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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante la cumbre de la OTAN el 9 de julio de 2016 en Varsovia

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El presidente Barack Obama aseguró este sábado que Estados Unidos puede superar sus divisiones, ante el creciente descontento popular por la violencia policial y tras la matanza en Dallas de cinco policías por un veterano negro.

"Aunque la semana fue dolorosa, creo que Estados Unidos no está tan dividido como algunos lo sugieren", dijo el mandatario estadounidense al término de una cumbre de la OTAN en Varsovia, tras la cual se dirigirá a España para una corta visita oficial.

Su viaje se vio ensombrecido por el sangriento ataque la noche del jueves en la capital de Texas perpetrado por un francotirador que presuntamente quería vengar las muertes de negros en manos de policías.

El hombre abatió a cinco policías blancos e hirió a 12 durante una manifestación pacífica en repudio de dos nuevas muertes esta semana de negros por violencia policial, una en Baton Rouge, en Luisiana, y la otra en St. Paul, Minnesota.

La matanza generó nuevas manifestaciones en medio de temores de un nuevo capítulo sombrío sobre las relaciones raciales en la historia de Estados Unidos.

Pero Obama refutó este sábado esa lectura de los hechos: "Hay dolor, hay rabia, hay confusión... pero hay unidad".

"El individuo demente que perpetró los ataques en Dallas no es representativo de los afroestadounidenses, al igual que el tirador de Charleston [que mató a 9 negros] no era representativo de los estadounidenses blancos. O que el tirador de Orlando o los de San Bernardino no eran representativos de los musulmanes estadounidenses", aseveró.

El presidente negó que Estados Unidos esté regresando a una situación de protestas y manifestaciones como la que atravesó el país en los años 1960. "No se están viendo revueltas, no se está viendo a la policía detrás de gente que está protestando de manera pacífica", aseguró.

Obama anunció que acortará su visita a España para estar al principio de la próxima semana en Dallas, invitado por su alcalde, Mike Rawlings.

- Un tirador solitario -

El vicepresidente Joe Biden dijo el sábado que como "estadounidenses, estamos heridos por todas estas muertes".

Los oficiales muertos y los heridos "estaban protegiendo a quienes protestaban pacíficamente contra las injusticias raciales en el sistema criminal de justicia".

"Los estadounidenses blancos deberían escuchar más a los negros cuando ellos hablan de los obstáculos que enfrentan", declaró de su lado la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton.

"Quien no es afroestadounidense no podrá nunca comprender completamente lo que significa ser negro en Estados Unidos", sostuvo el senador Marco Rubio, excandidato republicano a la presidencia.

El único sospechoso, abatido por la policía luego de la matanza, fue identificado como Micah Johnson, un exsoldado negro de 25 años que carecía de antecedentes policiales. Era reservista del ejército y estuvo movilizado en Afganistán entre noviembre de 2013 y julio de 2014.

Autoridades de Dallas dijeron estar seguras de que Johnson era un tirador solitario y la Casa Blanca excluyó cualquier vínculo con una "organización terrorista".

Micah Johnson resultó muerto tras un gigantesco cerco policial que incluyó el uso de un robot con explosivos.

En las infructuosas negociaciones para intentar que se rindiera, Johnson habría dicho que no pertenecía a ninguna organización y que sólo quería matar "a blancos, en especial a policías blancos".

La policía de Dallas informó que en un allanamiento a la vivienda de Johnson "los detectives encontraron materiales para fabricar bombas, chalecos antibalas, fusiles, municiones y un diario personal de tácticas de combate".

En una cuenta Facebook atribuida a Micah Johnson y luego desactivada, éste parece apoyar a organizaciones de defensa de los negros, según el Southern Poverty Law Center, que sigue a estos movimientos en Estados Unidos.

- Miles de manifestantes -

El tiroteo ha reactivado el ya de por sí sensible debate sobre el uso de fuerza letal por parte de la policía, y su comportamiento ante las minorías raciales, especialmente los afroestadounidenses.

Los líderes del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) condenaron la violencia de Dallas, pero aseguraron que mantendrán las manifestaciones previstas para este fin de semana.

"Black Lives Matter combate por la dignidad, la justicia y la libertad. No por el asesinato", indicó la organización.

El viernes, miles de personas se manifestaron en Houston, Nueva Orleans, Detroit, Baltimore y San Francisco, exigiendo justicia por las dos muertes recientes de negros a manos de la policía, en escenas filmadas y que indignaron a la opinión pública.

En una manifestación en Phoenix, en el estado de Arizona, policías dispersaron con gas lacrimógeno a unos manifestantes que tiraban piedras. En la ciudad de Rochester en el estado de Nueva York 74 personas fueron detenidas al bloquear una calle en una protesta sentada.

Nuevas protestas estaban planificadas para este sábado en varias ciudades en lo que fue apodado el "fin de semana de rabia".

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