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El logo de la Organización para la Agricultura y la Alimentación el 3 de junio de 2008 en Roma

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La organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) firmó este miércoles en Roma una alianza con un grupo de premios Nobel de la Paz para combatir el hambre como única vía para lograr la paz en el mundo.

"Sin seguridad alimentaria no hay paz en el mundo", resumió el costarricense Oscar Arias Sánchez, al lanzar la iniciativa desde la sede central de la FAO.

Además de Arias, Nobel en 1987 por su liderazgo en los esfuerzos pacificadores en Centroaméricala, la FAO invitó al acto al banquero bangladesí Muhammad Yunus, impulsor del microcrédito, a la yemení Tawakkul Karman, defensora de derechos humanos y a la activista de Irlanda del Norte, Betty Williams.

Los cuatro, que han sido galardonados con el Nobel de la Paz, han liderado esfuerzos extraordinarios en áreas muy diversas, como el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza, la cooperación internacional y la paz.

Al presentar la nueva alianza, el director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, pidió a esas destacadas personalidades que unan esfuerzos para que el hambre no provoque más conflictos.

"Hoy en día la comunidad internacional dedica la mayor parte de sus recursos a intervenciones humanitarias destinadas a salvar la vida de personas afectadas por las crisis prolongadas. Por desgracia no se destina lo suficiente a ayudar a estas personas - la mayoría de las cuales viven en zonas rurales- a salir y reconstruir sus medios de vida para ayudarles a evitar convertirse en refugiados, migrantes ilegales o mendigos en lugar de dedicarse a cuidar de sí mismos y de sus familias", lamentó el director de la agencia especializada de Naciones Unidas.

- Desarrollo agrícola para prevenir conflictos -

La FAO considera que el sector agrícola es clave para prevenir conflictos y construir la paz.

Entre 2004 y 2009 aproximadamente 55.000 personas murieron cada año como consecuencia directa de conflictos y terrorismo, mientras que unos 250.000 murieron sólo en Somalia entre 2010 y 2013 por hambrunas y sequías, según cifras de la FAO.

"La evidencia muestra que las intervenciones de seguridad alimentaria oportunas y sólidas permiten a los individuos y a las comunidades aumentar su resistencia a los conflictos y acelerar su recuperación de los mismos", recalcó da Silva.

Bajo el lema "sembrar seguridad alimentaria y cosechar paz", los galardonados ilustraron sus propias experiencias.

Para el expresidente de Costa Rica, la diplomacia es indispensable para luchar contra la violencia y considera que hay que reducir ante todo el gasto militar.

"Las fuerzas militares son el mayor contaminador del planeta" y es necesario un planeta sano para alimentar al mundo.

Tawakkul Karman, defensora yemení de derechos humanos que obtuvo el galardón en 2011 por su trabajo en la lucha no violenta por la seguridad de las mujeres, pidió "esfuerzos políticos, trabajar hombro a hombro, para lograr el cambio económico. Se necesita un cambio económico. Empecemos ya", clamó.

La activista irlandesa Betty Williams, fundadora de la Comunidad de Gente por la Paz para hacer campaña contra la violencia y la discordia entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte en la década de 1970, denunció por su parte la muerte de tantos niños por hambre en el mundo.

"35.000 niños murieron de hambre el 11 de septiembre del 2001 y nadie habló de ello", recordó.

Enrique Yeves, director de comunicación de la FAO, mencionó en un artículo los trabajos que la organización con el gobierno de Colombia impulsa para mejorar la seguridad alimentaria y el desarrollo rural como contribución a los esfuerzos de paz para ese país.

"El hambre, en el centro de una multitud de conflictos, debe ser considerada una cuestión de seguridad mundial", concluyó.

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