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Unos desplazados iraquíes, fotografiados el 6 de junio de 2016 en un campamento en Amiriyah Faluya, Irak

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Abu Marwan, su mujer y sus tres hijos forman parte de los pocos civiles que consiguieron huir de Faluya, un bastión iraquí del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La mayoría de las 20.000 personas que han huido desde el comienzo, el 23 de mayo, de la operación de las fuerzas iraquíes para reconquistar esta ciudad situada a 50 kilómetros al oeste de Bagdad venían de la periferia de Faluya.

Marwan, de 49 años, y su familia han huido esta semana de la ciudad asediada y han contado su experiencia por teléfono a la AFP.

"No nos fuimos de Faluya cuando Dáesh (acrónimo en árabe del EI) tomó el control" de la ciudad, hace más de dos años.

"Creíamos que la crisis terminaría en unas semanas o meses. Pero los hombres armados controlaron pronto a la gente con mano de hierro, imponiendo reglas nuevas (...) y colocando bombas en las calles".

"Todo ello continuó en 2014 y 2015 (...) pero nuestras condiciones de vida se deterioraron bruscamente al comienzo de este año". Con la ofensiva lanzada por las fuerzas iraquíes, la situación empeoró y hace unos días Marwan decidió huir.

"Mi vecino y yo contactamos con un tal Abu Omar, un miembro de Dáesh conocido por el nombre de 'wali' (jefe local) del sur de Faluya, para facilitar la exfiltración de la ciudad. A cambio debíamos llevar a su mujer con nosotros. Se las había apañado para hacerla llegar a Kirkuk", una ciudad del norte de Irak.

"Dáesh llama a las esposas de sus miembros 'mujeres de Estado', mientras que las que no han jurado lealtad a la organización se las conoce como 'mujeres comunes'", explica Abu Marwan.

- Travesía por el Éufrates -

En dos días llegaron a un acuerdo con el 'wali'. Abu Marwan preparó el coche y toda la familia se subió a él, incluida la mujer de Abu Omar.

"Nos pararon en varios controles pero al decir que nos enviaba Abu Omar, pasamos. Él se unió a nosotros y nos abrió el camino en una moto, pidiéndonos que permaneciéramos 100 metros detrás de él". Se dirigieron a una zona llamada Zoba, cerca del río Éufrates, cuenta Abu Marwan.

"Había muchos combatientes de Dáesh en la carretera", recuerda. Según un comandante de la operación militar de las fuerzas progubernamentales iraquíes, alrededor de 2.500 combatientes del EI defienden Faluya, uno de los principales bastiones yihadistas.

En Zoba, el EI controla a las personas que intentan irse. "Algunas familias llevaban cuatro días esperando para cruzar el río. Algunos discutían con Dáesh", afirma Marwan.

"Dejé a Dáesh mi coche. Yo también discutí con ellos y después subí a bordo de un pequeño barco con mi familia y la mujer de Abu Omar pero Dáesh exigió que los hombres nadaran y que sólo las mujeres y los niños se quedaran en los barcos", agrega.

Según el Consejo Noruego para los Refugiados, responsable de la mayoría de los campamentos que albergan a los civiles desplazados por los combates alrededor de Faluya, cientos de familias han huido por Zoba durante los últimos días.

Varias personas murieron por disparos del EI o se ahogaron mientras intentaban cruzar el río, informaron varias organizaciones humanitarias.

"Después de haber cruzado el río, caminamos un poco y vimos al ejército iraquí y (al grupo paramilitar) de los Hashd al Shaabi", recuerda.

"Nos acogieron y nos ofrecieron golosinas, zumo y agua. Luego separaron a los hombres de las mujeres y registraron nuestros efectos personales", relata.

"Interrogaron durante mucho tiempo a los hombres para obtener información de los miembros del EI". A los que no eran ancianos "los guardaron toda la noche". Al final, Abu Marwan pudo reunirse con su familia y con los miles de desplazados por los combates.

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