AFP internacional

El lugar del atentado perpetrado el 5 de mayo de 2016 en Mukharram al Fawqani, en la provincia siria de Homs

(afp_tickers)

La calma reinaba este jueves en la ciudad siria de Alepo tras la entrada en vigor de una tregua acordada por EEUU y Rusia y aceptada por el régimen sirio y los rebeldes para poner fin a los combates que dejaron más de 280 muertos.

Desde que a las 00h001 de este jueves (22h01 GMT del miércoles) entró en vigor esta tregua, en principio de 48 horas, no ha habido nuevos bombardeos en Alepo (norte), segunda ciudad del país, dividida en dos desde 2012.

Muchos comerciantes volvieron a abrir sus tiendas tras haberlas tenido que cerrar durante varios días a causa de los bombardeos. También abrió el mercado de frutas y verduras, donde el 24 de abril murieron 12 personas por un bombardeo. Los habitantes se animaron además a salir a la calle y volver a sus trabajos, constató la AFP.

El director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, confirmó la ausencia de bombardeos, aunque anunció la muerte de un civil pocos minutos después de su entrada en vigor en un ataque en los barrios del oeste, controlados por el régimen.

El régimen sirio y los rebeldes aceptaron el cese temporal de las hostilidades. "Somos favorables a cualquier iniciativa que alivie el sufrimiento de los civiles y no haga correr más sangre", dijo a la AFP Ahmad Sanada, un líder del poderoso grupo rebelde de inspiración salafista Jaish al Islam en Alepo. Sin embargo, lamentó que "el régimen, cinco años después de la revolución, no logre respetar ninguna tregua o cese el fuego".

EEUU y Rusia anunciaron el miércoles esta nueva tregua en Alepo después de que saltara en pedazos otra acordada el 27 de febrero.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se felicitó por la "estrecha coordinación con Rusia" para "supervisar" la tregua y urgió a todas las partes a "respetar la nueva tregua en Alepo y todo el país".

- "Ataques inexcusables" -

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el miércoles en Nueva York para hablar sobre Alepo y sus responsables denunciaron "crímenes de guerra" cometidos en la ciudad.

Alepo es una de las localidades más disputadas en el conflicto sirio, que comenzó en 2011 con la brutal represión de manifestaciones que exigían reformas democráticas.

La tregua del 27 de febrero estaba vigente en todo el país, excluidos los sectores controlados por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) y del Frente al Nosra, el brazo sirio de Al Qaida.

La ayuda humanitaria ya no llega a los barrios rebeldes de Alepo, denunció la ONU, que acusa al régimen de Bashar al Asad de no dejar entrar a los convoyes de ayuda. "Matan a los médicos y a las enfermeras y la sangre de la población se sigue derramando", lamentó el presidente del grupo de trabajo de la ONU sobre ayuda humanitaria, Jan Egeland.

"Utilizar al hambre como un arma en un conflicto es un crimen de guerra", denunció por su parte el secretario general adjunto de la ONU en Asuntos Políticos, Jeffrey Feltman. También afirmó que "los ataques intencionados y directos contra hospitales" son "crímenes de guerra".

Al menos 400.000 personas podrían huir hacia Turquía, según el emisario especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, que intenta reanudar las negociaciones de paz indirectas en Ginebra entre el Gobierno sirio y la oposición.

Por otra parte, en la provincia de Homs (centro), al menos diez civiles murieron y 40 resultaron heridos este jueves en un doble atentado, ocurrido después de que el EI se apoderara del yacimiento de gas de Shaer, cerca de esta localidad, tras otro ataque que causó 16 muertos en las filas del régimen.

Además, más de 64.000 sirios están bloqueados en la frontera de su país con Jordania tras la intensificación de la violencia en Alepo, dijo este jueves la policía de fronteras.

El reino impuso medidas adicionales de seguridad en los pasos de Hadalat y de Rokbane, una zona desértica ubicada en el norte de Jordania.

Según la ONU, Jordania acoge a más de 600.000 refugiados sirios, pero las autoridades estiman esta cifra en casi 1,4 millones de personas.

Ammán había estimado en cerca de 16.000 el total de sirios bloqueados en la frontera en enero, una cifra que aumentó a 50.000 a mediados de abril.

La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, pidió a Jordania que "cese de bloquear a personas que pasan meses en zonas fronterizas remotas", y que los transfiera rápidamente hacia los centros de tránsito.

Sin embargo, Jordania invoca razones de seguridad para explicar la lentitud del proceso, ya que teme que miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) se infiltren entre los refugiados.

El conflicto sirio, que ha dejado más de 270.000 muertos, ha obligado a más de la mitad de la población a huir del país.

afp_tickers

 AFP internacional