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Policías vigilando la entrada a una gasolinera en Vern-sur-Seiche tras los bloqueos de varias estaciones de servicio en protesta por la reforma laboral prevista por el Gobierno, el 23 de mayo de 2016

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Con huelgas en las refinerías y bloqueos de los depósitos de combustible, el sector petrolero ha pasado a ser la punta de lanza de la lucha contra la reforma de la ley laboral en Francia, objeto de protestas sociales desde hace dos meses.

La escasez en las estaciones de servicio del país persistía el lunes, pese a las promesas de las autoridades de desbloquear las plantas paralizadas en Francia.

El primer ministro Manuel Valls denunció este lunes "el chantaje" de una parte del sindicato CGT y pidió a los franceses no "sucumbir al pánico" ante posibles penurias.

El ministro de Economía Emmanuel Macron pidió por su parte a los opositores de la reforma laboral "dejar avanzar (...) a la Francia que trabaja, la Francia que cree en su futuro".

Concentrados hasta ahora en el noroeste, los bloqueos de las estructuras petroleras se extendieron al sureste.

Por su parte, el dirigente del sindicato CGT, Philippe Martínez, advirtió que "si el gobierno no retira su proyecto (...) las movilizaciones van a continuar y a ampliarse".

Calificando los bloqueos de "ilegítimos", el ministro de Finanzas, Michel Sapin, subrayó el lunes la voluntad del gobierno de utilizar "todos los instrumentos" de los que dispone para poner fin a los mismos. Y añadió que "hablar de penurias crea penuria".

El Medef, principal organización patronal, pidió al ejecutivo "restablecer de inmediato el Estado de derecho" y "garantizar a los asalariados y a los emprendedores su capacidad de trabajar".

El bloqueo de las estructuras petroleras creó problemas de abastecimiento en las estaciones de servicio, principalmente en el noroeste del país. El fenómeno fue agravado por los automovilistas que, temiendo la penuria de combustible, se precipitaron a las gasolineras para llenar sus tanques, por lo que las autoridades decidieron medidas de racionamiento.

Unas 1.500 estaciones de servicio, de las 12.000 existentes en Francia, carecían total o parcialmente de combustible, según el secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies.

- 'Hasta el final" -

Manuel Valls refirmó que la reforma laboral, criticada desde marzo pero aprobada por la fuerza en la Asamblea Nacional a falta de mayoría, irá "hasta el final".

El texto pretende desatascar el mercado de trabajo de un país donde la tasa de paro se acerca al 10%, dando mayor flexibilidad a las empresas. Sus detractores consideran que aumentará la precariedad laboral.

Y la semana que empieza se anuncia candente una vez más para el gobierno, con un nuevo día de huelgas y manifestaciones el jueves. Además de las refinerías, se esperan huelgas en los puertos y en los transportes. En los ferrocarriles, fueron convocadas huelgas el miércoles y el jueves.

La CGT llamó asimismo a una huelga del metro de París a partir del 2 de junio.

Y otro día de movilización está previsto ya el 14 de junio, en plena Eurocopa de fútbol, que hará venir a Francia miles de espectadores.

Los opositores a esta ley aumentaron desde marzo los días de movilizaciones, cargados de violencia. Después de un respiro en abril, el movimiento recobró fuerza la semana pasada con la presencia de entre 128.000 y 400.000 personas en las calles.

En paralelo a la movilización contra la ley, las acusaciones de traición arrecian contra el presidente socialista François Hollande, cuya impopularidad bate récord en los sondeos a un año del fin de su mandato. "¿Dijo en su programa Hollande que atacaría el Código del Trabajo?", denunció el lunes el líder de la CGT.

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