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El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, abandona su hotel en Viena, donde participa en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, rumbo a la Catedral de San Esteban, el 12 de julio de 2015

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Las grandes potencias e Irán intentan cerrar este lunes, antes de que expire un enésimo plazo, un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, al cabo de 16 días de duras negociaciones en Viena, comparadas por Teherán con la ascensión a una montaña.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, apenas se levantan de la mesa de negociaciones desde finales de junio.

Todas las partes coinciden en que pasito a pasito se han realizado importantes avances. "Hemos recorrido un largo camino. Debemos coronar una cima que tenemos muy cerca. Estamos tan cerca que si lo miramos desde abajo, tenemos la impresión de que ya hemos llegado, pero si estamos arriba, vemos que aún quedan algunos pasos por dar", confió el presidente iraní, Hasan Rohani, desde Teherán.

Sonriente desde el balcón del palacio Coburg, donde tienen lugar las negociaciones, el responsable de la diplomacia iraní confirmó que "quedaba trabajo" por hacer este lunes.

Persisten escollos "importantes" en la negociación, según una fuente iraní, mientras una alemana confirmó que se está "muy cerca de la meta", aunque "todavía puede fracasar todo", advirtió.

Kerry y Zarif, el ministro francés Laurent Fabius, el ruso Serguei Lavrov y el británico Philip Hammond deben reunirse este lunes en Viena para continuar sus conversaciones. La agencia oficial china Xinhua indicó este lunes que el ministro de Exteriores, Wang Yi, llegó a Viena el domingo.

El grupo 5+1 (los Estados miembros del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia- y Alemania) intenta cerrar con Irán un acuerdo en un tema que lastra las relaciones internacionales desde hace más de 12 años. El objetivo es garantizar el carácter civil y pacífico del programa nuclear de Teherán, a cambio de un alivio de las duras sanciones internacionales que padece el país desde 2006.

Iniciadas en septiembre de 2013, las negociaciones entraron en su fase final el 27 de junio con el objetivo inicial de sellar un acuerdo en tres días, pero el plazo del 30 de junio ha sido postergado tres veces, la última hasta el lunes 13 de julio.

- "Decisiones de verdad" -

Cuando arranca el 17º día de las conversaciones, esta ronda de negociaciones internacionales es una de las más largas, a nivel ministerial y en un solo lugar, después del que condujo a los acuerdos de Dayton (EEUU) que puso punto final a la guerra de Bosnia Herzegovina en 1995.

Los negociadores dan los últimos toques a un texto voluminoso -un centenar de páginas- y complejo. Según el responsable del programa nuclear iraní, Ali Akbar Salehi, las negociaciones técnicas están "terminadas de hecho". Queda el capítulo más delicado: las últimas decisiones políticas. "Llegamos a decisiones de verdad", estimó el domingo John Kerry, que evocó un "pequeño número de puntos" pendientes.

Su homólogo francés, Laurent Fabius, que decidió anular un desplazamiento a África previsto este lunes para seguir en la mesa de negociaciones, también dijo que "cree" que las negociaciones han entrado en "su última fase".

En abril, los negociadores se pusieron de acuerdo en Lausana (Suiza) sobre las grandes líneas de un texto, que incluía la disminución del número de centrifugadoras y de las reservas de uranio enriquecido de Teherán, lo que imposibilita en la práctica la fabricación rápida de una bomba atómica.

Entre los puntos de desacuerdo se encuentra el levantamiento de las restricciones sobre las armas, que Teherán, apoyado por Moscú, exige que sea inmediato. Los occidentales consideran delicada esta demanda por la implicación iraní en varios conflictos, sobre todo en Siria, Irak o Yemen.

Otro punto de desacuerdo: el ritmo de la suspensión de las sanciones. Los iraníes quieren un compromiso inmediato de sus interlocutores, pero estos contemplan un levantamiento gradual y la posibilidad de dar marcha atrás en caso de violación del acuerdo.

El grupo 5+1 exige también que se dé acceso a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) "en caso necesario", punto rechazado por algunos dirigentes iraníes.

Finalmente, los dos bandos negociadores difieren sobre la duración del acuerdo.

Si se logra un acuerdo en Viena, las relaciones de la República Islámica con la comunidad internacional podrían comenzar a normalizarse, una situación a la que se resisten las potencias sunitas de Oriente Medio y también Israel, cuyo primer ministro, Benjamin Netanayahu, reiteró el domingo su oposición a las negociaciones.

Un eventual acuerdo será "muy difícil" de vender también al Congreso de EEUU, predijo el domingo el senador Mitch McConnel, líder de la mayoría republicana, que controla la cámara.

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