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"UN BARCO NO VENDRÁ” Vídeos de marinos suizos inspiran una exposición de arte

Cuadro de las imágenes grabadas en formato Super8 de marineros a bordo del MS Basilea en la década de 1960

Extracto de las imágenes que grabaron en Super8 marineros a bordo del MS Basilea en la década de 1960. Además del trabajo diario en el barco, los marinos presencian momentos históricos sobresalientes como un desfile militar durante la Revolución Cultural de China o una visita al emperador de Etiopía, Haïlé Sélassié, en el Puerto de Massawa (hoy Eritrea).

(Johann Jacobs Museum)

Podría parecer un sinsentido hablar de una marina mercante activa en un país sin litoral, pero Suiza se enorgullece profundamente de su flota en altamar. El reciente descubrimiento de imágenes de filmes de marineros suizos generadas en la década de 1960 ha inspirado una exposición en Zúrich que explora algunos de los problemas contemporáneos más acuciantes en relación con el mar.

La vasta extensión del mar y la promesa de libertad que genera llevaron a Ernst Christinger, un joven suizo que apenas había alcanzado la mayoría de edad, a abandonar su pueblo de Azmoos para convertirse en marinero a finales de la década de 1950.

Durante los siguientes 15 años, Ernst Christinger viajó por mundo a bordo del MS Basilea, uno de los barcos comerciales con bandera suiza más icónicos.

Ernst y sus compañeros de tripulación documentaron su vida en el mar con cámaras Super8 adquiridas a precio de ganga durante una escala en el puerto de Hong Kong. Fue su hijo, Damian, quien halló estas películas y un gran tesoro personal conformado por documentos, postales y fotos tras la muerte de su padre.

A medida que escaneaba estos materiales, crecía el valor sentimental que Damian Christinger le otorgaba a este patrimonio que arrojaba luz sobre la vida de Ernst durante su juventud.

Que Suiza, una nación sin litoral, posea una marina mercante puede sonar paradójico. Pero, como curador, Damian encontró que estas películas ofrecían la oportunidad de conocer en profundidad una parte casi inédita de la historia de Suiza.

Así que se puso manos a la obra y estableció un acuerdo con Roger Buergel, director del Museo Johann Jacobs de Zúrich, y la investigadora Bettina Schuler, para potenciar el alcance de estos materiales, convirtiéndolos en una exposición titulada “Un barco no vendrá”. Un trabajo de equipo que ofrece una profunda reflexión sobre algunos de los temas contemporáneos más importantes de la vida en el mar.

El proyecto cayó en estupendas manos porque fue Buergel, el responsable de renovar el antiguo Kaffeemuseum (Museo del Café) de Zúrich  para convertirlo en el actual Museo Jacobs, un singular laboratorio dedicado a la exploración de rutas comerciales y asuntos globales que interactúan con el arte, la ciencia, la sociedad y la investigación.

Una forma de escapar de la sociedad 

La marina mercante solía destacar en el imaginario de los jóvenes inquietos, como Ernst, explica Damian. Había limitadas perspectivas de carreras y de futuro y la vida social era rígida en los pueblos y valles, así que el mar les ofrecía una vida alternativa y libre.

Esta exposición no es una retrospectiva histórica formal. De hecho, le tienen sin cuidado las narrativas nacionales de carácter tradicional. Las grabaciones originales de Christinger conviven con una cuidadosa selección de obras de arte y vídeos de talentosos artistas contemporáneos como Adnan Softic o el dúo suizo-brasileño Dias & RiedwegEnlace externo, evidenciando la importancia de Suiza como potencia comercial durante los últimos siglos.

Por ejemplo, la exposición deja claro que el comercio de esclavos provenientes de las Américas era una actividad en la que participaban activamente las empresas, banqueros y comerciantes suizos. A pesar de la neutralidad de Suiza, algunos de sus empresarios se beneficiaron enormemente de las oportunidades comerciales que abrieron las potencias coloniales, lo cual llevó a una acumulación de capital que aún hace del pequeño país alpino un actor protagónico de la economía global.

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El método de Johann Jacobs

Damian Christinger asegura que una sola vez vio llorar a su padre: fue cuando llegaron a una playa de Grecia durante unas vacaciones. Después de un largo tiempo alejado del mar, Ernst se reencontró con esa vasta extensión y le declaró su "amor eterno".

Pero no todo el mundo siente el mismo amor por el mar. Buergel, el exdirector artístico de la prestigiosa feria Documenta XIIEnlace externo (2007) de Kassel (Alemania) convirtió las imágenes desenterradas por Christinger en más que una exhibición sentimental de tiempos pasados. Hizo de ellas una herramienta para explorar temas más amplios.

Los curadores decidieron contrastar esa nostalgia romántica con la experiencia de millones de personas para quienes el mar no tiene el mismo significado que para Ernst, porque son inmigrantes o porque su vida corre peligro debido al mar.

Galería de fotos de la exposición Un barco no vendrá

La exposición pone también su mirada sobre millones de refugiados que desafían las aguas buscando un refugio desconocido lejos del asesinato, el saqueo o la indigencia; y a los trabajadores de los grandes astilleros de los puertos de India y Paquistán, que asumiendo un gran riesgo personal desmontan barcos para convertirlos en chatarra.

El título de la exposición ("Un barco no vendrá"), le resta importancia a la imagen tradicional que tenemos de que un barco siempre es presagio de esperanza. Según Buergel, la exposición está dedicada a los “viajes por mar con un resultado incierto, lo que no significa, por supuesto, que dicho resultado deba ser catastrófico”.

Más allá de la exposición

Como actividad paralela a la exposición, el museo ha previsto una serie de charlas públicas.

Estas exploran la imaginación humana y su relación con el mar. El mar es tierra fértil para la invención de todo tipo de monstruos marinos, tropos y metáforas para el respeto y temor que inspira estar en alta mar. Los diseños cartográficos cuentan historias de la vida real ocultas en los diagramas y en los símbolos.

El fotógrafo y cineasta italiano Armin Linke reflexiona sobre asuntos más mundanos y tediosos como el desarrollo de un código legal internacional de los mares, donde los abogados y legisladores se enfrentan a la pregunta de si el mar, y cualquier otra entidad no humana, merece representación legal. También analiza los asuntos legales, ecológicos y económicos relacionados con la minería en aguas profundas.

Nota importante: debido a la crisis del coronavirus, la exposición y las charlas públicas previstas se han cancelado hasta nuevo aviso. Pero los organizadores dijeron que el museo podría extender el espectáculo más allá de su fecha de cierre (programada en mayo) y recomendaron a los visitantes explorar el sitio web Enlace externodel Museo Johann Jacobs.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas

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