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Dos policías indios permanecen sentados frente al templo incendiado el domingo de madrugada, este lunes 11 de abril en Paravur, al sur de India

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Cinco hombres buscados en el marco de la investigación por el incendio en un templo en el sur de India, en el que murieron más de 100 personas, se entregaron este martes, anunció un responsable policial.

La noche del sábado, un cohete cayó sobre el depósito de los fuegos artificiales que iban a lanzarse desde el templo de Puttingal Devi, en la ciudad costera de Paravuren (estado de Kerala), como parte de las festividades del Año Nuevo hindú, provocando una gigantesca explosión que mató a 109 personas y dejó centenares de heridos.

La policía buscaba desde entonces a cinco personas por homicidio voluntario, con una sexta y última ya localizada en el hospital. Se trataba de los responsables del templo y de los proveedores de los fuegos artificiales.

"Los cinco acusados (...) se han entregado a la policía local", dijo a la AFP el jefe de la policía criminal de Kerala, S. Ananthakrishnan, explicando que serían arrestados "formalmente" este martes.

Además, la policía interrogó el lunes a otros cinco empleados del templo, pero fueron puestos en libertad sin cargos. Varios testigos explicaron que la explosión había proyectado pedazos de cemento y tejas sobre la multitud en pánico.

La explosión fue de tal potencia que algunos de los edificios colindantes al templo quedaron completamente destruidos, y otros perdieron el tejado, que cayó sobre los fieles, presas del pánico. En medio del caos, los supervivientes llevaron a los heridos a los hospitales en sus propios coches o motocicletas.

Los incendios y las avalanchas humanas son frecuentes en los templos en India, a menudo a causa de las escasas medidas de seguridad. Este martes, el Alto Tribunal de Kerala tenía previsto pronunciarse sobre una eventual prohibición del uso de fuegos artificiales en centros de culto, según la cadena NDTV.

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