacidad de improvisar, de superar esos problemas, nos vendría bien.

Modelo educativo suizo

En Suiza, la educación es competencia de los 26 cantones. Aunque hay importantes esfuerzos de armonización en 21 cantones, cada uno tiene una gran libertad a la hora de decidir sus programas.

El sistema se divide en:

Educación primaria y segundaria: es obligatoria y dura 9 años, que van desde el jardín de infancia hasta la primera parte de la formación secundaria. Al final de esta, los estudiantes eligen entre iniciar una formación profesional o proseguir los estudios secundarios (ciclo superior).

Aprendizaje de un oficio: A los 16 años inician la enseñanza secundaria nivel II, que dura entre tres y cuatro años. Dos tercios de los jóvenes suizos cursan una formación profesional y pasan gran parte del tiempo en empresas que los forman en oficios y profesiones concretas. Este sistema se conoce como ‘formación dual’. Al final obtienen un diploma que les permite desempeñarse en el sector productivo.

Formación académica: El 25% de los jóvenes pasan a la educación secundaria superior (que no es obligatoria) en bachilleratos que ofrecen una formación profunda y rigurosa. Si obtienen (alrededor de los 19 o 20 años) el certificado correspondiente (Matura), pueden proseguir sus estudios en una universidad o escuela politécnica.

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