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Un pasillo del hospital de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) atacado en un bombardeo en octubre, que dejó 30 muertos, el 10 de noviembre de 2015 todavía destrozado por el "error humano" del ejército de EEUU

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Los militares estadounidenses que bombardearon en octubre un hospital de Médicos sin Fronteras en la ciudad afgana de Kunduz no cometieron un crimen de guerra aunque si incurrieron en una serie de errores, aseguró este viernes el Pentágono al presentar su informe sobre el caso que provocó 42 muertos.

En una conferencia de prensa el general Joseph Votel, jefe del Comando Central (Centcom) de las Fuerzas Armadas estadounidenses, explicó que en parte estos puede explicarse porque la tripulación del avión AC-130 que efectuó el ataque no disponía de una lista de sitios protegidos en la región de Kunduz.

"La investigación ha concluido que algunos miembros del personal (militar) no respetaron las reglas de combate y el derecho que rige los conflictos armados. Por el contrario no se concluyó que estos errores sean un crimen de guerra", señaló en forma tajante Votel al revelar un extenso informe de más de 3.000 páginas.

Votel argumentó ante los periodistas que el bombardeo al hospital se presentó debido a "una combinación de errores humanos, errores en el procedimiento y fallas técnicas. Ninguno de los militares (involucrados) sabía que se dirigía a atacar un hospital".

"El término de crimen de guerra se reserva a los actos intencionales que buscan de manera deliberada convertir en blanco de los ataques a civiles, lugares u objetos protegidos", precisó luego el jefe del Centcom.

Según las autoridades estadounidenses la aeronave equivocadamente dirigió su ataque contra el centro médico donde eran atendidos pacientes con traumas lo que provocó 42 muertos y varios heridos entre pacientes, personal sanitario y familiares.

- Escándalo mundial -

La incursión aérea sobre el hospital que se prolongó por casi una hora se produjo en el marco del apoyo estadounidenses a las tropas afganas para recuperar Kunduz, una ciudad estratégica, por entonces en manos de los talibanes.

Hasta ahora Estados Unidos había anunciado sanciones disciplinarias y administrativas contra 10 militares por los errores que llevaron al bombardeo de una instalación médica. Este viernes la cifra de militares sancionados fue elevada a 16.

Médicos sin Fronteras (MSF), que ha pedido la apertura de una investigación internacional con expertos independientes, rechaza la versión entregada hasta ahora por Washington y señala que el ataque es fruto de "una importante negligencia de las tropas estadounidenses y viola el derecho de guerra".

Según MSF, poco después de iniciado el bombardeo se hicieron llamadas a una base militar estadounidense para notificar que se estaban atacando instalaciones médicas en las que había enfermos en tratamiento.

"El ataque estaba dirigido a matar y destruir", aseveró la ONG, que no parece estar satisfecha con la forma como Estados Unidos ha manejado el terrible incidente que incluso obligó a que el presidente Barack Obama llamara desde el salón Oval a la presidenta internacional de Médicos Sin Frontera, Joanne Liu, para pedirle excusas.

En cambio el gobierno estadounidense parece estar convencido de haber actuado en forma transparente. Seis meses después del drama "el presidente esta persuadido de que esta investigación ha sido manejada de manera objetiva", señaló el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

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