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Iraquíes observan los vehículos afectados por el ataque bomba suicida en un restaurante al sur de la ciudad iraquí de Nasiriyah, el 4 de abril de 2016

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Cuatro atentados suicidas en Bagdad y Basora y disparos de obuses cerca de la capital dejaron este lunes 17 muertos y al menos 64 heridos, informaron responsables sanitarios y de seguridad.

El ataque más sangriento fue en Basora, en el sur del país, donde un kamikaze se hizo estallar en una calle y mató a cinco personas. Otras cinco resultaron heridas.

El atentado no fue reivindicado pero el gobernador de Basora, Majid al Nasrawi, dijo a los periodistas que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) "tras el revés sufrido en el oeste, quería desplazar la batalla hacia el sur", de donde provienen una gran parte de las tropas yihadistas.

Los atentados con bomba son raros en el sur de Irak, región de mayoría chií y de difícil acceso para los grupos yihadistas suníes.

Otro kamikaze atacó un puesto de control conjunto de la policía y el ejército en el norte de Bagdad. Los otros dos atentados suicidas iban dirigidos contra las fuerzas paramilitares progubernamentales de Hashed al Shaabi en una calle de Mashahda, en el norte de la capital, y en un restaurante de la ciudad de Nasiriya.

Estos atentados, que dejaron diez muertos, tampoco fueron reivindicados de inmediato pero el EI ataca regularmente a los civiles y a las fuerzas de seguridad en Irak.

Por otra parte, disparos de obuses de mortero alcanzaron viviendas en Abu Ghraib, al oeste de Bagdad, causando la muerte a dos personas.

El grupo yihadista conquistó grandes extensiones de territorio en el norte y el oeste de Bagdad en 2014, pero las autoridades iraquíes han logrado recuperar terreno, sobre todo en la provincia occidental de Anbar. Ya que cuentan con el apoyo de una coalición militar internacional liderada por Estados Unidos.

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