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El camión con el que Mohamed Lahouaiej Bouhlel mató a 84 personas en Niza, Francia, fotografiado el 15 de julio de 2016 con agujeros de bala

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El grupo Estado Islámico (EI) reivindicó varios ataques recientes en países occidentales, que puede haber inspirado pero que es poco probable que haya planeado desde Irak y Siria, con la intención de sembrar miedo y ocultar su retroceso en el terreno, según los expertos.

La matanza en Niza o el ataque con un hacha contra los pasajeros de un tren en Alemania "ayudan a crear un clima de miedo y refuerzan la idea de que el EI sigue estando a la ofensiva, pese a sus pérdidas de territorio" en Irak y en Siria, explicó a la AFP Aymenn al Tamimi, experto en yihadismo del centro de estudios estadounidense Middle East Forum.

Pero la "forma en la que el EI ha reivindicado estos ataques sugiere una ausencia de implicación operacional directa", agregó.

La agencia Amaq, uno de sus órganos de propaganda, explicó que el ataque en Alemania había sido perpetrado "en respuesta a sus llamados a golpear a los países de la coalición" que lucha contra la organización en Irak y en Siria.

Este lenguaje es casi el mismo que usó para reivindicar la matanza en Niza cometida por un tunecino de 31 años que arrolló con su camión a una multitud durante la celebración de la fiesta nacional de Francia.

El grupo se refiere a los autores como sus "combatientes", sin especificar cuál es la naturaleza de los vínculos que los unen al grupo yihadista.

En 2014, el portavoz oficial de la organización, Abu Mohamed Al Adnani, pidió a sus simpatizantes utilizar cualquier medio disponible, como "vehículos", para matar a "infieles" estadounidenses y europeos.

Como parte de su estrategia, el grupo inunda las redes sociales con textos, fotos y vídeos en los que alaba este tipo de acciones violentas.

- 'Imprevisibles' -

Para el grupo, esta estrategia ofrece muchos beneficios a un bajo coste, ya que estos ataques no necesitan de una larga planificación y su eficacia es máxima.

En cambio, para las autoridades, "son más difíciles de evitar ya que son más imprevisibles", destacó Tamimi.

El investigador Will McCants, experto en movimientos yihadistas del centro de estudios Brookings Institution, con sede en Washington, explicó que los ataques inspirados en el grupo son muy difíciles de parar por la falta de vínculos operacionales con la organización.

"Además crean más paranoia que los ataques cometidos directamente" ya que "el atacante podría ser cualquiera".

El EI ha tenido que adaptarse a las dificultades que encuentra en el terreno en Irak y en Siria, donde sus altos mandos deben esconderse y actuar de la manera más discreta posible para evitar ser detectados y ser blanco de los bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos, que en dos años ha lanzado cerca de 14.000 bombardeos en la zona.

Según Washington, el EI ha perdido un 50% de su territorio en Irak y entre el 20 y el 30% de las zonas que controlaba en Siria, con respecto a 2014.

Aunque el grupo "no ha perdido la capacidad de llevar a cabo ataques oportunistas", destacó Michael Weiss, del centro Atlantic Council.

En este contexto la propaganda crea el marco ideal para incitar ataques de individuos con problemas psicológicos o propensos a tener impulsos violentos, sin importar si han tenido durante mucho tiempo vínculos con el extremismo islámico.

El fiscal de París, François Molins describió a Mohamed Lahouaiej Boulhel como "un individuo no religioso, que comía cerdo, bebía alcohol, consumía drogas y mantenía una vida sexual desenfrenada", pero que "se interesó recientemente en el yihadismo radical".

Molins explicó que la propaganda del grupo en las redes sociales tiene su eficacia en el hecho de que apunta a personas perturbadas o a individuos fascinados con la violencia extrema.

En Alemania, el ministro del Interior, Thomas de Maiziere, dijo que el joven de 17 años que cometió el atentado podría tratarse de un caso en que se mezcló el desequilibrio mental y el terrorismo.

En el caso del ataque cometido por Omar Mateen, que mató a 49 personas en un club gay en Florida antes de ser abatido, éste respondía a un perfil de un hombre violento, homófobo, radical, pero algunos testimonios indican que utilizaba aplicaciones para encuentros con homosexuales y que también frecuentaba la discoteca donde perpetró la matanza.

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