Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Una imagen del fallecido presidente sudafricano Nelson Mandela, líder de la lucha contra el apartheid, el 9 de agosto de 2016, en Pretoria

(afp_tickers)

Cuando faltan dos años para las próximas elecciones generales en Sudáfrica, la cuestión sobre si el Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela perdió su esencia divide a la clase política y a la propia familia del icono de la lucha antiapartheid.

En el poder desde las primeras elecciones libres de la historia del país en 1994, el ANC sufrió el año pasado un duro revés durante las elecciones locales, perdiendo el control de ciudades emblemáticas como Johannesburgo y la capital Pretoria.

Bajo la amenaza de una derrota histórica en 2019, el partido parece estar hoy más dividido que nunca.

Una dura lucha enfrenta a un clan partidario del poder, reagrupado alrededor del actual presidente Jacob Zuma, y a un grupo de contestatarios que acusa al jefe del Estado, envuelto en escándalos de corrupción, de precipitar su caída.

La mayor de los nietos de "Madiba", Ndileka Mandela, acaba de posicionarse públicamente en el bando de los contestatarios.

"No puedo más", confesó hace poco a la página de noticias News 24. "Los escándalos se suceden uno detrás de otro y nadie rinde cuentas".

A la cabeza de una fundación de ayuda a las comunidades desfavorecidas, la enfermera dijo sentirse impactada por la reciente controversia que casi provoca la suspensión del pago de las ayudas sociales de 17 millones de pobres o el caso de la muerte de un centenar de enfermos psiquiátricos víctimas de negligencia.

"Es muy doloroso, es como si me arrancaran el corazón", reconoció Ndileka Mandela.

- Abandonar el ANC -

"Pero mi decisión está tomada", zanjó, "no votaré más por algo que ya no me interesa y que no se inspira en aquello por lo que el abuelo y sus camaradas lucharon".

Estas declaraciones sembraron la confusión entre las filas del ANC e hicieron que uno de sus hermanos le respondiese en una carta abierta.

"Por favor, no lo eches todo a perder", le exigió el diputado Mandla Mandela. "Es nuestra obligación corregir lo que no nos satisface en el ANC", añadió, "abandonar el ANC no sirve al pueblo sudafricano".

"Espero que no se acuerden de ti (...) por habernos dado la espalda cuando la casa estaba ardiendo sino por (...) haber participado en el rejuvenecimiento y en la modernización de nuestra casa el ANC", insistió Mandla Mandela.

Casi un cuarto de siglo después de la caída del apartheid, el descontento aumenta entre la mayoría negra de Sudáfrica, que vive una tasa de desempleo récord (27%).

Cada vez más cuestionado, incluso dentro de las filas de su partido, Jacob Zuma debe abandonar su cargo de líder del país en 2019, al término de dos mandatos. Su sucesor a la cabeza del ANC será designado a partir del próximo mes de diciembre.

Antes que su nieta, otras personas cercanas a Nelson Mandela denunciaron la deriva del ANC desde su retiro en 1999.

"No luché para expulsar a gente que se creían dioses de pacotilla y reemplazarlos por otros que creen serlo también", denunció en 2013 el arzobispo anglicano Desmond Tutu.

AFP