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‘Tejiendo solidaridad’ con Colombia


Por Marcela Águila Rubín


Movilización por la paz en el Valle del Cauca en 2009. (swissinfo.ch)

Movilización por la paz en el Valle del Cauca en 2009.

(swissinfo.ch)

La noticia de la caída del ‘Mono Jojoy’, jefe militar de la primera fuerza insurgente colombiana, recorrió el mundo. Desde Nueva York, el presidente José Manuel Santos calificó la operación del “más duro golpe” contra las FARC y, también desde la Urbe de Hierro, Barack Obama, felicitó a Bogotá.

El espectacular operativo se inscribe en más de medio siglo de una violencia que conoce múltiples actores y una víctima fundamental: la sociedad civil. Médico suizo lanza estrategia de apoyo con los sectores más vulnerables.

“En Colombia hay gente que lucha por defender los derechos humanos, pero la suya es una lucha bastante aislada”, explica el diputado Bernard Borel a swisinfo.ch.

Para contribuir a una mayor coordinación en esa búsqueda de respeto, el legislador suizo del Partido Obrero Popular (POP) creó un grupo de apoyo denominado ‘Tejiendo Solidaridad para que los derechos humanos se respeten en el Cauca’.

La idea nació como corolario de una visita de Bernard Borel a Colombia durante la primavera pasada. En ese entonces, la ONG E-Changer encabezó una delegación al país andino en la que participaron legisladores, periodistas y representantes del mundo de la cooperación.

Los integrantes de la misión helvética se reunieron con académicos, políticos, “cooperactores” y representantes de comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes del Valle del Cauca, en el suroeste del país. El grupo se internó en las regiones más apartadas de la geografía colombiana. Ahí donde las comunidades saben de pobreza, violencia y despojo.

Muchas violencias

“Vimos que uno de los problemas mayores era el de los derechos humanos, no sólo como se entienden generalmente, pero también el derecho a la tierra, el derecho a defender las tierras originales de los indios, de los afro descendientes, territorios que son supuestamente garantizados por la constitución colombiana pero que en realidad el gobierno los está vendiendo a trasnacionales”.

De acuerdo con la ONG colombiana Planeta Paz, más de cuatro millones de personas han sido desplazadas por la violencia y se ha producido el despojo de 5.5 millones de hectáreas por diversos medios, incluidos los asesinatos masivos. Las tierras son luego utilizadas para cultivos ilícitos, la explotación del subsuelo o la siembra de palma de aceite.

Y en esa expoliación participan no sólo los narcotraficantes, sino también empresas multinacionales con el apoyo de las autoridades, denuncia el diputado.

Para tratar de defenderse, las comunidades forman organizaciones. Una de ellas es la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), integrante de MINGA, la entidad para la promoción social alternativa más importante de América Latina, en la que la “cooperactriz” de E-Changer, Julia Madariaga, es asesora.

“Julia trabaja justamente en la defensa de los derechos de esas poblaciones y conoce bien el terreno pero necesita apoyo. Nosotros queremos dárselo”, puntualiza el también médico pediatra del cantón de Vaud.

Información como protección

La segunda vertiente de ‘Tejiendo Solidaridad’ es la comunicación. El diputado suizo busca difundir en Suiza informaciones sobre la situación de las comunidades rurales, aquellas cuyos hijos son reclutados con uso de la violencia por la guerrilla o los paramilitares, las que han sufrido los asesinatos del Ejército en la tristemente célebre estrategia de los “falsos positivos” (civiles muertos y enfundados en uniformes de la guerrilla para presentarlos como bajas de las FARC), las que han sido despojadas de sus tierras.

A lo largo de varios días y en el curso de intensos diálogos con los defensores de los derechos humanos en Colombia, Bernard Borel confirmó igualmente que aquellos que buscan una solución negociada a los más de 50 años de conflicto en Colombia son asociados con la insurgencia y, por lo tanto, puestos bajo sospecha.

“En Colombia trabajar para la paz es arriesgado”, sentencia. Por ello, con su proyecto busca visualizar también la labor de los defensores de los derechos humanos, los mismos que apuestan a la paz por la vía de la negociación y no por el camio de las armas, elegido por el gobierno.

¿La muerte del jefe militar de las FARC allanará el camino para la rendición de esa guerrilla o servirá de acicate para nuevas y mayores ofensivas? El tiempo dará la respuesta. Mientras tanto la violencia sigue, y no sólo en el frente. Dicho de otro modo:

¿Por quién doblan las campanas?

JULIA MADARIAGA

Antropóla especializada en Derechos Humanos.

Cooperactriz de E CHANGER.

Acompaña a organizaciones de mujeres e indígenas en procesos de defensa y promoción de derechos territoriales y culturales.

Produce material de información, y se encarga de seminarios y cursos de formación.

Apoya la coordinación de misiones humanitarias y otras actividades destinadas a visibilizar la situación de los Derechos Humanos.

GOLPE A LAS FARC

El jefe militar de la mayor guerrilla izquierdista de Colombia, Jorge Briceño, alias "El Mono Jojoy", murió en un bombardeo de las Fuerzas Armadas, en lo que el Gobierno consideró el jueves (23.09) como el golpe más contundente a las FARC en toda su historia.

Unos 400 efectivos, apoyados por 25 helicópteros y 30 aviones, atacaron un campamento donde se refugiaba el comandante guerrillero cerca al municipio de La Macarena, en el departamento del Meta, una zona selvática y montañosa donde aún tiene fuerte presencia las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Fuente: Reuters

swissinfo.ch



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