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Civiles y policías estadounidenses en el centro de Dallas, donde cinco agentes murieron durante un tiroteo, el 7 de julio de 2016

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El caos, el sonido de los disparos y la gente que buscaba un lugar seguro en el corazón de Dallas durante el tiroteo entre policías y francotiradores parecía durar por siempre.

El ataque de francotiradores comenzó el jueves de noche cuando gente de todas las razas y edades marchaban pacíficamente en protesta por las dos muertes de negros a manos de la policía en Minnesota y Luisiana.

En cuestión de segundos, civiles y policías se cubrían detrás de carros y se arrimaban buscando protección en edificios en medio del fragor de las ráfagas de disparos.

"No vi a nadie más ser baleado, solo a los policías. Vi a los policías ser baleados, aquí a plena vista", dijo Cortney Washington a la cadena NBC.

"Mientras corría, siguieron disparando", agregó Washington. "No sabíamos de dónde venían" los disparos.

El tiroteo era ensordecedor, porque los disparos hacían eco en edificios de oficinas en el centro de la gran ciudad texana, tristemente célebre por ser el lugar del asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963.

"Alguien está armado hasta los dientes", se le escuchó decir a un hombre en medio del ruido del tiroteo, en un video aficionado publicado en línea. "Esta es una persona con gran armamento", señalaba.

La persona no identificada habló mientras la cámara enfocaba la intersección de dos calles y un estacionamiento del centro. Un carro de policía pasaba con su sirena retumbando.

Cuando todo ello acabó, cinco oficiales habían muerto y siete estaban heridos, además de dos civiles.

Un sospechoso, que se escondió en un estacionamiento en El Centro College, murió por un artefacto explosivo manejado por un robot de la policía tras negociaciones que duraron horas.

En esas negociaciones, el sospechoso dijo que estaba molesto por las muertes de negros a manos de policías y que quería matar blancos, en particular policías blancos, según afirmó la policía.

- 'Petrificado' -

Más temprano, mientras la noche caía y el cielo se tornaba azul oscuro, iluminado por las luces rojas de los carros de policía, la tormenta de disparos se hizo eterna.

Otro video publicado en línea muestra a otro hombre armado (la policía no ha dicho cuántos sospechosos hay de éste ataque) sale detrás de un edificio, se acerca sigilosamente a un policía y le dispara en la espalda. El agente cae al suelo.

El testigo Patrick Cooper grabó desde El Centro College a un hombre que portaba un arma, que describió como un arma larga, cuando entró al edificio y subió las escaleras. Cooper se refugió en un baño. De nuevo, el ruido de los tiros fue muy fuerte.

"Estaba petrificado. No sabía qué hacer", dijo Cooper a la cadena CNN este viernes.

"Los disparos sonaban alrededor mío, y yo pensaba que eran petardos u otra cosa. Cuando vengo afuera para mirar, veo a un sospechoso, alguien solo corriendo, viniendo hacia donde estoy y subiendo las escaleras", comentó.

"Era el francotirador", añadió.

Clarissa Pyles, de 23 años, estaba en la calle en la cual se desarrollaba la manifestación de protesta cuando empezaron las detonaciones y se había detenido a comer en un McDonald's. Un policía le dijo a ella y a otras personas que se tiraran al suelo.

"Hubo un 'pop-pop-pop-pop'", al menos 30 veces, dijo Pyles al periódico Houston Chronicle. "No sabía qué pasaba. Solo empecé a correr por mi vida", relató.

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