AFP internacional

El primer ministro del gobierno libio no reconocido por la comunidad internacional, Khlaifa Ghweil, el 13 de agosto de 2015 en Trípoli

(afp_tickers)

El gobierno libio de unidad nacional sostenido por la ONU recibió un duro golpe este miércoles, al anunciar el líder de la autoridad no reconocida, Khalifa Ghweil, que no abandonará su cargo, a pesar de que su gabinete anunció lo contrario un día antes.

En un comunicado que firmó él mismo y publicó en el sitio de su gobierno, Ghweil pidió a sus ministros no abandonar sus puestos y amenazó con "procesar a quien trabaje con el Consejo Presidencial" del gobierno de unión apoyado por la ONU y dirigido por Fayez al Sarraj. "Teniendo en cuenta las exigencias de interés público y las circunstancias excepcionales actuales en el país (...) se les pide continuar su misión de conformidad con las leyes en vigor", indicó.

Un comunicado rubricado con el sello del reconocido "gobierno de salvación nacional", publicado el martes por la noche, había anunciado que el gobierno no reconocido con sede en Trípoli dejaba de ejercer las "funciones ejecutivas, presidenciales y ministeriales".

El gobierno de unión apoyado por la ONU que llegó hace una semana a Trípoli ha logrado importantes adhesiones, entre ellas la del Banco Central, la compañía petrolera y varias ciudades libias. El gobierno de unión nacional ordenó este miércoles a todas las instituciones utilizar su logo y les advirtió que debían obtener autorización para sus gastos.

Para reforzar su poder, el nuevo gobierno ordenó al Banco Central "congelar" todas las cuentas que pertenecen a ministerios e instituciones públicas, sean las del este del país o de Trípoli. Todas estas instituciones deberán obtener autorización del gobierno de unión para sus gastos. Los salarios de los funcionarios seguirán siendo pagados normalmente.

El gobierno de unión y la ONU no habían reaccionado por ahora al anuncio de Ghweil.

- ONU y potencias esperan que Sarraj estabilice al rico país -

La ONU y las grandes potencias cuentan con Sarraj para estabilizar al rico país petrolero, sometido al caos bélico de milicias desde la caída de Muamar Gadafi en 2011, y ahora bajo el peligro de un fortalecimiento del grupo yihadista Estado islámico (EI).

Expertos subrayan que un retorno a la unidad del país tomará tiempo. "Hay que seguir pegando los pedazos pero sin quemar las etapas", dijo Patrick Haimzadeh, ex diplomático especialista de Libia.

Afectado por las divisiones, el "gobierno" de Ghweil explicaba el martes por la noche que cedía el poder "teniendo en cuenta los sucesos políticos en Trípoli" y la voluntad de "poner fin al derramamiento de sangre y evitar la división" del país.

"El asunto es saber si esas adhesiones van a durar", había subrayado Marc Pierini, ex embajador de la UE en Libia y analista en el grupo reflexión Carnegie Europe.

Las autoridades rivales con sede en el Este guardan silencio desde la llegada sorpresa del gobierno de unión a Trípoli.

Además del gobierno no reconocido de Trípoli, hay un parlamento y otra autoridad en la ciudad de Tobruk, en el este, al que la comunidad internacional pide también que ceda el poder.

Aprovechando el caos, el grupo islamista Estado Islámico (EI) se ha implantado en la ciudad y la región de Sirte, al este de Trípoli.

El martes el enviado de la ONU para Libia, Martin Kobler, se reunió con el líder del nuevo gobierno Fayez al Sarraj en la base naval donde ha establecido sus oficinas desde que llegó a Trípoli la semana pasada.

Durante su visita, la primera desde la llegada del nuevo gobierno, Kobler alabó la "valentía y la determinación" del gobierno de unidad.

"Queremos demostrar que la ONU y la comunidad internacional apoyan al primer ministro Sarraj y a los miembros del consejo presidencial", dijo a AFP, y aseguró que Naciones Unidas está dispuesta a proporcionar "todo el apoyo necesario" para lograr "un traspaso del poder inmediato y pacífico".

El martes se vio a este diplomático alemán, que desde el año pasado lidera los esfuerzos de paz en el conflicto libio, paseando por las calles del centro histórico de Trípoli, hablando con los propietarios de los cafés y haciéndose selfies con la gente.

En el frente diplomático, Túnez anunció el lunes la reapertura de su embajada en Trípoli, cerrada en 2014, cuando la ciudad cayó en manos de Fajr Lybia, una coalición de milicias.

Francia también estudia volver al país norteafricano. Pero según la consultora Soufan Group, "quedan muchos interrogantes sobre el nivel de apoyo popular que tiene el gobierno de unidad nacional, ya sea en Trípoli o en el este". Por el momento falta una votación del Parlamento con sede en Tobruk. Esa votación no se produjo hasta ahora por falta de acuerdo.

afp_tickers

 AFP internacional