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Manifestantes protestan contra el primer ministro islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, junto al Parlamento, en Reikiavik, el 4 de abril de 2016, tras descubrirse su implicación en el caso de los 'Panama papers'

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La caída del jefe de gobierno de Islandia y el llamado a elecciones anticipadas para dentro de seis meses, podrían beneficiar al Partido Pirata. una pequeña agrupación fundada en 2012, que hace de la transparencia su punto fuerte y que ya supera 43% de intención de voto.

El primer ministro David Sigmundur Gunnlaugsson anunció el martes que se "retiraba" y se convirtió en la primera víctima política de las revelaciones de los "Panama Papers" que implican a líderes políticos y personalidades de todo el planeta.

Y el nuevo jefe de gobierno, el hasta hoy ministro de Agricultura Sigurdur Johannsson, convocó a elecciones anticipadas para el próximo otoño boreal.

Según un sondeo de Gallup publicado el miércoles, el Partido Pirata sería el más votado en caso de legislativas anticipadas.

"Somos el Partido Pirata pero los auténticos piratas son ellos, se lo quedan todo y lo esconden en islas exóticas", dijo Karl Hedinn, un militante de 21 años de esta agrupación que tiene un 43% de intenciones de votos, frente al 25-35% de hace unas semanas.

"Tienen muchas probabilidades, sobre todo en este contexto. ¿Por que no intentar otra cosa? No estoy en contra de algo nuevo", dijo por su parte a la AFP Sindi, un diseñador gráfico de Reikiavik.

Según el sondeo, el Partido de la Independencia llega en segundo lugar (21,6%), seguido por el movimiento izquierda-verdes (11,2%).

Por su parte Partido del Progreso del primer ministro saliente queda relegado a 7,9%, por detrás de los socialdemócratas (10,2%) que tres años después de haber perdido el poder no han sabido aprovechar la impopularidad del gobierno de derechas.

- Un dólar simbólico -

La investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) reveló que junto a la que entonces todavía no era esposa, una rica heredera, Gunnlaugsson tomó el control en 2007 de una sociedad financiera en las Islas Vírgenes británicas.

A finales de 2009 vendió a su esposa su participación del 50% por un dólar simbólico, pero ese mismo año, cuando se convirtió por primera vez en diputado, no lo señaló en su declaración de patrimonio.

La pareja dice haber actuado de buena fe y asegura haber declarado siempre su patrimonio al fisco y el propio ICIJ habla únicamente de la violación de las "reglas éticas" de la política islandesa.

El caso ha provocado un gran escándalo en este pequeño país, marcado por los excesos del sector financiero en los años 2000, cuando el uso de sociedades 'offshore' era muy frecuente. En 2008 la crisis financiera hundió por completo su economía.

Miles de islandeses salieron desde el lunes a las calles de Reikiavik para pedir la dimisión del primer ministro.

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