AFP internacional

Una marcha pacífica en Dallas para protestar contra el asesinato de dos hombres negros a manos de la policía el 7 de julio de 2016

(afp_tickers)

Una manifestación antirracista en Dallas acaba con cinco policías muertos a manos de un extremista negro. Mientras, supremacistas blancos crecen como hongos en Estados Unidos. La intolerancia está llevando al país por un camino preocupante, según grupos de derechos humanos.

Las tensiones raciales, la disconformidad con la élite política y las dificultades económicas son los nutrientes de la polarización en el país, dijo a la AFP Mark Potok, analista de la Southern Poverty Law Center (SPLC), una prestigiosa ONG que vigila las agrupaciones racistas y de odio en Estados Unidos.

Micah Johnson, el joven identificado como el autor del tiroteo que dejó cinco policías muertos la noche del jueves en Dallas, Texas, simpatizaba con violentos grupos de separatistas negros, informó el viernes el SPLC.

Diciendo que su intención era matar a policías blancos, Johnson convirtió en un baño de sangre una protesta ya tensa por las muertes de dos hombres negros inofensivos a manos de oficiales en Luisiana y Minnesota, en dos episodios separados esta semana.

Los negros separatistas son grupos "generalmente muy pequeños, pero muy antisemitas, muy antiblancos y muy antigays", explicó Potok, autor de un estudio de la SPLC sobre el aumento de los grupos de odio en el último año.

No están vinculados al movimiento pacífico Black Lives Matter (BLM), aclaró, pero se han beneficiado de su popularidad.

Los separatistas negros "son muy diferentes a los grupos de centro-izquierda" como BLM, que nació como reacción a los numerosos episodios donde oficiales de policía matan a negros desarmados.

"Toda la ira existente por la violencia policial ha ayudado a crecer a los grupos extremistas negros", añadió Potok.

Por eso BLM se apuró a escribir en su página de Facebook: "El ataque de ayer fue el resultado de las acciones de un lobo solitario. Asignar las acciones de una persona a un movimiento entero es peligroso e irresponsable".

En particular, Micah Johnson era seguidor en Facebook de los grupos New Black Panther Party (NBPP), la Nación de Islam y el partido Black Riders Liberation, todos clasificados por el SPLC como grupos de odio.

El NBPP culpa a los judíos por los ataques del 11 de septiembre y asegura que los blancos planean un genocidio contra todas las personas no blancas, de acuerdo al SPLC. La Nación de Islam (NOI) también es conocida por su virulento antisemitismo y odio hacia los blancos.

- Nerviosismo en el ambiente -

El tiroteo en Dallas permite dar un vistazo a la corriente subterránea de intolerancia que circula en el país.

Milicianos, supremacistas blancos, islamistas radicales, neonazis y extremistas de toda clase se extendieron de 784 grupos en 2014 a 892 en 2015, un aumento de 14%. Esta cifra representa el doble de los grupos de odio que había a principios de este siglo (457 en 1999).

De ellos, los racistas, secesionistas y nacionalistas blancos son la mayoría, aunque en particular el Ku Klux Klan casi se triplicó el año pasado: de 72 agrupaciones que se identifican como afiliadas al KKK en 2014 a 190 en 2015.

Ese año, un supremacista blanco mató a nueve feligreses negros en una iglesia en Charleston, Carolina del Sur.

Del lado opuesto del espectro, los separatistas negros representan el 20% del total de los grupos de odio y aumentaron de 113 agrupaciones en 2014 a 180 el año pasado.

Su combustible es la ira que generan las muertes injustificadas de hombres negros por policías nerviosos.

Refiriéndose a la muerte de Alton Sterling y Philando Castile a manos de la policía esta semana, el presidente Barack Obama dijo el jueves: "Estos no son incidentes aislados. Son sintomáticos de desafíos más amplios (...) y de las desigualdades raciales".

Sobran ejemplos del nerviosismo que circula en el ambiente. El jueves, cuando el país ya estaba tenso por la muerte de los dos hombres negros, otro joven negro apareció colgando de un árbol en Atlanta, Georgia.

La policía lo consideró un suicidio, pero los lugareños fueron más desconfiados y relacionaron la escena con las que décadas atrás dejaba el KKK en esa misma región.

El candidato republicano Donald Trump viene a sumar otro ingrediente a este bullente caldo, con su discurso antiinmigrante, antimusulmán y últimamente señalado también de antisemita.

"La retórica que es parte de esta campaña electoral es muy preocupante (...) porque crea un ambiente donde el extremismo se vuelve tolerable", explicó a la AFP Scott Simpson, portavoz de la Conferencia de Derechos Civiles y Humanos, la mayor coalición de defensa de los derechos humanos en el país.

"Cuando una retórica de odio se vuelve parte de la conversación general, autoriza (a hablar de ello) a la gente que tiene puntos de vista extremos y que de otro modo podría no haber querido discutir estos temas en público", afirmó.

afp_tickers

 AFP internacional