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Unas azafatas promocionan el modelo TwinAir Turbo del fabricante italiano Fiat el 30 de septiembre de 2010 en el Salón del Automóvil de París

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En el Salón del Automóvil de París, algunos fabricantes siguen usando azafatas vestidas de forma provocativa con el objetivo de atraer clientes, para desesperación de las feministas mientras que otros, por el contrario, han alargado faldas y apostado por pantalones y zapatillas deportivas.

"¡La azafata florero ya no existe!", asegura Carole François, responsable de clientela en la agencia Pénélope, que contrató a casi 300 azafatas para esta feria.

Es cierto que hay todavía algunos constructores que siguen pidiendo chicas de "1 metro 80 con talla 36, es decir, lo imposible", pero según ella, "no se ve tanta carne" en los estands.

Su explicación: "Los fabricantes saben que las fotos van a circular en las redes sociales".

En los pabellones, varios fabricantes han impuesto pantalón y zapato plano. Los vestidos, a menudo holgados, tampoco dejan ver generalmente mucho más arriba de la rodilla.

"Sigue siendo machista. Los peores son los italianos", acusa sin embargo otra gran agencia parisiense que contrató a 400 azafatas para esta gran cita automovilística.

Para la asociación Les chiennes de garde (Las perras guardianas), la "sexualización del automóvil, asociada con el poder masculino, es insoportable".

"¡Da a la impresión que la chica viene con el coche por el mismo precio! Cuando los constructores nos hacer creen que lo necesitan para el comercio, se burlan de nosotros", se indigna Florence Montreynaud, fundadora del movimiento.

Los profesionales del sector dicen haber visto una evolución desde hace "unos tres años" e insisten en la "formación de entre uno y tres días" que siguen las jóvenes contratadas.

"Somos como agentes de ventas", "no mujeres florero", opina Mathilde, de 21 años, que fue formada para ejercer este "trabajo de subsistencia" en el estand blanco de Volkswagen.

Vestida con camisa azul celeste, vaquero oscuro y zapatillas blancas, y muy maquillada, esta joven estudiante vive su segunda experiencia en una feria automovilística.

La primera -con otra marca- le enseñó a "recibir e informar al cliente", pero también a esperar comentarios salaces de algunos "clientes más mayores".

- Hacia una mayor paridad -

"Una vez, uno me preguntó: ¿Te pones tan caliente como el motor?". "Otra vez fue '¿puede usted subirse a cualquier chasis?'", recuerda.

Tratar de obtener declaraciones de azafatas no es sencillo, pues la conversación es rápidamente interrumpida por ejecutivos deseosos de saber sobre qué versa.

En el mundo del automóvil, más aún que en otros, es difícil deshacerse de esos estereotipos, como señala un informe de la delegación del Senado para los derechos de las mujeres publicado esta semana para "llamar la atención de los diferentes actores".

Sus recomendaciones: "salir del registro machista" en la publicidad, elegir "una indumentaria que no reduzca a la mujer a un objeto promocional" y contratar "paritariamente" azafatos y azafatas para las ferias, y la diversidad en el día a día en el sector.

En el estand de Citröen -la única marca francesa dirigida por una mujer, la británica Linda Jackson- hay paridad, con tantos chicos como chicas en la recepción.

"Creo que es simplemente justo", dice el joven Riwan, de 19 años, con pantalón rojo y chaqueta beige.

Para la fundadora de Las chiennes de garde, "es una buena señal que una marca evolucione hacia un enfoque igualitario".

- 'Mentalidad arcaica' -

Pero, según ella, "la mentalidad igualitaria convive con la mentalidad arcaica de los años 1950, con los conjuntos provocativos". En particular, porque "la noción de azafata es difusa", estima.

Raphaëlle Rémy-Leleu, que milita en la asociación Osez le féminisme (Ose el feminismo), señala "prácticas típicas a la vez de una hipersexualización de los cuerpos de las mujeres y de su mercantilismo".

Un ejemplo, en el escenario giratorio del surcoreano Ssangyong: encaramadas sobre unos tacones de 12 centímetros, dos azafatas -una rubia y una morena- con un minivestido ceñido, abierto por la espalda, se hacen un selfi con tres hombres... sin ningún coche en la imagen.

Estas dos azafatas no llevan ninguna tableta para recibir a los clientes, contrariamente a otros estands. Su papel consiste en "desvelar" el nuevo modelo Liv2 y "ser un escaparate para atraer a la clientela", como explica la rubia Irina.

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AFP