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La candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, tras dar su discurso aceptando la nominación del partido, en Filadelfia el 28 de julio de 2016

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Hillary Clinton lanzó las líneas maestras de su programa para llegar a la Casa Blanca, con un mensaje de optimismo en el futuro y promesas de crecimiento económico, en contraste con el panorama lúgubre presentado por el republicano Donald Trump.

Al fin de los cuatro días de la Convención Nacional Demócrata, Clinton se convirtió el jueves por la noche en la primera mujer en alcanzar una candidatura presidencial por uno de los principales partidos en toda la historia política de Estados Unidos.

Incluso su adversario en la disputa interna, el senador Bernie Sanders, saludó la "hazaña histórica" de Clinton al conseguir ser la abanderada demócrata para las elecciones de noviembre.

En su discurso de aceptación de la candidatura, Clinton prometió un gobierno en que la prioridad absoluta estará en la recuperación económica, en especial de los sectores más desfavorecidos.

Clinton no escondió que "hay mucho por hacer" y apuntó: "Hay mucha desigualdad, poca movilidad social, mucha parálisis en Washington y muchas amenazas tanto internas como en el exterior".

Sin embargo, añadió, Estados Unidos tiene "la gente más dinámica y diversa en el mundo. Tenemos los jóvenes más tolerantes y generosos que jamás hemos tenido", así como "valores duraderos: libertad e igualdad, justicia y oportunidad".

Por ello, señaló, "no dejen que nadie les diga que nuestro país está fragilizado. No lo estamos".

Clinton formuló un llamado a que "miremos el futuro con coraje y confianza. Construyamos un mejor mañana para nuestros niños y nuestro país. Y cuando lo hagamos Estados Unidos será más grande que nunca".

Esta frase es una referencia directa al lema principal de la campaña de Trump ("Que Estados Unidos sea grande nuevamente") y muestra el intento de marcar distancia del devastador diagnóstico formulado por el candidato republicano hace apenas una semana en la Convención Nacional del Partido Republicano en Ohio.

- Escenario lúgubre -

En su discurso de aceptación de la candidatura republicana, Trump había trazado un panorama desolador de la situación del país. Los estadounidenses, dijo, no solo "enfrentaban un desastre económico, sino que han tenido que vivir una humillación internacional tras otra".

Al analizar el desempeño de Clinton como secretaria de Estado, Trump no se guardó palabras. "Éste es el legado de Hillary Clinton: muerte, destrucción y fragilidad".

Internamente, el panorama diseñado por Trump no era mucho mejor: "Unos 180.000 inmigrantes ilegales con antecedentes criminales, cuya deportación ya fue determinada por nuestro país, deambulan libres esta misma noche para amenazar a ciudadanos pacíficos".

En respuesta a esta visión, Clinton señaló que Trump "quiere que tengamos miedo del futuro y tengamos miedo los unos de los otros", para añadir: "no tenemos miedo. Vamos a crecer ante el desafío, como siempre lo hemos hecho".

- Cerrando filas -

Más allá de delinear una estrategia basada en el optimismo, Clinton también logró durante la Convención Nacional Demócrata una victoria puertas adentro en el partido.

Vencedora en una ajustada disputa interna con el senador Sanders, Clinton logró en la Convención realizada en Filadelfia unificar a los demócratas detrás de su candidatura, en busca de coronar con la Casa Blanca una trayectoria de cuatro décadas en la vida pública.

La Convención Demócrata había comenzado a la sombra de un escándalo por divulgación de correos electrónicos de dirigentes, caso que llevó a la renuncia de la presidenta del comité nacional del partido, Debbie Wasserman Schultz.

En el primer día de la Convención, cada vez que el nombre de Clinton era pronunciado la asamblea se convertía en un verdadero festival de abucheos, silbidos de desaprobación y gritos de apoyo, exponiendo la fractura interna provocada por el enfrentamiento con Sanders.

En esa primera jornada, el partido puso de manifiesto la vitalidad de su militancia, pero dejó dudas sobre su capacidad para superar las tensiones y cerrar filas.

En el segundo día, sin embargo, el propio Sanders se empeñó en tender puentes en favor de la unidad, y al momento de la votación incluso fue él mismo quien presentó la moción de declarar a Clinton vencedora por aclamación.

Para coronar esta realidad, el partido hizo desfilar pesos pesados para cantar loas a Clinton, incluyendo al presidente Barack Obama, el vicepresidente Joe Biden, el expresidente Jimmy Carter (mediante un vídeo) y, obviamente, el exmandatario Bill Clinton, esposo de la nueva candidata.

De esa forma, Hillary Clinton liquidó de forma definitiva la disputa interna, unificó la dirección partidaria detrás de su candidatura y pavimentó el camino para poner la máquina demócrata en marcha para las elecciones de noviembre.

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