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El primer ministro griego, Alexis Tsipras, durante una reunión del grupo parlamentario de Syriza en la cámara griega, en Atenas el 6 de mayo de 2016

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El FMI aumentó el jueves su presión sobre los europeos al exhortarles a dar a un largo periodo de gracia a la deuda de Grecia y evitarle al país el sufrimiento de una mayor austeridad.

La recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó en un momento crucial: Atenas y sus acreedores se reunirán la semana que viene para buscar un acuerdo que permita reanudar el plan de rescate acordado el año pasado con la zona euro pero bloqueado desde hace meses.

El FMI se ha sumado a recientes discusiones pero aún no decidió si contribuirá financieramente a ese programa de salvataje, que es el tercero desde 2010. El FMI está a la espera de probar la viabilidad de la deuda griega.

"Para que el FMI participe financieramente, se requieren medidas creíbles y un alivio sustancial de la deuda", dijo el portavoz de la entidad Gerry Rice en una conferencia de prensa.

La cuestión de la deuda es la más espinosa y varios países europeos, entre ellos Alemania, son particularmente reticentes a hacerle favores a Atenas.

Según el FMI, el esfuerzo deberá ser sustancial.

"Es posible restaurar la sustentabilidad de la deuda sin recortarla aunque eso supondría amplias concesiones; incluyendo un largo periodo de gracia y madurez y muy bajas tasas de interés", dijo Rice.

El vocero no abundó en detalles sobre la posición del FMI que, según informes de prensa, pidió a los acreedores suspender hasta 2040 los pagos del capital e intereses de la gigantesca deuda griega que equivale al 180% del PIB nacional.

Berlin advirtió el jueves que un alivio de la deuda griega debería comenzar después de 2018, una vez concluido el plan actual de ayuda, o, especialmente, después de las elecciones legislativas alemanas de 2017.

El FMI mencionó el jueves una opción complementaria para aliviar la deuda: que los europeos compren 14.500 millones de euros en obligaciones griegas que están en poder del FMI cuyas tasas de interés son más elevadas.

Canjear deuda para que su costo sea menor para Grecia sería "acertado", estimó Rice, quien empero reconoció que una decisión de esa magnitud es de resorte exclusivo de los europeos.

- "No es realista" -

Las medidas de ajuste económico exigidas a Atenas como condición para enviarle fondos frescos generan debate en el FMI, añadió Rice.

"Aún estamos evaluando las reformas", dijo.

Un foco de divergencias son los objetivos fijados por la zona euro, especialmente la meta de un 3,5% del PIB de superávit primario (antes de los gastos de deuda) para 2018, y mantenerlo en ese nivel durante varios años.

"No creemos que sea realista mantener ese nivel (de superávit) durante muchas décadas", comentó Rice. "Eso significaría demasiada austeridad", afirmó.

Grecia está en recesión desde 2008.

Acusado por Atenas de ser el responsable de la cura de austeridad impuesta desde 2010, el FMI dice oponerse a tomar medidas más dolorosas so pretexto de sanear las finanzas públicas.

"No queremos más austeridad para Grecia y ciertamente no queremos que el peso de la deuda caiga en los pobres y los más vulnerables" dijo Rice.

Acusado de intransigencia por Syriza, el partido de izquierda que gobierna Grecia, el FMI dice imponer exigencias para asegurar un trato equitativo a sus 189 países miembro.

Esas condiciones "aseguran un trato uniforme a nuestros miembros lo cual es de importancia fundamental para nosotros", aseguró el vocero.

"El FMI es flexible pero tenemos una tarea que cumplir y los miembros observan ese trabajo", añadió.

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