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Una trabajadora empaqueta medias en una fábrica en Santiago el 14 de agosto de 2016

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Los chilenos están cada vez más preocupados por su futuro laboral, según un estudio sobre el mercado de trabajo, que pone en evidencia el deterioro de las relaciones entre empresarios y trabajadores.

Realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez y la agencia Visión Humana, con entrevistas a 1.499 personas de 18 a 80 años entre mayo y julio de este año, el estudio refleja el "malestar de la situación en el trabajo", según el decano de la facultad Jorge Sanhueza.

La percepción de la economía en este país que abrazó el ultraliberalismo durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) también se deteriora con respecto al año pasado y sobre todo a 2013, y "tiene que ver con lo que viene más que con la situación actual", según Patricio Polizzi, director general de Visión Humana.

En dos años, los que piensan que su situación va a ser mejor que ahora son un 15% menos, el 51%, mientras que los que han perdido la esperanza de mejorar se sitúan en 39%, 11 puntos más que hace dos años.

En esta radiografía que trata de "comprender las dinámicas y tendencias emergentes en el vínculo que los trabajadores chilenos desarrollan hacia el trabajo", la familia, la salud y la relación de pareja son el centro de las preocupaciones, más que el propio trabajo que ha perdido cinco puntos porcentuales en el ránking desde el año pasado, y 12 desde 2013.

La política, la religión, aunque ha subido cinco puntos en el último año, la ciudad, los amigos y el tiempo libre están por este orden en los últimos lugares de las preocupaciones.

El estudio, con un margen de error de 2,5 puntos porcentuales, muestra que el 81% aspira a tener un trabajo estable, que sea compatible con la vida personal y familiar (77%), y con posibilidades de capacitación y desarrollo profesional (76%), así como un buen sueldo y beneficios económicos (76%).

Y lo que esperan del jefe por sobre todas las cosas es que sea respetuoso (63%), honesto y transparente (60%), mientras que lo que menos valoran es que sea creativo e innovador (21%) o visionario o anticipador (30%).

Sanhueza lo resume así: hay una "disociación muy grande entre lo que enseñan las academias y lo que quieren los trabajadores".

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