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El primer ministro griego Alexis Tsipras da un discurso en la entrada del parlamento griego en Atenas el 25 de julio de 2016

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Los acreedores de Grecia, el FMI y la UE, tienen que "explicarse" sobre las "debilidades" del plan de rescate acordado al país en 2010, indicó este viernes el gobierno de Atenas tras la publicación de una auditoría del organismo de préstamos de Washington que reveló irregularidades.

"El Fondo Monetario Internacional cooperó con los europeos para imponer políticas a nuestro país, con la venia del gobierno griego y me parece que todos ellos tienen que explicarse", indicó a la prensa la portavoz del gobierno, Olga Gerovassili.

En 2010, el FMI acordó con los europeos otorgar a Grecia el préstamo más grande de su historia.

El jueves, un informe de Oficina de evaluación independiente (OEI) del FMI indicó que había habido irregularidades en el proceso.

"Sin juzgar el mérito de la decisión final, las debilidades en el proceso de toma de decisiones crearon la idea de que el FMI trató a Europa de forma diferente", apuntó el informe.

El FMI habría creado entonces una "excepción sistémica" para dar un rescate de 30.000 millones de euros (33.500 millones de euros), que fue seguido por otros dos planes de asistencia (2012 y 2015) que jamás lograron sacar al país de la recesión.

La auditoría se centra en la decisión adoptada por el Fondo en 2010 de modificar una de sus reglas de oro con el objetivo de reflotar a Grecia, la de no exigir una reducción previa de la deuda del país, a pesar de las dudas surgidas sobre su "viabilidad".

"El FMI no fue útil ni fue necesario en Europa, nosotros no lo elegimos", expuso Gerovassili, quien destacó que de todas formas el país iba a "respetar sus compromisos" con sus acreedores, estipulados en el tercer rescate, el de 2015.

La auditoria publicada en Washington indicó que el proceso se apartó del método de consulta habitual del FMI. El documento examina tres planes de ayuda del FMI entre 2010 y 2011 (Grecia, Portugal, Irlanda).

"No hubo ningún intento riguroso de diseñar un proyecto creíble para restablecer la viabilidad de la deuda en Grecia", afirma la OEI, acusando al FMI de no haber aprendido las "lecciones del pasado".

Pese a su oposición inicial a las medidas de austeridad impuestas a Grecia a cambio, el primer ministro de izquierda Alexis Tsipras, se vio obligado a firmar un nuevo préstamo con la UE y el FMI, pero reclamando una reestructuración de la deuda, una tesis que también sostiene el FMI, pero que divide a los europeos.

"Los errores del primer préstamo todavía pesan al país", dijo por su parte el presidente griego, Prokopis Pavlopoulos.

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