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El papa Francisco oficia una misa de ordenación de diáconos el 17 de abril de 2016 en la Basílica de San Pedro del Vaticano

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El papa Francisco recordó emocionado este domingo su visita al campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos, y en especial su encuentro con un viudo padre de dos hijos que "lloraba tanto".

Ante la multitud reunida en la plaza de de San Pedro, en su tradicional plegaria dominical, el pontífice explicó que, junto al patriarca de Constantinopla Bartolomé y el arzobispo ortodoxo de Atenas y de toda Grecia, Jerónimo, "visitamos uno de los campos de refugiados". Estos migrantes "proceden de Irak, Afganistán, Siria, África, de tantos países. Saludamos a unos 300 de entre ellos, uno a uno", continuó el pontífice argentino, él mismo nieto de emigrantes italianos.

Entre estos migrantes, "había tantos niños: algunos de estos niños vieron morir a sus padres, a sus amigos, en el mar"."¡Vi tanto dolor!", exclamó, visiblemente emocionado, Jorge Bergoglio.

El papa prosiguió: "Querría contarles un caso particular, el de un hombre joven, tenía menos de 40 años". "Lo conocí ayer, con sus dos hijos. Es musulmán y me explicó que estaba casado con una cristiana, que se querían y se respetaban mutuamente". Pero, su mujer "fue degollada por los terroristas porque no quiso renunciar al Cristo y abandonar su fe", continuó el papa. "¡Es una mártir!", exclamó. Antes de concluir: "Y este hombre lloraba tanto..."

El sábado en Lesbos, la puerta de entrada a Europa, el papa hizo un llamamiento al mundo para que responda de forma "digna" al éxodo iniciado en 2015, recordando que "todos somos migrantes".

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