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El aspirante republicano Donald Trump, en un acto en Nueva York el 19 de abril de 2016

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El millonario Donald Trump, favorito prácticamente excluyente para conseguir la nominación del Partido Republicano a las elecciones presidenciales de noviembre, prometió este martes que llegará a la Casa Blanca con una victoria "a lo grande", tras el abandono de su contrincante Ted Cruz.

"Ganaremos en noviembre, y ganaremos a lo grande, y pondremos primero a Estados Unidos", dijo Trump a los electores después de vencer las primarias en Indiana, resultado que motivó la salida de escena de su principal adversario en el partido, el senador ultraconservador Ted Cruz.

"Ha sido una jornada increíble. No me esperaba esto. Ahora quiero traer unidad al Partido Republicano. Tenemos que hacerlo", dijo Trump.

En su discurso, Trump tuvo palabras de reconocimiento a Cruz por su gesto de dar un paso a un lado y admitir que los electores conservadores prefirieron a otro candidato.

Sin embargo, Trump ignoró por completo al restante aspirante de los republicanos en carrera, el moderado John Kasich, gobernador de Ohio, quien a pesar de no tener la más mínima posibilidad de victoria insiste en mantener su campaña.

Trump también mandó un claro mensaje al presidente del Partido Republicano, Reince Priebus, quien publicó en la red Twitter un llamado a los electores a cerrar filas.

Priebus, dijo Trump, "tenía 17 egos, e imagino que ahora se ha quedado con apenas uno", en una referencia a los 17 aspirantes que los republicanos tenían al inicio de la campaña.

"Donald Trump será probablemente el nominado, todos debemos unirnos y concentrarnos en derrotar a Hillary Clinton", publicó Priebus en la red Twitter, poco después de que Cruz anunciara el fin de su campaña.

Ni Trump ni Cruz eran los nombres favoritos de la dirección del partido al inicio de la campaña, pero nombres como Jeb Bush y Marco Rubio fueron quedando por el camino, y ahora el gran partido conservador no tendrá otra opción que cerrar filas detrás del millonario.

Cruz había sido el cerebro y el brazo ejecutor de una intensa campaña para bloquear el camino de Trump a la nominación anticipada para forzar una negociación, con varias rondas de votación, en la convención partidaria, prevista para julio en Cleveland.

Sin embargo, la estrategia se desplomó en Indiana y Cruz se resignó a su suerte.

"Hoy lo dejamos todo en Indiana. Dimos todo lo que teníamos, pero los electores escogieron otro camino y por eso, con pesar aunque con optimismo en el futuro de la nación, suspendemos nuestra campaña", dijo Cruz en un acto público.

Detestado por la dirección del Partido Republicano, Cruz había logrado convertirse en la esperanza de los electores conservadores insatisfechos con el imparable ascenso de Trump.

En un gesto inusual, Cruz había llegado a presentar a su compañera de fórmula (la empresaria y también exaspirante a la presidencia Carly Fiorina) antes de la convención partidaria, para mostrar que estaba dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias.

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