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20 años después del ‘no’ Suiza-UE, viejos novios que no quieren casarse

(Keystone)

El 6 de diciembre de 1992, el 50,3% de los suizos rechazaban el ingreso del país en el Espacio Económico Europeo (EEE). Si hoy volvieran a votar, el ‘no’ sería incluso más rotundo. ¿A qué se debe ese desamor con Europa? Tres expertos opinan.

La participación alcanzó el 78,7%. Un récord histórico en un país donde los ciudadanos están llamados a las urnas cuatro veces al año – aunque rara vez acuden más de la mitad.

El Gobierno decidió someter el acuerdo EEE a un referéndum nacional con el fin de obtener el aval de una amplia mayoría. La participación fue elevada, pero no consiguió el resultado esperado.

Aquel 6 de diciembre se convirtió en el famoso domingo negro del entonces ministro de Economía, Jean-Pascal Delamuraz, un europeísta convencido que vio cómo se esfumaba el sueño de gran parte de la clase política por una diferencia mínima de 20.000 votos. Y la derrota de Delamuraz fue incluso más amarga, porque el 70% de la región francófona del país votó a favor del EEE.

Dos décadas después, tres expertos consultados por swissinfo.ch consideran que si hoy se volviera a votar sobre el EEE, el resultado sería un no incluso más rotundo. La encuesta que realizó hace unos días el instituto gfs.bern por encargo del ente público SRG SSR mostró una vez más el euroescepticismo que reina entre los Alpes y la cordillera del Jura.

Europa pierde atractivo

No es que hayan cambiado los tiempos. Con la crisis de la deuda, la depreciación del euro, los países meridionales al borde de la quiebra, los planes de austeridad y las legiones de parados, la Unión Europea de 2012 tiene poco poder de seducción sobre esa isla de prosperidad en medio de la tormenta que es Suiza. En 1992, en cambio…

“Reinaba en Europa un clima dinámico, de despegue, con buenas perspectivas”, recuerdan Laurent Goetschel, profesor del Instituto Europeo de Basilea, y Christoph Wicki, director del Europa Forum, plataforma que organiza en Lucerna reuniones entre personalidades europeas responsables de política, economía, ciencia y cultura.

En ese clima de optimismo, el Gobierno suizo explicaba en su folleto de recomendaciones para la votación del 6 de diciembre que “no había otra opción realista”, salvo la del EEE:

“Si rechazamos este acuerdo, en el futuro nos será mucho más difícil negociar tratados bilaterales como hasta ahora, porque nos veremos solos frente a 18 países”, escribía el Ejecutivo. Y en caso de una negativa, auguraba un porvenir sombrío para la economía helvética.

En los hechos, ese rechazo “coincidió con el periodo más largo de estagnación económica en la segunda mitad del siglo XX”, señala el Diccionario Histórico de Suiza. “En los años 1990, el PIB real de Suiza crecía entre un 1% y 2% anual menos que el de otros países de Europa Occidental, el desempleo aumentaba, las finanzas públicas se deterioraban y las inversiones caían”.

Desde entonces la tendencia se ha invertido. Berna y Bruselas han aprobado dos paquetes de acuerdos bilaterales que cubren prácticamente todos los sectores importantes de intercambio. Y el balance es positivo, según declaró la Secretaría de Estado de Economía (Seco) en noviembre de 2008. “La libre circulación de personas sola contribuyó a aumentar al menos un 1% y de forma sostenida el PIB”, según Seco.

La apuesta por la vía bilateral

“Hasta ahora, las relaciones bilaterales han permitido reglamentar las cuestiones más importantes, y esta solución le viene de perlas a Suiza”, confirma Christoph Wicki. “Suiza es un poco como una persona que decide compartir su vida con la misma pareja, pero sin contraer matrimonio”, agrega Laurent Goetschel.

“La buena situación económica, social y política del país respecto al resto de Europa no hace sino reforzar el reflejo suizo de mantenerse al margen”, anota, por su parte, René Schwok, autor de Suiza-UE: la adhesión imposible y, más recientemente, de Política Exterior de Suiza después de la Guerra Fría. El profesor del Instituto Europeo de Ginebra recuerda que “cuanto más Suiza se acerca a la UE mediante acuerdos bilaterales, más lejana parece la perspectiva de una adhesión”.

La amenaza de la adhesión fue en 1992 el argumento clave de los adversarios del EEE que veían en él la antesala ineludible para formar parte del club de Bruselas.

Hoy, nadie afirmaría tal cosa, sostienen los tres expertos. “Vemos que Noruega, por ejemplo, lleva perfectamente el ser miembro del Espacio Económico Europeo sin plantearse una adhesión a la UE. De la misma manera que el Principado de Liechtenstein”, afirma Christoph Wicki.

“Además, si el Gobierno volviera a sacar del cajón el asunto del EEE, se cuidaría mucho de decir que se trata de un paso hacia un acercamiento general hacia la UE”, agrega Laurent Goetschel. “Al contrario, diría que es la manera más segura de preservar la vía bilateral”.

No hay callejón sin salida

Ninguno de los tres expertos estima probable que Suiza vuelva a votar sobre el EEE, pese a las recientes declaraciones en ese sentido del ex secretario de Estado, Franz Blankart, que encabezó la delegación helvética que negoció el tratado.

“En lo que se refiere a la Comisión Europea, jamás ha solicitado a Suiza que ingrese en el EEE”, precisa René Schwok. “Y por parte suiza, no es un objetivo del Gobierno. De todos modos, desde el punto de vista político es una perspectiva impensable. La UDC de Blocher [tribuno de la UDC, la derecha conservadora que en veinte años se ha convertido en el partido más votado del país] ha construido su legitimidad en torno al rechazo del EEE”.

Queda entonces solo la vía bilateral. “Desde hace diez años, escuchamos regularmente que nos va a llevar a un callejón sin salida”, agrega Christoph Wicki. “Y, sin embargo, aún quedan cuestiones bilaterales por reglamentar y existen soluciones, aunque no nos garantizarán grandes avances como al principio”.

René Schwok y Laurent Goetschel coinciden con este análisis, aunque solo sea por el hecho –como recalca Goetschel– “de que Bruselas también tiene intereses que defender frente a Suiza”.

Fiel a la vía bilateral

La negociación de acuerdos bilaterales con la Unión Europea (UE) sigue siendo la opción prioritaria para el Gobierno suizo. “La vía bilateral es el camino que contribuye a la unidad del país”, declaró el jefe de la diplomacia helvética, Didier Burkhalter, ante la prensa en Berna.

La adopción de la legislación comunitaria, que exige la UE, se ha rechazado “casi por unanimidad” durante el proceso de consulta, según Burkhalter. Un ingreso en el Espacio Económico Europea (EEE) significaría que Suiza tendría que adoptar el conjunto de la legislación comunitaria, sin tener derecho de intervención.

“No veo ninguna posibilidad de cambiar el camino que hemos emprendido”, puntualizó Burkhalter.

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La Europa de los Treinta

EEE (Espacio Económico Europeo). se denomina la unión económica que aglutina a 30 países europeos: los 27 miembros de la Unión Europea (UE), así como Noruega, Islandia y el Principado de Liechtenstein, que son miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).

Cuatro libertades. El acuerdo asegura la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas. La legislación de la UE se extiende a los tres miembros de la EFTA que, a cambio, disponen de un derecho de consulta cuando se preparan directivas europeas.

1992. Es el año de la firma del acuerdo entre la Comunidad Europea (así se llamaba entonces y contaba con 12 miembros) y la EFTA, que en esa fecha tenía siete miembros: Finlandia, Suecia, Austria, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Los tres primeros se han adherido a la UE.

6 de diciembre de 1992. Al término de una apasionante campaña, cerca del 80% de los electores suizos acuden a las urnas (una cifra  récord). Rechazan por un estrecho margen de votos el ingreso en el EEE, como recomendaba la mayoría de la clase política, los círculos económicos y los sindicatos: el 50,3% de votos y 18 (de 26) cantones y semicantones en contra. Se abre una brecha entre la Suiza francófona, ampliamente favorable al EEE (más del 70% de partidarios), y la Suiza de habla alemana y el Tesino (cerca del 4% de partidarios).

13 de diciembre de 1992. Los ciudadanos de Liechtenstein aceptan el ingreso en el EEE por 55,8% votos. Como el Principado forma una unión monetaria y aduanera con Suiza, hubo que volver a examinar el texto del tratado debido a esta situación contradictoria.

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Acuerdos bilaterales

Paquete I, 1999. Siete acuerdos, principalmente de liberalización y apertura de mercados: Libre circulación de personas, obstáculos técnicos al comercio, mercados públicos, agricultura, investigación, transporte aéreo, transporte terrestre.

Paquete II,2004. Nueve acuerdos que estrechan la cooperación en materia económica y la amplían a otros ámbitos: Schengen/Dublín, fiscalidad del ahorro, productos agrícolas transformados, MEDIA, medio ambiente, estadística, lucha contra el fraude, pensiones, educación, formación profesional, juventud.

¿Paquete III? Están en un punto muerto. El 26 de septiembre de 2012, la Comisión Europea adoptó un informe que rechaza las propuestas formuladas por Suiza a mediados de junio para reanudar las negociaciones. No obstante, son los 27 Estados miembros de la UE quienes tienen la última palabra. Deben pronunciarse sobre el futuro de las relaciones con Suiza el 10 de diciembre.

Fin del recuadro


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch


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