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Una indígena colombiana muestra un estimulante sexual para mujeres elaborado con marihuana en la zona rural de Caloto, departamento del Cauca en Colombia el 23 de mayo de 2016

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Colombia busca pisar fuerte en el emergente mercado mundial de cannabis con fines terapéuticos con su clima tropical, una oferta ilimitada de permisos y su experiencia en floricultura.

Al otorgar a fines de junio el primer permiso de producción de derivados de esta planta a la empresa colombo-canadiense PharmaCielo, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, dejó claros los intereses del país. "Colombia puede ser el ganador de este mercado emergente de productos de marihuana medicinal", dijo, asegurando que el gobierno mantendrá "abierta" la competencia en el sector y entregará licencias a "todas las firmas que cumplan con los requisitos". A estas "ventajas institucionales" se suman los beneficios naturales que ofrece el país para el cultivo de cannabis, destacó.

El presidente de PharmaCielo, Federico Cock-Correa, entusiasmado por las perspectivas que supone la licencia obtenida, dijo a AFP que expertos contratados por la compañía encontraron que Colombia tiene "condiciones excepcionales" para el cultivo de esa planta.

- De flores a cannabis -

"El cannabis necesita 12 horas día, 12 horas noche, lo que permite un excelente desarrollo de la planta bajo las condiciones del trópico, pues no requiere los invernaderos que hacen en el norte", aseguró el empresario, que incursiona en este negocio tras más de 30 años de experiencia en el cultivo y exportación de flores, por los que Colombia es reconocida mundialmente.

"En el tema no solamente técnico-ambiental, sino en el de costos Colombia es supremamente competitiva por tener ya una industria establecida, unos trabajadores con conocimiento, agrónomos. No hay sino que cambiar el tipo de flor y hacer la adaptación técnica hacia cannabis medicinal", explicó Cock-Correa.

En Colombia las licencias están siendo otorgadas siguiendo un decreto de finales de 2015, que regula el cultivo, transformación, importación y exportación del cannabis y sus derivados con fines terapéuticos, y una reciente resolución del ministerio de Salud.

Ambos instrumentos son anteriores a la aprobación en el Congreso, en mayo, de una ley que autoriza el cultivo y el uso de marihuana con fines medicinales y científicos, la cual sustituye a una ley de 1986 que nunca fue reglamentada.

- "Exportar a futuro" -

Ante el vacío legal y aprovechando la autonomía de los pueblos indígenas colombianos, el empresario Juan Pablo Guzmán siembra hace años cannabis para producir aceites, cremas y hasta un spray íntimo para mejorar la respuesta sexual femenina, en el resguardo de Toez, a 200 km de la ciudad de Cali (oeste).

"Tenemos la empresa y estamos dentro de la ley porque los cabildos indígenas son autónomos, sobre todo cuando se trata de un cultivo con fin medicinal", explicó Guzmán, quien distribuye sus productos en todo el país y con la nueva ley espera ampliar su negocio por la posibilidad de "cultivar en cualquier parte" e incluso "exportar a futuro".

PharmaCielo y Sannabis, la empresa familiar de Guzmán, son modelos de negocios muy distintos, pero ambos tienen intenciones de acceder al mercado internacional de marihuana medicinal, que promete múltiples ventajas.

"Hay beneficios económicos, hay beneficios sociales para las comunidades (donde se asienten las industrias) y hay un beneficio en términos de salud por la disponibilidad de productos, dado que existe una demanda importante", aseguró Gaviria.

Con este norte, la semana pasada el ministerio otorgó otras dos licencias de producción a la empresa colombiana Labfarve-Ecomedics y a la canadiense Cannavida.

- La seguridad, un reto -

Pero en un país golpeado por más de 50 años de conflicto armado, que busca firmar la paz con su principal guerrilla, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y en el que también operan bandas narcotraficantes, el cultivo de cannabis representa un reto en materia de seguridad.

"Presentamos un plan donde el enfoque de seguridad es realmente riguroso, mirando los requerimientos de la ley canadiense, la ley norteamericana, con cámaras, con cerramientos" de los cultivos, dijo Cock-Correa.

Además, "como floricultores hemos estado muchísimos años atentos al tema de la contaminación con drogas y hemos montado un sistema de seguridad confiable", agregó el empresario, que comercializará principalmente extractos de cannabis para el mercado interno y externo.

Colombia, principal productor mundial de hoja de coca y cocaína, según la ONU, también tiene cultivos ilícitos de marihuana con fines recreacionales.

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