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El enviado de la ONU para Libia, Martin Kobler (dcha), habla con unos ciudadanos libios el pasado 5 de abril, durante una visita a la ciudad vieja de Trípoli

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El gobierno libio de unidad nacional siguió apuntalando el jueves su incipiente autoridad, al tomar el control de la página web de las autoridades no reconocidas de Trípoli, cuyo líder se niega a abandonar su cargo.

La confusión que reina en Trípoli demuestra la fragilidad del proceso para imponer el gobierno de unidad nacional respaldado por la ONU y las grandes potencias.

El gobierno de unión, liderado por el primer ministro Fayez al Sarraj, ha logrado desde su llegada a Trípoli el 31 de marzo importantes adhesiones, entre ellas la del Banco Central, la compañía petrolera y varias ciudades libias.

Pese a todos estos apoyos, este gobierno recibió un duro golpe el miércoles cuando el líder de la autoridad no reconocida, Jalifa Ghweil, anunció que no abandonaría su cargo y pedía a su gabinete que permaneciera en su puesto, aunque éste había dicho un día antes que dejaba de ejercer sus funciones.

Era difícil evaluar el jueves el apoyo con el que cuenta Ghweil, un ingeniero de Misrata, una ciudad situada a unos 200 km al este de Trípoli de donde son originarias las milicias que combatieron a las fuerzas de Muamar Gadafi en 2011.

Además de los apoyos de estos últimos días, el gobierno de unidad se alzó con un nuevo triunfo al tomar el control de la página web oficial gubernamental. De esta manera, el sello del "gobierno de salvación nacional" del no reconocido Jalifa Ghweil fue reemplazado por el del "Estado de Libia - Gobierno de unidad nacional".

Un comunicado dirigido al pueblo libio anunció el jueves que "el sitio internet del primer ministro" se encontraba "a partir de ahora bajo supervisión de la Oficina de Información (...) del gobierno de unidad". La lista de los nombres del gobierno de Sarraj substituyó a la de Ghweil.

- Condiciones de seguridad "frágiles" -

En medio de este contexto incierto, el enviado de la ONU para Libia, Martin Kobler, instó el jueves al gobierno libio de unión nacional, ante el Consejo de Seguridad, a poner manos a la obra para mejorar la seguridad y la situación humanitaria en el país

Este gobierno "debe pasar de la sala de reuniones al trabajo práctico", declaró durante una consulta a puerta cerrada, según diplomáticos.

Kobler mostró "un optimismo prudente" y subrayó que las condiciones de seguridad en Libia seguían siendo "frágiles" y la situación política inestable, indicaron las mismas fuentes.

La ONU y las grandes potencias cuentan con Sarraj para estabilizar al rico país petrolero, sometido al caos de las milicias desde la caída de Muamar Gadafi en 2011, y ahora bajo el peligro de un fortalecimiento del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Sin embargo, un retorno a la unidad del país tomará tiempo, según los expertos.

Para intentar consolidar su autoridad, el gobierno de unidad ordenó el miércoles a las instituciones pedir su autorización para cualquier gasto. Para ello cuenta con el respaldo del Banco Central.

Pero la incertidumbre impera en las administraciones.

"No vamos más a la sede del gobierno desde hace varios días porque nos pidieron no ir más", indicó a la AFP un funcionario, que requirió el anonimato.

"Ghweil tampoco ha venido desde hace varios días y nadie sabe dónde se encuentra en este momento", agregó.

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