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Una mujer prueba el nuevo iPhone 7 en Shanghái el 16 de septiembre de 2016

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El lanzamiento este viernes del nuevo iPhone 7 es crucial para Apple para conquistar China, un mercado donde ni el gigante estadounidense ni su rival surcoreano Samsung logran imponerse a sus competidores locales.

En el primer semestre del año, Apple y Samsung fueron respectivamente relegadas al cuarto y quinto lugar de ventas en China, según la consultora Canalys, por detrás de tres marcas chinas: Huawei (16% del mercado), Vivo y Oppo.

Apple se enfrenta a "muchos desafíos y presiones" en China frente a los productores locales, que están desarrollando "teléfonos de gama media y alta", explica Jessie Ding, una analista en Canalys China.

El nuevo iPhone 7, con mejores capacidades en foto y video y mayor resistencia al agua pero sin entrada para conectar auriculares, "no tiene muchas innovaciones". según Ding, que asegura que la cámara dual ya estaba hace seis meses en los teléfonos Huawei.

En sus últimos resultados trimestrales, Apple anunció que China ha caído del segundo al tercer lugar de ventas en el periodo abril-junio. Por su parte la consultora IDC calcula que las ventas de iPhone en el país cayeron un 32% interanual en ese periodo.

Por su parte Samsung sufre las consecuencias de los problemas de batería –que en algunos casos ha llegado a explotar— de su nuevo modelo, el Galaxy Note 7, y ha tenido que llamar a revisión 2,5 millones de aparatos.

"La fidelidad a una marca no es tan fuerte en China como en otros países", explica Neil Mawston, de Strategy Analytics,

"Es un mercado muy concurrido, fragmentado y con una competencia feroz, donde los rivales compiten entre ellos en precio y diseño. No es un mercado en el que puedas permitirte vacilar", explica, apuntando a la mala gestión de Samsung del problema de las baterías.

"En los últimos tres o cuatro años, las marcas chinas van viento en popa, gracias al orgullo nacional por el 'made in China'", asegura.

- Márketing agresivo -

La gran ventaja de los fabricantes chinos sigue siendo e precio, como en el caso del Huawei P9, un teléfono con características similares al iPhone 7 pero que cuesta la mitad de precio.

Aunque no existen cifras oficiales de ventas de teléfonos en China, se sabe que Oppo, una marca desconocida en occidente, ha tenido una trayectoria meteórica desde que se lanzó en 2011.

En junio se convirtió en líder, con un 23% del mercado chino, según Counterpoint Research, gracias a una estrategia centrada en aparatos baratos para los jóvenes y disponibles en tiendas físicas.

Vivo, que forma parte de BKK Electronics, la misma compañía propietaria de Oppo, también apuesta por el márketing y una amplia red de distribución que llega hasta las ciudades más pequeñas y más pobres de China.

Apple por su parte mantiene su imagen de producto de lujo y "la fidelidad de sus usuarios" en China, explica Fu Liang, una analista con sede en Pekín.

La compañía de Cupertino (California) ha tenido problemas con las autoridades a pesar de las visitas a China de Tim Cook, consejero delegado de Apple, la última en agosto, cuando prometió abrir un gran centro de investigación y desarrollo en el país.

A principios de este año Apple lanzó sus servicios iTunes Movies y iBooks pero fueron bloqueados por el gobierno, dificultades similares a las que tiene Samsung en el país.

En China "hay serios desafíos en la distribución, que se suman a la preferencia de los consumidores por las marcas chinas y al software en chino, que conecta mejor con las redes sociales" del país, indica Neil Mawston.

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