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Un agente financiero de ETX Capital trabaja en el centro de Londres el 24 de junio de 2016, tras el anuncio del resultado del referéndum británico

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"¡Es un jodido desastre!" exclama David, un empleado de la City, el corazón financiero de Londres. David es británico, pero este viernes maldice a sus compatriotas que votaron por salir de la Unión Europea, provocando un seísmo financiero.

La libra esterlina cayó en Asia un 12% respecto al dólar y un 8% ante el euro, tras las primeras informaciones sobre una victoria del 'brexit'.

Rápidamente el pánico se propagó por todas las plazas europeas. Londres cayó un 7,5% en la apertura; Fráncfort, un 10%; París, un 8%. Los valores bancarios británicos retrocedían un 30% y en Madrid el Banco Santander cedía un 24%.

Los responsables de la Bolsa de Londres habían advertido antes del referéndum de que Reino Unido podría lamentar la salida de la Unión Europea. A largo plazo, los bancos británicos corren el riesgo de perder parte de sus derechos de acceso al mercado financiero europeo.

La agencia calificadora Standard & Poor's advirtió de que la "incertidumbre" del periodo que se inicia podría costarle a Reino Unido la nota AAA de máxima solvencia financiera.

"Es un desastre absoluto. La mayoría de británicos no tenían idea de lo que estaban votando. Ahora todos los que tienen una casa, una pensión o que pensaban irse de vacaciones al extranjero son mucho más pobres", añade David, con el rostro sombrío.

Uno de los mayores bancos mundiales, HSBC, intentó tranquilizar a sus clientes y nadar con la corriente en una situación inesperada, cuya evolución nadie puede aprehender. Es "una nueva era para Reino Unido y las empresas británicas. Vamos a trabajar sin descanso en las próximas semanas y meses para ayudar a nuestros clientes a prepararse para este nuevo acontecimiento" explicó.

Durante semanas, los corredores de la City se prepararon para pasar una noche en vela, esperando el fin del escrutinio del referéndum, la cita electoral más importante de la historia reciente del país.

Pero los círculos financieros apostaban por una victoria de la permanencia en la UE. Este viernes, los empleados que iban a sus oficinas a primeras horas, o los que se mantuvieron en pie toda la noche a base de café, se mostraban anonadados.

"Es una muy muy mala noticia", explicaba Mike Thomson, un empleado de unos 50 años, con traje y corbata. "Todo esto va ser un gran lío, estoy muy preocupado. Y además Escocia podría obtener su independencia en los próximos dos años", añadió.

"¡Perdón, no tengo tiempo!", replicaba la mayoría, cuando se les pedía una opinión.

Wendy, una abogada, se paró de todas maneras al salir de un taxi para aventurar una pequeña predicción.

"Habrá algunos daños financieros contra los cuales la gente no está preparada. Los servicios financieros lideran la economía de Londres y la economía de Londres dirige la economía británica, así que, desgraciadamente, esto va a afectar a todos", dijo. Bruselas puede hacer "pagar el precio" de su secesión a los británicos, añadió.

El sentimiento era de vértigo. "Es extraordinario, traumático. Es una locura despertarse así. No sabemos lo que va a pasar en los próximos diez años", añade Philip, un empleado de un gabinete jurídico.

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