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Adquisición polémica


¿Cazas Gripen para la policía aérea suiza?




 (Keystone)
(Keystone)

El reciente desvío de un avión etíope a Ginebra ha puesto de manifiesto las carencias de la fuerza aérea suiza. Este episodio poco glorioso ocurrió en plena campaña para la votación del 18 de mayo sobre la compra del caza sueco Saab Gripen.

En la noche del 16 de febrero, un avión de las líneas aéreas etíopes con destino a Roma cambia en pleno vuelo de rumbo y se desvía a Suiza. Primero, el aparato es escoltado por Eurofighter italianos, y luego por Mirage 2000 franceses, que lo acompañan hasta que aterriza en el aeropuerto de Ginebra. La fuerza aérea suiza brilla por su ausencia. La razón: los cazas helvéticos no vuelan fuera de los horarios de oficina…

Este incidente, que afortunadamente acabó sin desgracias, suscitó sarcasmos incluso fuera de las fronteras helvéticas. Pero el episodio no causó gracia a todo el mundo, y aún menos al presidente de la Sociedad Suiza de Oficiales (SO), Denis Froidevaux. “Esta situación en Ginebra hubiera podido acabar mal. Confío en que los responsables políticos abran los ojos”, declaró a la radio suiza.

¿Y los F/A-18?

Ante la prensa, el ministro de Defensa explicó que la incapacidad de intervención de la fuerza aérea las 24 horas del día se debe a una falta de recursos. Ueli Maurer recordó, asimismo, la decisión que adoptó en 2010 el Parlamento de destinar más presupuesto para que la aviación militar pueda ser operativa en cualquier momento. La protección aérea será previsiblemente permanente de aquí al año 2020, el plazo que se requiere para reclutar y formar a nuevos pilotos.

Pero no bastará con aumentar el personal y los recursos económicos. Ueli Maurer aprovechó la ocasión para recalcar que la compra prevista de 22 nuevos cazas de combate Saab Gripen es imprescindible para “mejorar de forma duradera la capacidad de intervención de las Fuerzas Aéreas”. Entre otras cosas, porque los 54 Tiger F-5 del Ejército del Aire han llegado al fin de su vida útil y se retirarán de circulación previsiblemente en 2016.

No obstante, Suiza dispone aún de una flota de 32 F/A-18 en perfecto estado. Un número que los detractores de la compra de nuevos cazas estiman suficiente para proteger el espacio aéreo, la única misión de la aviación militar. Pues el riesgo de que Suiza se vea obligada a intervenir en el extranjero o sea agredida por aparatos militares enemigos es bastante reducido.

“Con los F/A-18, el ejército dispone de un número de aviones superior al que tienen los países vecinos de tamaño similar. Recientemente, el ejército los modernizó con las últimas tecnologías por varios cientos de millones de francos. No se necesitan cazas de combate adicionales para un espacio aéreo que está bien protegido”, afirman en su página web los miembros de la izquierda que se oponen a la compra del Gripen.

¿El Gripen es indispensable o innecesario? Según Alexandre Vautravers, redactor jefe de la Revue militaire suisse (Revista militar suiza) y profesor de la Webster University de Ginebra, hay que relativizar el número de F/A-18.

“Ciertamente, tenemos recursos que parecen importantes en el papel”, señala a swissinfo.ch. “Pero el aspecto crucial para las Fuerzas Aéreas es la duración en el tiempo. Si se aumenta la capacidad de intervención, es decir, disponer de aviones listos para despegar, se necesita capital para el mantenimiento adecuado de los aparatos. Después de calcular y recalcular los costes, la conclusión es que no podemos asegurar misiones las 24 horas del día durante más de tres semanas.”

Un todoterreno más que un Ferrari

Además del número de aviones, también genera polémica el tipo de aparatos. Ni siquiera los partidarios de la adquisición de los nuevos cazas apoyan unánimemente la elección del Saab Gripen. Muchos hubieran preferido el Rafael o el Eurofighter, de fabricación francesa y europea, respectivamente, que ofrecen mejores prestaciones.

La mayoría del Parlamento, sin embargo, aceptó la decisión del Gobierno de comprar el Gripen, sobre todo por su precio menos elevado.

Una opinión que comparten los expertos en defensa. “El Gripen es perfecto para la policía aérea, cuya misión es extremadamente simple desde el punto de vista técnicos. El único aspecto indispensable es la velocidad. Y tanto el Gripen como el Rafaele o el Eurofighter cumplen plenamente este requisito", afirma Jean-Dominique Merchet, periodista francés especializado en temas militares.

“El Gripen supera las necesidades específicas de la vigilancia aérea”, afirma Alexander Vautravers. “El caza sueco nos permite incluso anticiparnos a las necesidades de los próximos 30 a 40 años. Hoy, lo que prima es la precisión del armamento y la calidad de las contramedidas electrónicas. Por tanto, un avión más modesto como el Gripen se puede mantener al último nivel tecnológico para garantizar sus prestaciones”.

Entre rutina y emergencia

La misión de la fuerza aérea comprende dos tipos de intervención.

Las live missions (misiones en vivo) son misiones de rutina. Se trata simplemente de controlar a los aviones de Estados extranjeros que atraviesan Suiza en una misión diplomática. No se controlan, en cambio, los aviones de línea, salvo en caso de un problema particular.

Las hot missions son intervenciones de emergencia. Consisten en vigilar a los aviones con los que la estación de control en tierra no consigue establecer contacto por radio o aparatos que entran en un espacio prohibido o no vuelan a la altitud correcta.

Las Fuerzas Aéreas Suizas realizaron 10 hot missions y 207 live missions en 2012, frente a 14 y 350, respectivamente, el año precedente.

Obligación de defender su territorio

El desvió de Ginebra ha evidenciado que la colaboración internacional en materia de protección aérea funciona bien. Los acuerdos que Suiza ha concluido con sus vecinos autorizan a las fuerzas aéreas de estos países a proseguir una operación en el espacio aéreo helvético. Con base en este convenio, el Ejército del Aire francés pudo escoltar al Boeing etíope hasta su aterrizaje en Ginebra.

También hay colaboración para asegurar la protección durante grandes eventos internacionales como el Foro Económico Mundial en Davos. Pero cuando realizan una intervención, los cazas extranjeros se limitan a escoltar; está descartado que puedan abatir un avión que entra sin permiso en el espacio aéreo helvético.

¿Por qué no confiar entonces la misión de la policía aérea a los países vecinos? “Efectivamente, Suiza podría hacerlo. Tendría que pagar por ello, pero técnicamente es perfectamente factible. De hecho, existen casos en Europa. Por ejemplo, Italia asegura esa misión para Eslovenia y la OTAN para los países bálticos”, precisa Jean-Dominique Merchet.

“Seis países de la Unión Europea (UE) delegan la vigilancia de su espacio aéreo. Se lo pueden permitir y así lo han negociado con sus socios", agrega Alexandre Vautravers. Pero Suiza no forma parte ni de la UE ni de la OTAN y, según el derecho internacional, tiene la obligación de defender su territorio. Además, si contratara los servicios de un Estado vecino, careceríamos de medios de control sobre el instrumento y su utilización. Dudo que esta opción consiga reunir algún día una mayoría política a favor”.

Veinte años después

La campaña sobre la adquisición de 22 cazas de combate Gripen se produce casi dos décadas después de la que precedió la votación sobre la compra de 34 F/A 18.

En mayo de 1993, el debate político culminó con dos manifestaciones importantes fuera del Parlamento. En el espacio de ocho días, los opositores de izquierda y los partidarios de la compra organizaron manifestaciones que congregaron a más de 20.000 personas.

El 6 de junio de 1993, los suizos se pronunciaron a favor de los F/A 18 (con 57,2%). La votación tuvo lugar cuatro años después de que Suiza votara la abolición del ejército, como planteaba la iniciativa del Grupo para una Suiza sin Ejército. Para sorpresa de todos, la propuesta obtuvo casi el 36% de los sufragios.

En esta ocasión, los partidarios y detractores del Gripen no prevén organizar concentraciones masivas. La adquisición de cazas de combate “no es, desde hace tiempo, una cuestión de principio, sino una cuestión de cómo costearla”, sostiene la diputada socialista Evi Allemann, experta en temas de defensa que se opone al Gripen.


Traducción y adaptación del francés: Belén Couceiro, swissinfo.ch



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