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1° de agosto Suiza se celebra con aire rural y luces de artificio

El almuerzo del 1° de agosto en una granja, una de las formas más populares de celebrar la Fiesta Nacional Suiza, dentro y fuera de las fronteras helvéticas.

(Keystone)

Suiza conmemora sus orígenes cada 1° de agosto. Desde hace dos décadas, esta jornada es feriada, por iniciativa popular. Mirada a los festejos.

Frente al Palacio Federal, en Berna, hay una fila de interesados en realizar la visita guiada a la sede del Legislativo helvético. Cada 1° de agosto, el Parlamento abre sus puertas al público con un programa especial.

Afuera, en la Plaza Federal, varios actores dan vida a aquellos que vivieron en Berna en tiempos en los que este país iba tomando su forma actual, como el primer presidente de Suiza, Jonas Furrer (1805-1861), o la Gran Duquesa Anna Feodorovna de Rusia (1781-1860).

Los turistas, numerosos en la época estival, toman fotografías e intentan comprender qué se conmemora exactamente el día de la Fiesta Nacional. “El cumpleaños de Suiza”, responde un local. 

Las celebraciones, dentro y fuera de Suiza, comenzaron ya en días previos. En las cascadas del Rin, en Schaffhausen (en la imagen), los fuegos de artificio tuvieron lugar ayer.

(Keystone)

Sí, Suiza festeja su aniversario 723, aunque hace poco más de un siglo, en 1899, que el Gobierno eligió conmemorarlo el 1° de agosto. Lo hizo sobre la base de un pergamino que da prueba de un pacto entre las comunidades de Uri, Schwyz y Unterwald, firmado, al parecer, en 1291. El documento pretendía reglamentar la colaboración mutua de esas tres regiones libres del poderío de los Habsburgo. Y este mito fundador, gracias a un antiguo testimonio inscrito en el libro ‘Livre blanc’ de Sarnen, se sitúa geográficamente en la pradera del RütliEnlace externo (en alemán) o Grütli (en francés e italiano), que simboliza la cuna de Suiza y donde hoy acuden unas mil personas. 

Este 2014, muchos han optado por dirigirse a alguna granja cercana a disfrutar de otra tradición “moderna” de la Fiesta Nacional: los almuerzos con el campesinoEnlace externo que se realizan desde hace 20 años, cuando los ciudadanos apoyaron una iniciativa popular para declarar el 1° de agosto día feriado. En la mesa no faltan la tradicional trenza (forma del pan rural conocido como ‘Züpfe’) y múltiples productos locales, como quesos, el famoso ‘birchermüsli’ y mermeladas caseras.

Algunos padres aseguran que no se pierden el desfile con los farolillos que se organiza en Berna poco antes de obscurecer. “Es una tradición que les gusta mucho a los niños. Hacen su propio farolillo y después caminamos por el casco viejo de la ciudad”, describe una joven madre. 

Al caer la noche, en muchas comunas se acostumbra hacer una marcha por el pueblo o rumbo  a un campo cercano para ver una gran fogata. Los niños llevan sus farolillos encendidos.

(Ennio Leanza)

Otros organizan un asado en el jardín de casa, o con amigos. “Para mí el 1° de agosto no tiene mucha importancia. Es una tradición. Lo esencial es que es un día feriado”, confiesa Nadja, bernesa de 33 años. Al menos 30 de los 40 transeúntes de diferentes edades a los que preguntamos qué significa para ellos la Fiesta Nacional responden lo mismo. El resto subraya que se trata de una tradición para no olvidar que el consenso y la unidad son valores que dieron origen al país. “Es el momento de recordar cómo Suiza logró configurarse como Estado moderno, bajo el respeto de la diversidad de su población”, indica Monika, una ama de casa.

Con el paso del tiempo y gracias a la prosperidad del país, la Fiesta Nacional se ha ido transformando, señala Hans, de 75 años. “Al principio, en cada pueblo repicaban las campanas para llamar al festejo y se encendía una hoguera. Poco después, se sumaron los discursos, los cortejos de farolillos de papel y en los últimos tiempos, impresionantes fuegos de artificio.” 

En todos los rincones del país, muchas familias encienden sus propios fuegos de artificio.

(Keystone)

Pocos, muy pocos en Suiza saben que fueron sus compatriotas en el extranjero –aquellos que hace más de un siglo se vieron obligados a partir en busca de modos de sobrevivencia en tierras lejanas- los que solicitaron al Gobierno una fecha para conmemorarEnlace externo los orígenes de la Confederación Helvética. Cada 1° de agosto, el presidente del país se dirige a ellos con un mensaje especial, aparte de su alocución general al pueblo helvético.

Pero este día, en comunas y capitales cantonales, los discursos de los representantes locales figuran también en el programa. A través de ellos se subraya el respeto a la diversidad cultural suiza y se abordan preocupaciones actuales, como la inmigración.

Esta noche en Berna, desde la plaza de la catedral, Tania Espinoza-Haller, presidenta del Legislativo citadino toma la palabra. Después, miramos los fuegos de artificio. Es el momento de las sonrisas dispuestas al cielo.

swissinfo.ch

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