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20 años de inversión responsable Ethos, la fundación suiza que busca moralizar al capitalismo

Extracción de bauxita en Guinea. Los países en desarrollo a menudo no obtienen beneficios de la riqueza de su subsuelo y, además, son víctimas de daños medioambientales y sociales. Algunos gigantes del sector de las materias primas tienen sede en Suiza y Ethos se encarga de recordarles la responsabilidad que tienen.

Extracción de bauxita en Guinea. Los países en desarrollo a menudo no obtienen beneficios de la riqueza de su subsuelo y, además, son víctimas de daños medioambientales y sociales. Algunos gigantes del sector de las materias primas tienen sede en Suiza y Ethos se encarga de recordarles la responsabilidad que tienen.

(AFP)

La Fundación Ethos apoya desde hace 20 años las inversiones social y ecológicamente responsables. Y se involucra también en la operación de las empresas para recordarles que deben privilegiar las prácticas respetuosas. Sus logros son muchos, pero aún tiene muchas batallas por ganar.

“En los círculos financieros de Zúrich nos trataron durante mucho tiempo de ’rojos’, bromea Dominique Biedermann. Este ginebrino preside desde hace 18 años la Fundación Ethos, que este mes cumple 20 años. Un breve vistazo a los 250 invitados reunidos en el Hotel Bellevue de Berna, un establecimiento de cinco estrellas, deja claro que EthosEnlace externo no es en absoluto una peligrosa célula revolucionaria.

El origen de Ethos fueron cajas de pensiones [fondos privados que gestionan el llamado segundo pilar del sistema suizo de jubilación] que querían invertir lo mejor posible el dinero de sus clientes. Y como invertir en las grandes empresas significa convertirse en accionista, la fundación comenzó a plantear preguntas que resultaban incómodas para los directores ejecutivos.

En 2005, durante la asamblea general de Nestlé, Ethos dio un golpe magistral al anunciar su oposición a que la misma persona ocupara la presidencia y la dirección general del grupo. Al contar con el apoyo de más de un tercio de los accionistas, el gigante alimentario se vio obligado a revisar sus reglas internas y la iniciativa de Ethos encendió alarmas sobre el riesgo que supone que los directivos de las grandes empresas acumulen cargos.

Líder indiscutible en la tarea de buscar una mejor gobernanza empresarial, Ethos aglutina actualmente a 223 cajas de pensiones que gestionan más de una cuarta parte de los 800 000 millones de francos suizos que conforman el segundo pilar. Y para festejar su vigésimo aniversario, Ethos acaba de lanzar su propio índice bursátilEnlace externo, que califica a las empresas que lo integran en función del cumplimiento de diversos criterios de transparencia y buena gestión. Y la mira de la fundación va aún más lejos: dentro de algunas semanas acogerá a sus primeros miembros privados, además de las cajas de pensiones.

El saqueo del norte al sur

Uno de los invitados de honor en la ceremonia de Ethos fue la ministra de Justicia y Policía, Simonetta Sommaruga, quien elogió efusivamente el trabajo de la fundación y afirmó que las empresas aún tienen mucho por hacer en materia de responsabilidad social y medioambiental. "El 70% de los pobres del mundo viven en países cuyas materias primas son saqueadas", dijo la política socialista. Y frecuentemente, Suiza es sede de la matriz de los principales gigantes dedicados a este sector, empresas que amasan generosas fortunas a base de prácticas condenables.

"Detrás del éxito que uno observa puede ocultarse un abismo", expresó Sommaruga. Y añadió que esos ‘abismos’ pueden ser "el trabajo de menores de edad en condiciones casi de esclavitud o el envenenamiento de las tierras", como ella misma lo comprobó durante una visita a Guinea donde atestiguó la explotación de bauxita. En medio de nutridos aplausos, Sommaruga también refirió que "la generación de ganancias jamás debe excluir el cumplimiento de principios éticos".

“Detrás del éxito puede ocultarse un abismo”, afirmó Simonetta Sommaruga. 

(Keystone)

Y los principios éticos a los que aludió la ministra son justamente el campo de acción de Ethos. La fundación apoya actualmente la iniciativa popular llamada ‘Por multinacionales responsablesEnlace externo’, que recientemente reunió a 120 000 firmas partidarias de que se incluya en la Constitución Federal la obligación de las empresas suizas deben respetar los derechos humanos y medioambientales en todos los países donde operen.

El actual gobierno colegiado suizo (que conforman cuatro partidos y en el que domina la derecha) recomendó el rechazo de esta iniciativa, pero la ministra de Justicia y Policía tiene una visión distinta y denunció que este problema es “totalmente real”. “Cuando uno crece en un país que no ofrece ninguna perspectiva de vida, el exilio es a veces la única alternativa. Y en este sentido, la actuación de las empresas suizas tienen mucho que ver con la existencia de la migración”, resumió Sommaruga.

"Construyendo el mañana"

En las dos décadas de vida que tiene, Ethos ha cosechado una larga lista de éxitos, como coadyuvar a la toma de conciencia de los dueños del capital. Dominique Biedermann afirma que con el paso del tiempo “los inversores se han vuelto mucho más conscientes de la importancia que tienen los temas medioambientales, sociales y de gobernanza”. Al menos en el caso de los grandes inversores institucionales. “Y ahora veremos cuántos inversores privados se unen a Ethos en esta nueva etapa en la que la fundación también estará abierta para ellos”, dijo.

Como parte de la conmemoración de su aniversario y en la víspera de la llegada de inversores privados, la fundación ha publicado un folleto que condensa los ocho principios que guían sus acciones. Esencialmente, adherirse a Ethos es comprometerse a ser un inversor independiente, profesional y transparente; es aceptar que serán excluidas de las carteras de inversiones todas las empresas cuyos productos, o acciones, sean incompatibles con los valores fijados por Ethos; y también implica evaluar a las empresas por sus políticas medioambientales, sociales y de rendición de cuentas, con especial énfasis en la lucha contra el cambio climático.

Pero eso no es todo, los miembros de Ethos también asumen el compromiso de ejercer regularmente sus derechos de voto accionario; de participar en las asambleas generales, hacer preguntas e interactuar con los directivos; y la responsabilidad de presentar propuestas trabajadas conjuntamente con otros accionistas. Y si acaso el diálogo entre las firmas y los inversores se bloqueara, Ethos recomienda abiertamente acudir al sistema de justicia.

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Traducción del francés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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