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Unión Democrática de Centro


“Tenemos muchos triunfos en la mano”


Por Renat Kuenzi, Bern


Toni Brunner, presidente de la UDC, afronta las elecciones de octubre desde una posición de fuerza. En los últimos años su partido ha sido la fuerza más votada. (Keystone)

Toni Brunner, presidente de la UDC, afronta las elecciones de octubre desde una posición de fuerza. En los últimos años su partido ha sido la fuerza más votada.

(Keystone)

De cara a las elecciones federales de octubre y de la próxima legislatura, la UDC quiere asumir un papel de liderazgo también en las cuestiones económicas. Ha invitado a los demás partidos burgueses a sumarse al pacto de desregulación con el que pretende amortiguar el choque que supuso la apreciación del franco para la economía suiza, que depende en gran medida de la exportación. Entrevista con su presidente, Toni Brunner.

La Unión Democrática del Centro (UDC) –que se define como un partido “liberal-conservador de derecha”– afronta las próximas elecciones federales desde una posición de fuerza. La inmigración y la independencia de la Unión Europea (UE), sus temas prioritarios, la han convertido en los últimos años en la fuerza política más votada.

swissinfo.ch: En 2007, la UDC obtuvo el 29% de los votos, y en 2011 casi el 27%, al igual que en 2003. En las próximas elecciones quieren aumentar los votos. ¿El objetivo es alcanzar el 30%?

Esta entrevista se realizó en el mes de marzo.

Toni Brunner: Queremos consolidar nuestro último resultado y, en la medida de lo posible, superarlo. Dado que ya somos con diferencia el partido más votado en Suiza, no es posible crecer ilimitadamente. Al fin y al cabo estamos expuestos a la libre competencia. Pero la UDC tendrá que crecer si queremos acabar con la actual política del centro-izquierda en el Parlamento y el Gobierno suizos.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son las dos principales prioridades de su partido para la próxima legislatura?

T. B.: Por un lado, el Consejo Federal está negociando con la Bruselas la manera de vincular a nivel institucional nuestro país a la UE. Esto afecta a la identidad de Suiza y su autodeterminación, que nosotros queremos conservar a toda costa. Están en juego nada menos que los pilares de nuestro Estado, a saber, la democracia directa, la participación ciudadana, la libertad, la neutralidad y el federalismo.

Por otro lado, queremos crear condiciones marco atractivas para las empresas en Suiza. De esta manera podemos conservar los puestos de trabajo. Esto significa que tenemos que controlar muy bien los impuestos y los gastos. Después de que el Banco Nacional decidiera suprimir el tipo de cambio mínimo entre el euro y el franco, es importante que alcancemos un pacto de desregulación. En este asunto la UDC ha asumido el liderazgo y ha planteado, junto con el Partido Liberal Radical (PLR) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), un paquete para fortalecer la economía.

swissinfo.ch: El sector económico apoyará seguramente la desregulación. Pero no coincide con la UDC en otro punto: La patronal economiesuisse ha advertido del peligro que puede suponer el abandono de la vía bilateral con la UE, cosa que podría llegar a cumplirse si se aplica la iniciativa ‘Contra la inmigración masiva’. ¿Está la UDC a la greña con la economía suiza?

T. B.: No, mantenemos un diálogo fluido con el sector. Tenemos un compromiso con el pueblo en forma de una nueva disposición constitucional, que obliga a Suiza en el futuro a controlar y reducir la inmigración. El camino pasa por establecer contingentes y topes, así como la preferencia nacional.

La Unión Democrática de Centro (UDC) nació en 1971 de la fusión del Partido de los Campesinos, Artesanos y Burgueses (fundado en 1936) con el Partido Democrático (PD) de los cantones de los Grisones y Glarus.

La UDC se define como un partido liberal-conservador y cuenta con 90 000 afiliados (cifras de 2014).

Toni Brunner, diputado por San Gall, de 40 años, preside el partido desde 2008.

Preservar la independencia de la Unión Europa (UE), limitar la inmigración y defender la neutralidad frente al exterior son los temas centrales de la UDC.

La UDC domina el debate político en Suiza como ningún otro partido, gracias a sus iniciativas populares que abarcan estos y otros temas políticos y sociales. Una figura clave del partido es el empresario y exministro Christoph Blocher (Ems-Chemie), una de las principales fuentes de financiación del partido.

Blocher es vicepresidente y jefe de estrategia del partido. Al no conseguir la reelección como ministro de Justicia en 2007, la UDC se quedó con un solo representante en el gobierno colegiado. Si logra un buen resultado en las próximas elecciones, el partido podría recuperar el segundo escaño en el Gobierno.

Ahora se trata de dar forma y llevar a la práctica estas disposiciones. Nadie cuestiona los acuerdos bilaterales en su conjunto. Pero todo el mundo es consciente de que debemos renegociar con Bruselas el expediente de la libre circulación de personas; es la única vía.

La libre circulación posee defectos sistémicos. Lleva a un aumento anual de la inmigración equivalente al 1% de la población y una mayor burocratización. Piense por ejemplo en las medidas de acompañamiento. Hay otros partidos que coinciden en que es importante reducir esta inmigración masiva. Pero hasta ahora no se ha hecho nada.

swissinfo.ch: De momento, Bruselas no ha dejado margen al Gobierno para limitar la libre circulación de personas. Habrá que celebrar otra votación para determinar si se quiere continuar con los acuerdos bilaterales. ¿Se convertirá esta votación para la UDC en la “madre de todas las batallas electorales”?

T. B.: Nadie pretende revocar los tratados bilaterales en su conjunto si no es necesario. En todo caso, si Bruselas se niega a negociar, debería ser Suiza la que los revoque. No obstante, creo que ambas partes tienen interés en llegar a una solución razonable.

Si se lo explicamos bien, Europa entenderá nuestra preocupación por la inmigración que es desproporcionada. Es muy sencillo, una inmigración neta de casi 100 000 personas al año en un país con 8 millones de habitantes es demasiado.

Estoy convencido de que podemos llegar a un resultado, si el Gobierno suizo d claramente que debe cumplir el mandato popular y que tendrá que revocar los tratados si Europa no quiere renegociar. ¿Querrá eso la UE? Yo lo dudo.

Naturalmente, existen también en Suiza círculos que piden ya ahora una votación, porque no aceptan el veredicto del 9 de febrero de 2014 y porque no quieren en absoluto limitar la inmigración. Pero si llegamos a ese punto, tendremos que asumir que se votará sobre los principios básicos, y en esta cuestión tenemos muchos triunfos en la mano. Por un lado estamos nosotros, que queremos un país autodeterminado y abierto al mundo que colabora, y por el otro, aquellos que se congracian con la UE y quieren integrarse.

swissinfo.ch: El Gobierno, la economía, la izquierda y un amplio sector de los partidos burgueses consideran los acuerdos bilaterales como un factor de éxito que explica por qué Suiza es capaz de enfrentar mejor la crisis financiera que sus vecinos europeos.

T. B.: Es hora de que acabemos con el mito de que debemos nuestro bienestar a los tratados bilaterales y a la libre circulación de personas. Repito, nadie se opone a ellos, para mí son tratados entre socios firmados en igualdad de condiciones. Son necesarios. Pero Suiza es más abierta al mundo, no se conforma con hacer negocios solo con los países europeos.

El factor de éxito más grande de Suiza es nuestro inigualable sistema político con la democracia directa. Ello también predetermina el modo de pensar y actuar políticamente, puesto que los políticos no pueden hacer o dejar de hacer lo que se les antoja, porque sabemos que el pueblo tiene la última palabra. Varios estudios demuestran que Suiza es uno de los países más cosmopolitas del mundo. Es imposible cuantificar si los acuerdos bilaterales y la libre circulación de personas son garantes del bienestar. Tanto es así, que –como ahora sabemos– debemos ser prudentes a la hora de interpretar el crecimiento del PIB como un factor de éxito. Pues últimamente se toman en cuenta el trabajo negro, el narcotráfico y la prostitución como factores de crecimiento del PIB suizo. Lo cual relativiza en gran medida el crecimiento económico (risas).

swissinfo.ch: En los últimos años el islam ha hecho correr ríos de tinta —minaretes, velo, terrorismo—. ¿Qué papel le corresponde a la religión musulmana en la sociedad suiza en opinión del PS?

T. B.: Suiza es un país con tradición cristiana; en el preámbulo de la Constitución federal se puede leer “En el nombre de Dios”. Sin embargo, en nuestro país toleramos otras religiones, se respeta la libertad de culto. A la que hay que añadir la libertad de opinión, la libertad de reunión y todos los derechos fundamentales; todos somos iguales ante la ley. Pero ello significa al mismo tiempo que otras religiones y culturas deben adaptarse a nuestro sistema de valores si quieren vivir en Suiza y hacer uso de sus libertades. Todos tienen que saber que si quieren vivir aquí, deben respetar las reglas de este país.


Traducción del alemán: Antonio Suárez

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